A los 97 años, el duque de Edimburgo sale ileso “de milagro” de accidente de tráfico

Inglaterra, 18 ene 2019 (ATB Digital).- “Escapó de milagro”. Una polémica se desató el viernes en Reino Unido después de que el duque de Edimburgo, el impetuoso esposo de la reina de Inglaterra, gran aficionado a los coches, tuviera un accidente al volante a sus 97 años.

El príncipe Felipe “no resultó herido”, afirmó el Palacio de Buckingham en un comunicado. Sin embargo, testigos dijeron a la BBC que cuando lo ayudaron a salir del vehículo estaba “muy conmocionado y agitado”.

En el asiento trasero de un segundo vehículo implicado en el accidente había un bebé de nueve meses que también salió ileso, precisó la policía en un comunicado el viernes.

El accidente ocurrió la víspera por la tarde cerca del dominio real de Sandringham, en la costa este de Inglaterra, donde la pareja real pasa buena parte del invierno.

Según la agencia de noticias británica Press Association, el cónyuge de la reina Isabel II iba probablemente acompañado por su guardaespaldas.

Las imágenes publicadas por los medios británicos mostraron su Land Rover de color negro tumbado sobre el costado, en una cuneta junto a una zona boscosa, con el parabrisas completamente despedazado.

Dos mujeres que viajaban en el otro vehículo, un Kia oscuro, sufrieron heridas leves, informaron las autoridades, pero nadie explicó cómo había ocurrido exactamente el accidente ni quién lo provocó.

“Iba conduciendo hacia casa cuando vi un coche, un Rover negro salió de una carretera lateral y volcó”, relató el viernes a la BBC un testigo identificado como Roy Warne, de 75 años. “Se produjo una enorme colisión con otro automóvil. Fui hacia el otro vehículo y había un bebé detrás” con un arnés de seguridad, explicó.

Según Warne, una de las mujeres en el otro vehículo “era la madre del niño y estaba bastante preocupada”.

Tanto el príncipe Felipe como la otra conductora fueron sometidos a test de alcoholemia, el procedimiento habitual de la policía, y ninguno dio positivo.

El accidente era portada en casi todos los diarios británicos. “El duque escapó de milagro a una colisión que volcó su coche”, decía el Daily Telegraph.

 “¡Mis piernas, mis piernas!”, titulaba el sensacionalista The Sun, asegurando que eso gritó el príncipe Felipe cuando lo sacaron del vehículo.

Retirado pero al volante
En un país muy apegado a su familia real, el accidente suscitó un debate sobre la pertinencia de conducir con una edad tan avanzada.

Es una “sorpresa” ver que Felipe siga llevando él mismo el volante, afirmó el viernes el corresponsal de la BBC en la casa real, Jonny Dymond. Pero recordó que al consorte real, gran aficionado a los deportes mecánicos, nunca le ha gustado que le digan qué puede o no puede hacer: “siempre ha sido ferozmente independiente y se habría opuesto a cualquier sugerencia de retirarle el derecho a conducir”.

“Ahora, habrá una investigación sobre las circunstancias del accidente” y “puede que convenzan finalmente al duque de que deje el volante”, agregó.

Conocido por su carácter impetuoso y sus bromas poco respetuosas de lo políticamente correcto, el duque de Edimburgo se retiró de las actividades públicas en 2017 tras haber participado en más de 22.000 actos públicos oficiales desde que su esposa llegó al trono en 1952.

En la última década, y pese a su edad, el príncipe consorte fue visto al volante en numerosas ocasiones. Y en el asiento del pasajero llevaba a menudo a jefes de Estado o de gobierno y a otras personalidades internacionales.

Así en 2016, acompañado por la reina Isabel, que ahora tiene 92 años, paseó al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a su esposa Michelle, en torno al castillo de Windsor, residencia real situada a unos 30 km al este de Londres.

Felipe, que abandonó su carrera como oficial de marina cuando se casó con una jovencísima Isabel, es también aficionado a volar. Pero, después de haber pilotado 59 aviones diferentes durante casi 6.000 horas de vuelo, efectuó su último vuelo en 1997.

(AFP)

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