Trump y Kim, cara a cara durante histórica cumbre en Singapur

Singapur, 11 jun 2018 (ATB Digital).- Los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte, Donald Trump y Kim Jong-un hacen historia en el hotel Capella de la isla de Sentosa en Singapur este martes, en una cumbre que busca superar la crisis desatada por el desarrollo de armamento nuclear norcoreano.

Los dos gobernantes se reúnen  ante la mirada atenta de unos 5.000 periodistas 'in situ' y el mundo entero, que sigue la cumbre desde diversas plataformas.

Donald Trump y Kim Jong-un se dieron este martes un histórico apretón de manos. Esta imagen simbólica y hasta hace poco inimaginable, tras décadas de tensiones provocadas por las ambiciones nucleares de Pyongyang, marcó el inicio de una cumbre de gran importancia para Asia y el mundo. 

Los dos hombres, de recorrido y estilos radicalmente distintos y con más de 30 años de diferencia, se estrecharon la mano durante varios segundos y se dijeron unas palabras, con el semblante serio, ante una fila de banderas de sus países respectivos, en un hotel de lujo de la isla de Sentosa, en Singapur.

Tras esa escena observada por millones de personas en todo el mundo, ambos líderes se reunieron en una sala, donde mantendrán un encuentro a solas con sus intérpretes.

"Tendremos una relación fantástica, no tengo ninguna duda", dijo Trump, sonriendo junto a Kim. Por su parte el líder norcoreano reconoció que "no había sido fácil" llegar hasta aquí. "Los viejos prejuicios y prácticas fueron obstáculos en nuestro camino hacia adelante pero los superamos todos y hoy estamos aquí", aseguró.

Tras su reunión cara a cara, Trump y Kim tienen un encuentro con sus equipos respectivos y una comida de trabajo.

La reunión, cuyo objetivo es tratar la posible desnuclearización de Pyongyang, es la primera entre mandatarios en ejercicio de ambos países tras casi 70 años de confrontación a raíz de la Guerra Corea (1950-1953), y 25 de negociaciones fallidas y tensiones a cuenta del programa atómico norcoreano.

Pero, a pesar del espectacular acercamiento diplomático de los últimos meses, persisten numerosas incógnitas respecto a la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un.

Trump, que lleva poco más de 500 días en la Casa Blanca, afronta uno de los momentos más importantes de su presidencia en el escenario internacional, donde ha disgustado a numerosos mandatarios, incluidos algunos de los aliados de Estados Unidos. 

"Pronto sabremos todos si puede haber o no un acuerdo real, a diferencia de los del pasado", tuiteó, antes de atacar en otro mensaje a los "haters y perdedores" que consideran la cumbre como una concesión arriesgada a Kim, con el que el presidente estadounidense intercambió amenazas e insultos durante meses.

La cumbre en Singapur, que ofrece una visibilidad internacional al líder de un régimen aislacionista y cuyos desplazamientos al extranjero son contados, ya se interpreta como una concesión mayor de parte de Estados Unidos.

Funcionarios de Estados Unidos y Corea del Norte sostuvieron conversaciones de último minuto para sentar las bases de la cumbre entre los antiguos enemigos, un evento casi impensado hace sólo meses, cuando intercambiaban insultos y amenazas que generaron temores de una guerra.

"Hace 25 años que Corea del Norte intenta lograr un encuentro con un presidente estadounidense en ejercicio", explicó a la AFP Boris Toucas, investigador invitado del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington.

Un alto responsable estadounidense vio en esta forma de presentar el viaje "un mensaje de optimismo". (Agencias)

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