Infanticidio: Emir, el estremecedor caso de un niño de dos años asesinado por su madre

Infanticidio: Emir, el estremecedor caso de un niño de dos años asesinado por su madre

Cochabamba, 19 de junio 2022 (ATB Digital).- El 11 de junio de 2022, el niño Emir murió a manos de su madre, María Magdalena A., en un barrio de la zona sur de Cochabamba, Bolivia. Sus familiares cuentan que la mamá, autora confesa, tiene problemas mentales y, por ese motivo, el pequeño, de dos años y cuatro meses, estaba al cuidado de su abuela adoptiva.

Emir era un niño alegre. Su abuela Justina, quien crío a María Magdalena sin ser su madre biológica, no encuentra consuelo. Llora la partida del niño que cuidó desde su nacimiento.

El sábado 11 de junio, Justina dejó a su nieto durmiendo, pero, casi una hora y media después, volvió y lo encontró sin vida recostado en su cama. Salió temprano, a las 05:20, con la intención de hacer rápidamente sus compras en el mercado y retornar a su hogar antes que su niño despierte.

La escena que encontró en su domicilio ubicado en el barrio Villa Alto Salvador, al sur de la ciudad de Cochabamba, fue desgarradora. María Magdalena le confesó, con una sonrisa en el rostro, que había acabado con la vida de su hijo para que “no esté con su papá”. El niño tenía cuatro cortes en el cuello provocadas con un cuchillo. A Justina no le quedó otra opción que llamar a la Policía, reportar el asesinato de su nietito y entregar a la mujer, que cuidó desde niña como a su hija biológica, para que sea juzgada. 

Según testimonios de familiares, María Magdalena tiene problemas mentales. Su situación se agudizó hace más de un año. Comenzaron a tener conflictos por su carácter y sus repentinos cambios de estado de ánimo que impidieron que asuma una maternidad responsable.

AUXILIO María Magdalena tenía problemas económicos. La mujer, de 28 años, pidió en enero de 2020 ayuda a la oficina de Servicios Legales Integrales (SLIM) para demandar una asistencia familiar que luego fue homologada, informó la jefa de esa dependencia, Tatiana Herrera. Los conflictos que tenía se fueron agravando hasta que Justina, en agosto del mismo año, les hizo conocer que su hija presentaba problemas de carácter. 


Al respecto, el padre de Emir contó que personal de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA) lo contactó para hacerle conocer que la madre de su hijo tenía problemas mentales y que debía recoger al niño, pero cuando se apersonó a oficinas de la plaza Colón le comunicaron que el menor había sido transferido a la DNA de Valle Hermoso. Dijo que buscó a Justina para llevarse a su hijo, pero ella no se lo entregó argumentando que la DNA dejó al menor a su cuidado. “(Los funcionarios) no me entregaron a mi hijo. Me dijeron que entre un año y medio o dos años (demoraría ese proceso). En tanto, la tutela la tenía su abuela”.

El padre del niño cree que la tragedia pudo haberse evitado si le daban la custodia. Al respecto, la directora de Género y Generacional, Laren Estévez, aclaró que la DNA no concede la guarda o tutela porque esa es tuición de un juzgado de familia. Acotó que la DNA y SLIM realizaron el seguimiento del caso y cuentan con todos los documentos de respaldo, mismos que están siendo presentados ante el Ministerio Público para coadyuvar en las investigaciones.

A María Magdalena le dieron detención preventiva, por seis meses, en la cárcel de San Sebastián Mujeres, mientras continúa la investigación. 

Este es uno más de los casos que esperan por un juicio. Jheremy (3) y Ashlyn (2) fueron asesinados en enero y marzo, respectivamente, de este 2022. Por el crimen del niño, su padre y su madrastra se encuentran con detención preventiva, mientras que por el caso de la niña está recluido su padrastro. También se investiga la muerte de dos bebés; uno hallado en un contenedor de basura ubicado en la avenida Pulacayo y Barrientos y el otro en el cementerio Fortaleza donde habría sido enterrado de manera clandestina.

Los hallazgos se reportaron el 4 y 5 de junio. Se trata de una niña de un día de nacida y un niño de unos 20 días de nacido. La Policía busca identificar a los progenitores y esclarecer los hechos que se investigan como presuntos infanticidios.

Bolivia reportó 46 infanticidios en 2021; 14 en La Paz, 9 en Potosí, 8 en Chuquisaca, 7 en Cochabamba, 5 en Santa Cruz, 2 en Tarija y 1 en Beni.

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