Alopecia: ¿por qué se cae el pelo y qué estrategias propone la ciencia para revertir el proceso?

Alopecia: ¿por qué se cae el pelo y qué estrategias propone la ciencia para revertir el proceso?

Mundo, 22 nov 2022 (ATB Digital).- En un mundo signado por la estética, por el cuidado y el mantenimiento de las apariencias, una de las preocupaciones más frecuentes para hombres y mujeres es la pérdida de cabello. La alopecia, que se caracteriza por la disminución de la masa capilar y la caída del pelo, es un trastorno que afecta entre el 40 y el 50 por ciento de la población mundial. Es que el pelo, al igual que sucede con órganos y tejidos, envejece y pierde grosor y fuerza a medida que transcurre el tiempo.

La alopecia es un problema identificado a lo largo de la historia de la humanidad. El ser humano, desde hace siglos, marcha detrás de curas o tratamientos con el objetivo de detener la caída del pelo. Si bien responde a distintas causas, la más común es la androgénica: guarda relación con la activación de una enzima (5 alfa reductasa) que transforma la testosterona y activa señales intracelulares relacionadas con la caída del pelo. Después hay otros tipos de alopecia como la areata que tiene un componente inmunológico y puede afectar a los niños; y, por otra parte, el fenómeno que tiene que ver con el denominado efluvio telógeno: cuando el pelo se cae por la toma de medicamentos (anticoagulantes, hipertensivos, anticonvulsivantes) o el estrés generado luego de enfrentar una situación compleja.

“El pelo posee un ciclo: una fase anágena de crecimiento pleno, que dura de tres a cuatro años; y, por otro lado, una fase catágena que dura semanas, en donde una parte del pelo comienza a separarse y se prepara para caer. Luego, finalmente cae en la fase telógena que se prolonga durante meses”, explica Claudia Anesini, investigadora Principal del Conicet en el Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco. Mientras el 85 por ciento del pelo está en fase anágena, el 1 por ciento está en fase catágena y el 14 por ciento restante en fase telógena. En el fenómeno denominado como efluvio telógeno, la fase anágena se desplaza hacia la telógena y el pelo cae. Los medicamentos vinculados a la quimioterapia, al ser inhibidores de la proliferación celular, afectan de manera directa la fase anágena y debilitan el pelo en momentos en que se encuentra en pleno apogeo.

Plantas que curan

Las plantas acompañaron el desarrollo de las civilizaciones desde un comienzo: los seres humanos, históricamente, curaron sus afecciones a partir de algunas en las que se descubrieron fines medicinales. De manera que hallar soluciones provenientes de la propia tierra no representa ninguna novedad para las comunidades ni tampoco para la ciencia que, a partir del siglo XVIII y XIX, comenzó a aislar compuestos. En el presente, hay un retorno a la utilización de los extractos crudos, con el objetivo de emplear todas las bondades que la naturaleza brinda en forma silvestre.

Hace diez años, un equipo del Conicet se asoció a una pyme (el laboratorio Garré Guevera) para comercializar una fórmula, que tiene como base la jarilla, para detener la caída y fortalecer el cabello. “Las ventajas de Ecohair es que se trata de un producto natural, realizado con base de Larrea Divaricata, popularmente conocida como jarilla. Es una planta que no la elegimos por casualidad, sino que la venimos estudiando desde hace muchísimos años”, cuenta Anesini, que se dedica al estudio de la composición fitoquímica y farmacología de las plantas medicinales desde 1992.

De hecho, Anesini realizó su tesis de doctorado con una investigación basada en la planta, con el objetivo de rastrear, en aquella ocasión, efectos antitumorales y antiinflamatorios. “A partir de conocer las características de la planta, se nos ocurrió ver qué sucedía con el pelo. En una fase preclínica comprobamos que era eficaz para inducir el crecimiento del pelo. Al mismo tiempo, también vimos que disminuye la caída”, apunta. Luego continúa: “Más tarde, lo corroboramos clínicamente en pacientes con alopecia androgénica y areata. Comprobamos que en el 85 por ciento de la gente que lo prueba, se estimula el crecimiento. Al mismo tiempo, un dato importante es que logramos, a través de la fórmula, evitar la producción de efectos adversos, como irritabilidad”. Los resultados, hace una década, fueron difundidos en Skin Pharmacology and Physiology, órgano oficial de la Sociedad de Dermofarmacia de Suiza.

“Lo bueno de todo esto es que de una investigación que surgió en el laboratorio, finalmente, se consiguió obtener un producto que en el presente es utilizado por mucha gente”. El trabajo, que luego obtuvo la patente del Conicet y fue bautizado Ecohair, constituye un ejemplo virtuoso de articulación público-privada.

Hay una fórmula que se aplica como shampoo y otra que se aplica como loción y que se reserva a los casos más complicados porque posee una mejor penetración en el cuero cabelludo. En el presente, la loción se está usando para la recuperación capilar posquimioterapia con excelentes resultados. En paralelo, el equipo coordinado por Anesini emplea las bondades de la jarilla, que actúa como cicatrizante de la piel y es útil, en especial, para pacientes con psoriasis que buscan disminuir el enrojecimiento y la inflamación.

Un estigma para muchos

“La alopecia es un tema social, hay gente que se ve muy afectada y no hay nada que sea efectivo y que sea duradero. Los ejemplos que salieron al mercado funcionan como inhibidores pero también generan muchos efectos adversos”, remarca Anesini. Al inhibir la testosterona, en el hombre, también son capaces de producir problemáticas sexuales, como disfunción eréctil. De la misma manera, hay compuestos que con el mismo fin actúan como vasodilatadores, de manera que provocan resultados cardíacos nocivos. 

Si bien para algunos individuos aceptan la pérdida de cabello como algo inevitable relacionado con el transcurso de la vida, otros lo afrontan con angustia y falta de confianza. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nottingham refiere sobre el impacto psicosocial de las personas que experimentan caída de cabello. Del trabajo participaron 1400 personas y las conclusiones fueron que aquellos que sufren caída del cabello sienten que “han perdido su identidad e incluso pueden llegar a sentirse como alguien diferente”. Asimismo, afirmaron “que el impacto psicológico de la caída del cabello puede ser muy severo, especialmente en mujeres y pude implicar, además de pérdidas de la identidad, fobia social, disminución de la autoestima ansiedad y depresión”. Y, un dato a destacar: “Los afectados sienten que los médicos no los toman en serio quedando angustiados y emocionalmente aislados”.

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