¿Periodista o chismoso?

¿Periodista o chismoso?

El periodismo es un oficio que se basa en la exploración de la realidad a través de la investigación y el desarrollo de comunicados (ya sea escritos, orales o visuales) en los que se comparte con los demás el resultado de dicho trabajo. Quienes se desarrollan profesionalmente en este campo reciben el nombre de periodistas. Al contrario, chismoso es aquella persona que es aficionada a hacer comentarios negativos e indiscretos.

Entonces, un periodista es un informador que recurre a fuentes fiables y verificables. Un chismoso es un enredador, murmurador y cizañero. Ambos suelen ser cuentistas y entrometidos, la diferencia radica en el principio básico que establece que el periodista debe apegarse a la verdad con rigor. El respeto a la verdad es la norma fundamental que todo periodista debe cumplir. Cuando alguien se pronuncia respecto a un hecho o personas sin información verificada que pretende manipular nuestra apreciación sobre algo, es un chismoso.

Hace algunos días me detuve a revisar “La H Parlante” en Facebook, sitio que se autodefine como “Medio de Comunicación y Noticias”. Al terminar de leer algunas publicaciones, me hice una pregunta con mucha seriedad: ¿esta es la nueva forma de hacer periodismo? José Saramago afirmó en alguna ocasión lo siguiente: “¿Qué derecho tiene un señor o señora de creer que por escribir una columna tenemos que creer que es verdad lo que dice?”

Saramago hacía una reflexión muy crítica al periodismo cuando decía que: “El problema del periodista es que vive en un mundo de apariencia”. Incluso los definió como prestatarios de contenidos. También nos invitaba a tener bien identificada la relación periodista/ jefe/patrón.


En este sentido, me detuve a analizar al “periodista” Rafael Archondo. Conseguí constatar que ejerce su profesión desde 1985 y que recorrió varios diarios de Bolivia. Fue diplomático de libre nombramiento ante la Representación Permanente de Bolivia ante la ONU en el gobierno de Evo Morales Ayma. Aquí calza perfectamente la definición de Saramago cuando definía que un periodista es: “como un camaleón que tiene que disfrazar lo que piensa con el color del medio donde trabaja”. Archondo en la época que trabajaba en el gobierno se pintó de azul indiscutiblemente.

El libro “Reportaje a la democracia”, de Julio Peñaloza Bretel, hace una importante relación entre poder y periodismo y como este último tiende a ceñirse a las agendas de los patrones. Considero que es el caso de Archondo, que jamás escribió sobre su jefe, Raúl Garafulic. Peñaloza advierte que Garafulic y todos los medios donde tiene incidencia económica tienen una base fundamental en iniciar campañas de desprestigio. Por tanto, no es casual que Rafael Archondo sea columnista de Página Siete, ni que su trabajo esté fundado en el enredo, murmuro y rumoreo hacia aquellos que ataca, prácticas que indican que cada día es menos periodista.

Esperaremos pacientemente que esa “H”, que convirtieron en parlante a conveniencia, pierda la mudez sobre aquellos grandes dueños de medios de comunicación y que podamos conocer los verdaderos intereses que tienen detrás de la manipulación de la información.

Alejandra Claros Borda

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