Al Pacino sobre El Padrino: Sentí que el rol de Michael Corleone fue hecho para mí

Al Pacino sobre El Padrino: Sentí que el rol de Michael Corleone fue hecho para mí

EE.UU., 15 mar 2022 (ATB Digital).- Es difícil imaginar El Padrino sin Al Pacino. Su sobria interpretación de Michael Corleone, que se convierte en un respetable héroe de guerra a pesar de su corrupta familia, pasa casi desapercibida durante la primera hora de la película, hasta que por fin se impone, tomando gradualmente el control de la operación criminal de los Corleone y de la película.

Pero tampoco habría Al Pacino sin El Padrino. El actor era una estrella en ascenso del teatro neoyorquino que había tenido un solo papel en el cine, en Pánico en Needle Park, un drama sobre drogas de 1971, cuando Francis Ford Coppola luchó por él, en contra de los deseos de Paramount Pictures, para que interpretara al meditabundo príncipe de su epopeya mafiosa.

El Padrino se estrenó en Nueva York el 15 de marzo de 1972. En una entrevista telefónica el mes pasado, Pacino, que ahora tiene 81 años, se mostró filosófico, incluso enigmático, al hablar del filme.

¿Cuándo te llaman para pedirte que hables de El Padrino, a veces piensas: “Oh Dios, otra vez?” ¿En algún momento se ha vuelto tedioso?

Bueno, no. Lo esperas. Esperas que se hable de las cosas que funcionaron y de las que no. Tienes la sensación de que alguien va a venir por ti. Solo tienes que pensar: OK, he estado aquí, he hecho esto. Pero está bien. Es mejor que hablar conmigo mismo de eso.

¿Cómo llegó el papel de Michael Corleone?

En ese momento de mi vida, no tenía opción. Francis me quería. Había hecho una única película. Y yo no estaba tan interesado en el cine hasta el punto que me interesara. Mi cabeza estaba en otro espacio. Me sentía fuera de lugar en las primeras películas que hice. Recuerdo que le dije a mi amigo Charlie (su mentor, el profesor de actuación Charlie Laughton): Vaya, hablan de que es real, pero mientras tanto no lo es. Porque hay cables por todas partes. Y además, ¡tienes que volver a hacerlo! Lo haces y te dicen, bueno, vuelve a hacerlo, hazlo de nuevo. Es real y no real al mismo tiempo. Lleva un tiempo acostumbrarse.

¿Cuándo conoció a Coppola?

Para darte un poco de historia, Francis era este cineasta que tenía Zoetrope (su productora, American Zoetrope), y gente como Steven Spielberg y George Lucas y (Martin] Scorsese y [Brian] De Palma formaban parte del grupo. Y recuerdo haber visto a algunos de ellos cuando Francis me pidió que fuera a San Francisco después de haberme visto en una obra en Broadway. ¿Conoces esa historia? Ahora estoy contando viejas historias. 

Me vio en el escenario (en la función de Broadway de 1969 de Does a Tiger Wear a Necktie?) pero no lo conocía. Para ese entonces había escrito Patton y me envió un guion de una maravillosa historia de amor que había escrito (que nunca se produjo). Quería verme. Eso significaba que tenía que tomar un avión e ir a San Francisco, algo a lo que no estaba acostumbrado. Pensé, ¿hay alguna otra manera de ir? No puedo decirle a este tipo que venga hasta aquí, ¿cierto? Así que me dije que tomaría al toro por los cuernos y fui. Pasé cinco días con él. Fue realmente especial, esta película. Pero fuimos rechazados, por supuesto. Yo era un actor desconocido y él había hecho un par de películas, Ya eres un hombre y Dos almas en pugna. Así que volví a casa y no supe más de él.

Pero, con el tiempo, volvió a tener noticias de él. ¿Cuándo fue eso?

Pánico en Needle Park no había salido todavía. Y recibí una llamada de Francis Coppola: un nombre del pasado. Primero, dijo que iba a dirigir El Padrino. Pensé, bueno, podría estar pasando por una mini-crisis o algo así. ¿Cómo le dieron El Padrino?

¿No pensaste que era posible que la estuviera haciendo?

Tengo que decirte que ya era algo muy importante. Era un gran libro. Cuando eres actor, ni siquiera pones los ojos en esas cosas. No existen para ti. Estás en un determinado lugar de tu vida en el que no vas a ser aceptado en esas grandes películas, al menos no todavía. Y me dijo que no solo la iba a dirigir, (rompiendo a reír) sino que quería que yo lo hiciera. Lo siento, no quería reírme. Es que me pareció tan inaudito. Aquí estoy, hablando con alguien que creo que perdió la cabeza. Dije, ¿en qué tren estoy? OK. Complace al tipo. Y él quería que hiciera el papel de Michael. Pensé, OK, voy a seguirle la corriente. Dije, sí, Francis, bien. ¿Sabes cómo te hablan cuando estás perdiendo tus facultades? Te dicen: “¡Sí! ¡Por supuesto! ¡Sí!”. Pero él no estaba loco. Era la verdad. Y me dieron el papel.

Es célebre la historia de que Paramount se opuso a la idea de que interpretaras el papel.

Bueno, ¡rechazaron a todo su elenco! Rechazaron a Brando. Rechazaron a Jimmy Caan y Bob Duvall. Hubo conflicto.


Hace poco vi algunas de sus audiciones para El Padrino y parecía tener esa mirada de cordero degollado mientras le pedían que repitiera y repitiera.

Sí, siempre tuve esa mirada. Era una fachada que me hacía pasar por estas audiciones. Porque grandes actores estaban audicionando para esta cosa. Pero este es el secreto: por alguna razón, él me quería y yo lo sabía. Podía sentirlo. Y no hay nada como eso, cuando un director te quiere. Es lo mejor que un actor puede tener, realmente. 

Pensé en el papel. Solo que no pude articularlo en ese momento. Hoy podría articularlo. Pensaba que este es un personaje que podría ser muy eficaz si sale de la nada. Esa era mi visión para él. No podía, naturalmente, mencionárselo a nadie porque no sabía cómo decirlo. Pero podía pensarlo. Y sentí que estaba hecho para mí cuando leí el guion.

¿Cómo así?

No aparece mucho. Está ahí pero no aparece del todo. Supongo que gran parte de la historia se fue construyendo hasta ese diálogo en el que dice que voy a ir a buscar a esos tipos (el capo de la droga Sollozzo y el policía corrupto, el capitán McCluskey), y todos empiezan a reírse de él.

Es decir, ¿se subestimaba a Michael y eso era algo con lo que podías conectar y utilizarlo en el papel?

Exactamente. Pero te diré que no pudieron ser más alentadores, todos ellos. Yo era joven, era desconocido, y ellos eran tan reconfortantes. Había amor allí. Lo entendieron, Brando especialmente. Pero los demás también. Se estaban convirtiendo en esos hermanos mayores y consejeros que interpretan en la película. Ese tipo de emociones y colores salieron, tanto en la actuación como en la vida. Se mezclan.

¿Hubo algún momento durante el rodaje de El Padrino en el que te percataste de que iba a ser grandiosa?

¿Recuerdas la escena del funeral de Marlon? Se acababa por aquel día, el sol se ponía. Así que, naturalmente, estoy feliz porque puedo ir a casa y tomar unas copas. Iba a mi remolque diciendo, bueno, hoy he estado bastante bien. No tuve líneas, ni obligaciones, estuvo bien. Cada día sin líneas es un buen día. Así que vuelvo a mi remolque. Y allí, sentado en una lápida, está Francis Ford Coppola, llorando como un bebé. Llorando profusamente. Y me acerqué a él y le dije, Francis, ¿qué pasa? ¿Qué pasó? Me dijo: “No me darán otra oportunidad”. Es decir, no le permitirían filmar otro ángulo. Y pensé: OK. Creo que estoy en una buena película. Porque él tenía este tipo de pasión y ahí está. 

¿Has vuelto a ver la película recientemente?

No. Creo que la vi hace dos o tres años. Es el tipo de película que, cuando empiezas a verla, sigues viéndola.

¿Hay algo de esa actuación que desearías cambiar?

Quizás me han perdonado. Es como cuando una vez perdí la billetera a los 20 años. No tenía nada de dinero, pero lo que tenía, lo tenía en la billetera y la perdí. Dije, Al, simplemente tienes que olvidar esto. Sácalo de tu mente, ¿de acuerdo? Sabes lo que te pasará si sigues pensando en ello. Lo que hago es no pensar en eso. 

Hay una intensa tranquilidad en tu papel de Michael en El Padrino que no he visto en otras de tus interpretaciones cinematográficas, incluso en las últimas veces que lo hiciste. ¿Fue una parte que desapareció o simplemente era la naturaleza del personaje?

Me gustaría pensar que fue la naturaleza de esa persona en particular y esa interpretación. No puedo pensar en ningún otro personaje que haya hecho que pudiera utilizar ese tipo de marco. Yo era un actor joven; en El Padrino III, ya no era joven, pero eso no es culpa mía. 

New York Times

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