Bahía a octavos de Sudamericana tras darse un festín con Melgar

Brasil, 10 nov 2020 (ATB Digital).- Mano Menezes había advertido de la necesidad de cuidar la zaga para avanzar a octavos de la Copa Sudamericana 2020. El Bahía del experimentado entrenador brasileño no solo mantuvo el arco en cero sino que vapuleó 4-0 este jueves al modesto Melgar de Perú.

El tricolor bahiano se olvidó por una noche de sus coqueteos con el descenso en el campeonato de Brasil y aprovechó la debilidad de los andinos para dar vuelta al 1-0 que ajustó en su visita a Lima en el partido de ida de la segunda fase del torneo internacional.

Impulsados por la inspiración nocturna de su 10, Daniel, que dio tres asistencias, Bahía aseguró la victoria en el primer tiempo con un doblete de Fessin (12, 34), y tantos del capitán Gregore (20) y Gilberto (35).

El once dirigido por el extécnico de la 'Selecao' chocará en la siguiente ronda con Unión de Argentina, que eliminó más temprano al Emelec de Ecuador.

Paseo
La lucha empezaba pareja, por marcador y presente. Remontar un 1-0 no es labor astrofísica, cuidarlo tampoco. Pero si un equipo ha encajado nueve goles en cuatro salidas, la labor puede tornarse tormentosa.

Melgar tiene la peor defensa de Perú y sus grietas en la retaguardia, pese a los reflejos del internacional Carlos Cáceda, se hicieron evidentes en Salvador.

Y sucedió justo ante un Bahia que reclama mejor suerte que la que refleja su precaria puntuación en el Brasileirao, donde ajusta cuatro juegos recibiendo gol.

Salvo un par de atajadas de Cáceda, la ofensiva de los baianos, menguada por las bajas de última hora del atacante Clayson, el volante Edson y el lateral Matheus por incumplir protocolos sanitarios, no encontró mayores resistencias.

Daniel honró la 10 con finas habilitaciones. Un cobro de córner aterrizó en la cabeza de Gregore, que martilló para inflar la red.

Su botín, luego, transfirió la pelota para Fessin, quien esquivó con una finta a dos rivales y fusiló al portero con un zurdazo.

Un minuto más tarde, en jugada de manual, el 10 asistió al 9 para que el delantero definiera en un mano a mano.

Trámite
En épocas de remontadas, hasta con una ventaja de cuatro goles habría que cuidarse.

Pero la debilidad de Melgar y la actitud de su técnico, Marco Valencia, dejaban claro que en Salvador no iba a haber épica.

Abatido y con mirada perdida, el entrenador peruano se quedó un tiempo sentado en el banco, mojado por la lluvia, mientras sus jugadores se esfumaban por el túnel para la charla del intermedio.

Un cabezazo de Alec Deneumostier que se estrelló en el travesaño fue la única opción de anotar de Melgar, que ajustó cuatro derrotas en cinco salidas tras el reinicio del fútbol por la pausa obligada por la pandemia.

La sentencia prematura volvió sosa la segunda parte, con apenas aproximaciones de ambos bandos.

Sin argumentos deportivos para pelear por su primera clasificación a octavos de la Sudamericana, Melgar corrió e intentó fallidamente llenar, con corazón, su vacío futbolístico.

Sabedor de que al menos tendrá dos juegos internacionales más, Bahia optó por administrar la paliza y respirar aire limpio, tan distinto del contaminado que se resolla cuando se galantea con el descenso.

(AFP)

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