Bajo presión, la UEFA alza el tono contra Bulgaria por el racismo

Bulgaria, 15 oct 2019 (ATB Digital).- Presionada a "deshacerse de una vez por todas" del racismo en el fútbol, la UEFA ha abierto un expediente disciplinario contra Bulgaria por el comportamiento de sus hinchas en el partido de clasificación para la Eurocopa-2020 contra Inglaterra disputado el lunes.

Frente a la indignación de las autoridades británicas, escandalizadas por los gritos racistas y los gestos nazis realizados por seguidores búlgaros a los jugadores negros de la selección inglesa, la UEFA ha decidido alzar el tono contra Bulgaria, que había tratado de rebajar las críticas con la dimisión del presidente de su federación.

El origen de todo fue el partido de clasificación para la Eurocopa-2020 que disputaron el lunes por la noche en Sofía las selecciones de Bulgaria e Inglaterra y que acabó con la goleada de los ingleses 6-0.

Pero el encuentro tuvo que ser interrumpido en dos ocasiones en la primera parte por los gritos racistas que parte de los hinchas locales dedicaron a los jugadores ingleses de raza negra: el defensa Tyrone Mings y los delanteros Marcus Rashford y Raheem Sterling.

La UEFA abrió un proceso por "comportamiento racista" y "cánticos y saludos nazis" de los seguidores búlgaros presentes en el estadio Vasil-Levski que el lunes estaba cerrado parcialmente por la sanción impuesta por comportamiento similar de los seguidores en junio pasado en un partido contra Kosovo.

Anterior a ese anuncio, la confederación europea ya había hecho público un comunicado de su presidente, el esloveno Aleksander Ceferin, en el que instaba a "la familia del fútbol" a "trabajar con los gobiernos y las ONG para declarar la guerra a los racistas", recordando que la UEFA aplica ya sanciones "de las más severas".

En agosto, Kostiantyn Makhnovskyi, arquero ucraniano del FK Ventspils letón, fue sancionado con 10 partidos por "comportamiento racista" en un partido de la previa de la Europa League.

Racismo "infame"
La clase política británica criticó con dureza el tratamiento que recibieron lo jugadores negros de su selección en Sofía, que ya lo habían sufrido en marzo pasado en Montenegro.

El primer ministro británico, Boris Johnson, calificó de "infames" los gritos racistas y pidió a la UEFA sanciones más duras: "Esta mancha en el fútbol no está siendo tratada adecuadamente (...) El racismo y la discriminación deben desaparecer del fútbol de una vez por todas".

El gobierno búlgaro había tratado de adelantarse a lo que se venía encima imponiendo la dimisión del presidente de la Federación Búlgara Borislav Mihaylov, que el lunes por la noche no había reaccionado a lo sucedido y que incluso abandonó el estadio antes del final del encuentro.

Tras esa dimisión, la fiscalía búlgara anunció el registro de la sede federativa, pese a que esta acción parece vinculada a la investigación llevada a cabo por las autoridades del país desde hace meses por corrupción y amaño de partidos.

"Consecuencias severas"
En el plano deportivo, la llegada al cargo de Mihaylov en 2005 no supuso un impulso del fútbol búlgaro, que no se clasifica para ningún gran torneo desde 2004. Y los episodios de racismo han sido una constante.

En una carta dirigida a Ceferin, el secretario de Estado de Deportes británico Nigel Adams, aplaudió la "reacción rápida" del gobierno búlgaro, pero juzgó que el protocolo implantado por la UEFA en estos casos, que supuso el lunes por la noche el anuncio por megafonía de que cejasen los insultos racistas y la interrupción del partido, "no va en la buena dirección".

"Los terribles acontecimientos del lunes por la noche demuestran claramente que hace falta hacer algo más", indicó Adams, reclamando a la UEFA "acciones urgentes para asegurarse de que quede claro para todas las autoridades del fútbol y los seguidores que las consecuencias serán severas en caso de fracaso al atacar este problema", añadió.

Tras la victoria del lunes, el seleccionador inglés Gareth Southgate destacó la "reactividad de los árbitros". "El partido fue interrumpido en dos ocasiones, aunque sé que para algunos no será suficiente".

El grupo antirracista Kick It Out criticó que las autoridades permanecieran en el estadio tras los insultos y pidió sanciones más firmes.

"No puede haber más multas lamentables ni cortas prohibiciones de entrada a los estadios", denunció. "Si la UEFA quiere combatir la discriminación (...) debe haber deducciones de puntos y expulsión de torneos", añadió.

(AFP)

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