Guabirá se despidió de la Copa Sudamericana con una goleada 3-0 ante Macará

Santa Cruz, 28 feb 2019 (ATB Digital).- Guabirá pasó una vergüenza ante Macará, de Ecuador, la noche del jueves con la goleada que sufrió por 0-3 en condición de local y que marcó su despedida de la Copa Sudamericana con un marcador global de 1-5 en la primera fase.

El elenco de Montero tuvo una pésima actuación. El gol que convirtió en condición de visitante hace dos semanas en Ambato fue desperdiciado y la ilusión de seguir en carrera se derrumbó delante de los aficionados que asistieron al estado Gilberto Parada.

Los Diablos Rojos nunca encontraron el ritmo para dejar en apuros a Macará, tampoco tuvieron una dirección precisa por donde llevar su fútbol y con estas dificultades llegó a la finalización del primer tiempo con el marcador en blanco, un resultado que era insuficiente para aspirar con la clasificación.

En el complemento, Michael Estrada fue el "verdugo" de los azucareros con los tres goles que marcó, colocando a su equipo en la segunda fase a la espera de conocer a su rival, que saldrá de un nuevo sorteo que hará la Dirección de Competencias de la Conmebol.

Estrada colocó el 1-0 a los 70´ con un disparo de derecha al ras, dentro del área, dejando sin reacción al arquero Luis Cárdenas y llevándose a la defensa por delante. A partir de ahí, la flacidez en la marcación fue evidente por todos los lados.

Dos minutos más adelante, Gustavo Peredo perdió la pelota en el mediocampo. Estrada se llevó la pelota para emprender una carrera de 35 metros hacia el pórtico. El delantero colocó el balón hacia un costado de Cardenas, quien poco pudo hacer para evitar la llegada de la segunda conquista.

Este período de tiempo fue el peor para los rojos, porque el Ídolo de Ambato seguía con el pie encima del acelerador. Estrada tomó el esférico para ejecutar un remate potente y colocado a un extremo del guardameta a los 78´.

Esta tragedia pudo finalizar con una goleada con una cifra mayor en la cuenta, porque Estrada estaba inspirado y en otra ocasión su ejecución fue a dar en el palo. Guabirá no sabía cómo bajar la presión, menos replegar a los celestes, quienes inundaron el lado del campo protegido por los anfitriones.

Los ataques de los Diablos Rojos fueron limitados, predecibles y sin profundidad. Ningún movimiento que dispuso el entrenador Ronald Arana dio resultado. Todo se redujo a un remate de Jorge Lovera que por poco sorprendió al arquero Javier Burrai en los primeros 45 minutos.

(APG)

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