Un día como hoy: Víctor Paz Estenssoro nacionaliza la minería contra su voluntad

Un día como hoy: Víctor Paz Estenssoro nacionaliza la minería contra su voluntad

La Paz, 31 de octubre 2022 (ATB Digital).- En abril de 1952, los mineros y fabriles se alzaron en armas y derrocaron al Ejército, al gobierno de la oligarquía minero-feudal y, sobre todo, a los tres barones del estaño. El poder conquistado fue entregado a Víctor Paz Estenssoro, quien años después destruiría al movimiento sindical y privatizaría todas las minas conquistadas.

Han transcurrido 70 años de la nacionalización de las minas en poder de Patiño, Hochschild y Aramayo y 37 de la desnacionalización desde agosto de 1985, este último con el protagonismo del mismísimo Paz Estenssoro, pero ahora con su rostro neoliberal.

José Pimentel, ex dirigente sindical minero histórico y docente de la Universidad de Siglo XX -creada por la Federación de Mineros- comentó: “hoy, hablar de la nacionalización de la minería es echar lágrimas sobre algo que pudo ser y no se pudo”, porque el neoliberalismo se encargó de evitar la industrialización en favor del pueblo.

Los trabajadores organizados habían provocado la Revolución de 1952, asestando una derrota militar a la oligarquía minero-feudal y entregando el poder conquistado a un antiguo empleado de la poderosa empresa minera Patiño: Víctor Paz Estenssoro y jefe del MNR.

Obligado por las armas y la presión popular a cargo de Juan Lechín Oquendo, tuvo que emitir el decreto de la nacionalización No 3223, el 31 de octubre en Catavi, precisamente en 1942, en el Campo de María Barzola, sitio en donde Patiño ordenó la masacre de mineros que pedían mejores condiciones de trabajo.

“El MNR y Paz Estenssoro, jamás consideraron la nacionalización”, recordó Pimentel; “por el contrario, impuso planes destinados a desarticular la Corporación Minera de Bolivia”.

El decreto: “Artículo 1° Se nacionaliza, por causa de utilidad nacional, las minas y bienes de las empresas que forman los grupos de Patiño, Hochschild y Aramayo” y “Artículo 17° En las minas nacionalizadas se ejercitará control obrero, con la participación de los trabajadores, mediante delegados, en la administración local de cada una de ellas”.

Con el pasar del tiempo, el Control Obrero comenzó a ser hostigado y los dirigentes sometidos a presiones de persecución política. La administración de COMIBOL estaba en manos de las directrices de la Embajada de EEUU, que seguía resguardando sus intereses de dominio del mercado internacional del estaño.


En total, 32 grupos mineros pertenecientes a los barones del estaño pasaron a la COMIBOL. “De todo ello, después del neoliberalismo, solo quedan dos empresas, Colquiri y Huanuni, las demás permanecen en poder de la empresa privada transnacional; había que pensar en la re-nacionalización”, afirmó.

La Corporación Minera de Bolivia fue creada para que administre las minas nacionalizadas. A decir del ex dirigente minero, político e investigador Édgar Ramírez Santiesteban, la COMIBOL era una de las cinco empresas más importantes del planeta, porque es sus manos estaban todas las propiedades de Patiño, Hochschild y Aramayo que dominaban la producción mundial del estaño.

Ramírez escribió en “El Neoliberalismo y la Minería en Bolivia 1952-2012” que por las presiones de la Embajada de EEUU, Paz Estenssoro comenzó a “mutilar” las competencias dominantes de la COMIBOL en la exploración, explotación, fundición y comercialización; y ya con el Decreto 21060 de 29 de agosto de 1985, dividió a la empresa estatal en tres bloques en todo el territorio y le redujo al papel de mero administrador de contratos, con lo que ya no hacían falta los 25.000 mineros, poco después echados a la calle.

El efecto del masivo despido, fue el debilitamiento de las dos organizaciones políticas sindicales importantes e influyentes de América Latina: la Central Obrera Boliviana y la Federación de Mineros.

La investigadora, especialista en bibliotecología y archivística minera, Carola Campos L., recordó que el Archivo Minero de COMIBOL custodia el contrato de trabajo de Víctor Paz con la empresa Patiño, como empleado de alto nivel y con salario elevado.

Ramiro Paz, hijo del cuatro veces presidente de Bolivia, la última en 1985 – 1989, comentaba que su padre Víctor era “patiñista” por eso nunca estaba de acuerdo con la nacionalización de la minería, pero tuvo que aceptar contra su voluntad frente al poder político y armado de los mineros.

La historia de los mineros y de la minería nacionalizada, en adelante del 52, sería trágico y bañado con masacre roja durante la seguidilla de gobiernos dictatoriales (Barrientos, Banzer, García Meza y de gobiernos civiles del neoliberalismo, la última en Amayapampa en 1996, por el heredero político de V. Paz Estenssoro: Gonzalo Sánchez de Lozada.

Hoy, la dirigencia de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia y de la Central Obrera Boliviana acompaña al proceso político del cambio, iniciado en 2005 con Evo Morales y continuado por el presidente Luis Arce, con proyección a fortalecer la producción e industrialización de la minería para generar utilidades destinado a la redistribución nacional.

Fuente: ABI

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