El cerebro humano moderno evolucionó más tarde de lo que se creía

El cerebro humano moderno evolucionó más tarde de lo que se creía

África, 13 abril 2021 (La Vanguardia).- Cuando los primeros humanos salieron de África hace 1,7 millones de años, lo hicieron con cerebros más parecidos a los de un simio que a los actuales. Esta transformación, en cambio, ocurrió miles de años después en dicho continente, casi un millón de años tras la aparición de nuestros primeros parientes.

La evolución hacia un cerebro más humano implicó en especial una reorganización de los lóbulos frontales del órgano. Los hallazgos se han publicado esta semana en la revista Science.

“Muchos científicos han asumido tradicionalmente que un cerebro similar al humano surgió más o menos al mismo tiempo que el género Homo”, explican por correo electrónico la primera autora de la investigación Marcia Ponce de León junto con el director del grupo Christoph Zollikofer, ambos de la Universidad de Zurich (Suiza). 

Este paso en la historia de la evolución se dio en África hace 2,8 millones de años, cuando los primeros humanos surgieron a partir de los Australopitecus.

¿Pero qué quiere decir tener un cerebro moderno? Los órganos de los humanos actuales difieren de los de los grandes simios en su mayor tamaño, y diferente forma y organización.  Destacan especialmente aquí las diferencias en las áreas del lóbulo frontal, las cuales están involucradas en tareas cognitivas complejas, como la cognición social, el uso de herramientas o el lenguaje.

Según los resultados de la investigación, fue en el periodo de tiempo entre hace 1,7 y 1,5 millones de años cuando se dio la reorganización de estas áreas cerebrales. El cambio se vivió en África. Por ello, las dos migraciones de humanos que salieron del continente lo hicieron con cerebros distintos.

La primera lo hizo con órganos arcaicos, más similares al de los Autralopitecus y simios antropomorfos como los chimpancés. La segunda, hace 1,5 millones de años, emigró ya con un cerebro similar al nuestro hasta la zona del Sudeste Asiático.

“El hecho de que el cerebro de los primeros Homo no fuera tan desarrollado como se pensaba nos hace comprender que la evolución de nuestro cerebro fue bastante compleja y pasó por varias etapas”, afirman Ponce y Zollikofer.

Los autores se sirvieron del estudio comparativo de fósiles de cráneos de humanos arcaicos con el de simios y humanos actuales. Los antiguos Homo se habían hallado en África y Asia.  El equipo también contó con cinco ejemplares del yacimiento de Dmanisi (Georgia) que, con hasta 1,8 millones de edad, eran los más antiguos de la muestra.

Midiendo las marcas que los surcos cerebrales y otras estructuras dejan en la superficie interna del cráneo, los autores pudieron inferir el estado de organización de los órganos.

Pero esta organización más tardía no fue sinónimo de humanos menos capaces. “De ninguna manera, debemos subestimar las capacidades de estos cerebros arcaicos. Estos primeros humanos realizaron hazañas asombrosas: salieron del África, se confrontaron con condiciones climáticas difíciles en Eurasia, fueron omnívoros, cuidaron de los miembros del grupo que necesitaban ayuda y produjeron una variedad de herramientas”, explican los autores por correo electrónico.

La Vanguardia

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