Testigo clave argentino confirma envío de material bélico para Áñez antes de las masacres de Sacaba y Senkata

La Paz, 9 sep 2021 (ATB Digital).- Las declaraciones del “testigo clave” que presenció el arribo al país del arsenal enviado por Mauricio Macri al régimen de Jeanine Áñez evidenció que ese equipo bélico llegó antes de las masacres de Senkata y Sacaba y que existió una planificación previa, ya que las armas llegaron 24 horas después de comenzado el golpe de Estado.

“Lo anterior y los nuevos elementos lo único que hacen es confirmar lo que dijimos desde el primer día o despejar dudas si es que habían: que el envío de armas por contrabando existió, que hubo colaboración entre Añez y Macri, que ese material llego días antes de la represión en Sacaba y Senkata, y que no se descarta su uso en estos hechos”, indicó este jueves el embajador de Argentina en Bolivia, Ariel Basteiro a La Razón Radio.

El “testigo clave” reveló que hubo una disputa entre el agregado de la Gendarmería argentina, Adolfo Caliba, y el agregado Naval, Miguel Ángel Alonso, para ver de qué manera se distribuía el cargamento (70.000 cartuchos y 700 granadas de gas de diferente tipo) entre la Policía Boliviana y la Fuerza Aérea Boliviana (FAB).

“Se está filmando un documental sobre el hecho y hay la declaración de un empleado que, cumpliendo sus funciones, no solo vio el descenso del cargamento, vio el desvío del material yendo una parte al hangar de los Diablos Negros de las Fuerzas Armadas y otra parte para la Policía. También cuenta la disputa por la distribución”, dijo Basteiro.

Se trata de una persona que trabaja en la Embajada de Argentina en Bolivia hace una década. El testigo comentó lo que vio el 13 de noviembre de 2019, tres días después del derrocamiento del expresidente Evo Morales.

“Todo esto lo han hecho en dos días, el 10 renuncia Evo y el 13 ya están llegando las cosas acá, medio que no concuerda ¿cómo puede ser que se hagan las cosas tan rápido? Yo supongo que las cosas ya estaban siendo organizadas previamente”, dijo el hombre sin revelar su identidad, por razones de seguridad, indica el video que fue difundido por el periódico argentino Página 12 en su edición digital.

El testigo declaró incluso que fue él quien recibió la carta de agradecimiento de la FAB, que dio origen a la investigación sobre el apoyo argentino a los golpistas, y negó que los gendarmes hayan realizado prácticas de tiro durante su estadía en La Paz.

El ministro de Justicia Martín Soria le dijo a Página 12 que, a raíz de esta declaración, el gobierno trabaja en una ampliación de la denuncia que tramita en el fuero penal económico.

El empleado fue parte de la comitiva de la embajada argentina que en la madrugada del 13 de noviembre de 2019 fue hasta el aeropuerto de El Alto a recibir el Hércules C-130 que traía al contingente de gendarmes y en el que iban a subir los argentinos que serían repatriados. Estuvo en la pista mientras se bajaban los armamentos que habían acompañado a los efectivos de la fuerza de seguridad que estaban destinados a proteger la embajada y la residencia argentina en La Paz.

“Me fui con el oficial hasta el avión. Llegamos hasta el mismo avión que ya estaba con la puerta de atrás abierta y ahí vi que estaban bajando unas cajas muy grandes”, relató. “Lo que yo vi claramente es que habían separado estas cajas. Uno toma (una parte) del montacargas y lo mete al hangar de la Fuerza Aérea y la otra parte se carga en la camioneta de la Policía Boliviana”, añade.

Su relato coincide con las declaraciones que brindó Wilfredo Chura Condori, jefe de subsección de Almacén Central Material Bélico de El Alto, que afirmó que las municiones quedaron en el hangar de la Fuerza de Tarea Aérea Diablos Negros. Los efectivos de la policía boliviana que declararon en el sumario administrativo, también dieron cuenta de que el material represivo que quedó en poder de esa fuerza se trasladó en un vehículo propio, añade el impreso argentino.

La llegada del Hércules a Bolivia no estuvo, según su declaración, exenta de rencillas. En la pista se dio una pelea entre el agregado de la Gendarmería, Adolfo Caliba, y el agregado naval, Miguel Ángel Alonso. “Ahí hubo un poco de conflicto. Cuánto y cuánto. Yo veía que estaban un poco discutiendo el porcentaje”, contó el testigo.  

Hasta ahora, el único señalado como quien coordinó la entrega de las armas es Caliba, que está imputado en la causa penal y sometido a un sumario administrativo. Parte de su situación se complicó porque uno de los que le apuntaban era el propio Alonso, que, con este testimonio, aparece como un actor clave de la repartija con las fuerzas golpistas y quien habría coordinado con la FAB, que se llevó la mayor parte de los cartuchos.

“El oficial de la Gendarmería, un poco molesto, me dice: ‘No, qué macana. Todo lo que tenía que ser para la Policía (pero) ahora quiere que le demos más a los militares. Ahora hay que separar y dividir’”, le habría comentado Caliba en el aeropuerto de El Alto. “Me dice: ‘Quiere llevarse más porcentaje la parte del ejército aéreo y no tanto la policía (...) Yo velo por la policía’. En cambio, el capitán de la Armada velaba por los militares aéreos”.

Hasta ahora se sabe que, de las 70.000 balas antitumulto 12/70 que la Gendarmería sacó de Argentina el 12 de noviembre de 2019, autorizadas tras una reunión en la Casa Rosada, 40.000 quedaron en poder de la FAB y 26.900 de la policía boliviana. Todos los cartuchos que fueron entregados a la policía boliviana, bajo gestión de Caliba, fueron hallados en el depósito cerca de La Paz.

El escándalo sobre el envío de armas a Bolivia se desató el 8 de julio pasado cuando se halló una carta de agradecimiento del comandante de la FAB, Jorge Gonzalo Terceros Lara. La misiva, fechada el mismo 13 de noviembre de 2019, agradecía al embajador Normando Álvarez García por la colaboración argentina y listaba el material recibido. Inicialmente tanto Terceros Lara, detenido en Bolivia, como Macri y Bullrich dijeron que se trataba de una nota falsificada. Sin embargo, se halló una copia en la FAB y uno de los agregados navales también certificó que era suya la firma que acreditaba la recepción en la embajada argentina.

El empleado de la embajada argentina en La Paz también desmintió la versión que había dado el exdirector de Operaciones de la Gendarmería Carlos Miguel Recalde, que sostenía que las 70.000 balas se habían gastado en entrenamientos por parte de los integrantes del Grupo Alacrán de esa fuerza que estaban desplegados en el Estado Plurinacional. “Sin descargar un solo tiro para nada por prácticas. Nada. Nada”, insiste el hombre. “Convengamos que dentro de la embajada o de la residencia no hay un lugar para hacer ni siquiera un disparo”, explicó.

El testimonio coincide con lo que surgió del sumario administrativo de la Gendarmería, en el que los jefes de los tres contingentes que estuvieron en Bolivia negaron haber tenido contacto con esas 70.000 balas. En ese sentido, todos los testimonios y los documentos apuntan a que el gobierno de Macri envió las municiones, no las declaró y las dejó en poder de las fuerzas golpistas. Después, desde la fuerza de seguridad, intentaron justificar la falta de los 70.000 cartuchos alegando un entrenamiento que no existió ni podría haber existido.

Tras la llegada del material bélico argentino, es decir el 13 de noviembre de 2019, se produjeron las masacres de Sacaba (15 de noviembre) y Senkata (19 de noviembre) las cuales, sumadas a otras violaciones masivas a los derechos humanos, dieron un saldo de 37 personas fallecidas y más de 800 heridas durante el régimen de Áñez. 

Fuente: ABI

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