Reportaje: La Whipala, símbolo de resistencia y unidad

Reportaje: La Whipala, símbolo de resistencia y unidad

La Paz, 3 oct 2021 (ATB Digital).- La wiphala es un símbolo sagrado y ancestral. Identifica el sistema comunitario basado en la equidad, la igualdad, la armonía, la solidaridad y la reciprocidad. También, se convirtió en un emblema de la resistencia de los pueblos indígena originario; no solo en Bolivia, sino del continente en la historia contemporánea.

El excanciller, abogado e investigador aymara, Fernando Huanacuni, asegura: “En las investigaciones que se han hecho, el concepto ajedrezado no solamente está en la cultura del Tahuantinsuyo, que es una cultura centenaria, sino está en Tiahuanaco, que es una cultura milenaria; por lo tanto, esta matriz escalonada y el concepto ajedrezado ha llegado en su influencia hasta Mesoamérica y centro de Norteamérica, es decir, ante un proceso también de estructuración, de un proceso cultural importante”.

Hace mención a que existieron hallazgos en la isla Pariti de Wiñaymarca del lago Titicaca, en La Paz, de restos de vasos ceremoniales de la cultura tiahuanacota, cerámicas conocidas como kerus, que guardan vinculación con la wiphala y con la parte amazónica no solo de Bolivia, sino de Brasil.

“Esos ceramios no solo eran de la parte andina, sino de la parte amazónica; de pueblos indígenas de Brasil. La construcción de Tiahuanaco fue un proceso complementario de diversas naciones andinoamazónicas. Por lo tanto, lo que hoy conocemos como el símbolo de la whipala es un símbolo que representa a la emergencia de los pueblos indígena originarios”, dijo a ABI.

La wiphala

La wiphala es una bandera cuadrangular de origen precolombino que consta de siete colores, 49 cuadrados repartidos en siete columnas por siete filas, con diagonales descendentes de izquierda a derecha. Ese es el resultado de una investigación del investigador Inka Waskar Chukiwanka.

Es reconocida como símbolo nacional del Estado Plurinacional de Bolivia en la Constitución promulgada el 7 de febrero de  2009. A eso, se suma el Decreto Supremo 241 del 5 de agosto de 2009 que la reconoce como un símbolo sagrado.

Consta de cuadrados repartidos en siete columnas por siete filas, contiene siete colores, con la diagonal central de color blanco de forma descendente de izquierda a derecha.

“Es un símbolo que representa a los pueblos indígena originarios del continente. Tiene características, por ejemplo, el concepto ajedrezado y la matriz escalonada. Estas matrices aparecen en la cultura andina amazónica”, asevera Huanacuni.

La wiphala tiene una matriz compuesta por los siguientes colores: rojo, naranja, amarillo, blanco, verde, azul y violeta, cada uno con su respectivo significado y registrado en el Decreto Supremo 241.

El rojo representa al planeta Tierra. Se lo considerada la expresión del hombre en el desarrollo intelectual, la filosofía cósmica en el pensamiento y conocimiento de los sabios, todo el mundo material visible.

El naranja representa a la sociedad y la cultura, expresa la conservación y procreación de la especie humana, considerada como la más preciada riqueza patrimonial, es la salud y la medicina, la formación y la educación, la práctica cultural de la juventud dinámica.

El amarillo representa la energía y la fuerza, la reciprocidad y complementariedad, es la expresión de los principios morales del hombre - mujer, son las leyes y normas, la práctica colectivista de solidaridad humana.

El blanco representa al tiempo y la dialéctica, la historia cíclica, es el desarrollo de la ciencia y la tecnología, el arte, el trabajo intelectual y manual que genera la reciprocidad y armonía dentro de la estructura comunitaria.

El verde representa la economía y la producción, simboliza a las riquezas naturales, la flora y la fauna, los recursos hidrológicos y minerales, a la tierra y al territorio.

El azul representa al espacio, la energía cósmica, al infinito, al espíritu que anima todo.

El violeta representa a la política y la ideología social y comunitaria, al Estado, como una instancia superior, la estructura de poder, las organizaciones sociales, económicas y culturales y la administración del pueblo y la nación.

“Entonces, estos colores van representando siempre un proceso de reconstitución de la filosofía la cultura andina amazónica”, añade el investigador aymara.

Su historia

Minerva Coronel, Profesional en Procesos a.i. de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (BCB), explica a ABI que algunos antecedentes históricos de la wiphala se encuentran en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore - MUSEF, dependiente de la institución cultural. Destaca que entre los bienes culturales bajo custodia se encuentran dos kerus policromados campaniformes, ambos tallados en madera y laqueados, cuya datación, de acuerdo con el material e iconografía, corresponde a los siglos XVI y XVII.

“El Catálogo de Fibras vivas. La colección de maderas y cestería del MUSEF, según la cadena de producción, señala que ambos son de ‘uso suntuario y ceremonial, para realizar libaciones de chicha’. La iconografía presente muestra dos personajes ataviados de unkus y tocados de plumas, portando lo que hoy conocemos como la wiphala. En ese sentido, dichos bienes culturales han sido objeto de varias exposiciones del MUSEF, entre los años 2010 y 2017”, asevera la experta.

Hace referencia al Viaje a la América Meridional, obra del naturalista francés Alcide d’Orbigny, escrita en la década de los 30 del siglo XIX, en la que testimonia sobre uno de sus viajes a la ciudad de La Paz, donde presenció el uso de una bandera cuadriculada por grupos de bailarines indios en la zona de San Pedro. 

“En los años setenta, el movimiento indianista tupajkatarista lo asume como símbolo político anticolonial para hacer frente a la mentalidad y prácticas con resabios coloniales. De ese movimiento, formó parte el Inka Waskar Chukiwanka, quien profundizó el estudio sobre el símbolo, cuya investigación está plasmada en su tesis de la carrera de Historia, la cual sirvió de matriz para varias de sus obras, entre la cuales está Origen y Constitución de la Wiphala, que sirvió de sustento teórico para el ingreso en la categoría de símbolos patrios del Estado Plurinacional de Bolivia”, explica Minerva Coronel.

En referencia al Diccionario Bilingüe Aymara Castellano de Félix Layme Pairumani, la experta destaca la siguiente definición de la wiphala: “símbolo andino que representa la pluralidad de naciones, lenguas, culturas y pensamientos”.

“Los lingüistas aymaras señalan que el vocablo wiphala es la conjunción de dos términos: wipha y el verbo laphapiña. Así, wipha wipha, utilizado en algunas regiones aymaras, tiene similar significado a jallalla, e implica una expresión de alegría o de vitoreo. En cuanto al verbo laphapiña, en el modo infinitivo, en español significa: ‘flamear’; la conjunción de ambos dio nacimiento al vocablo wiphala”, aseguró.

Huanacuni destaca otro de los hitos respecto al uso de la wiphala como símbolo y hace referencia a los hechos históricos del siglo XIX en Bolivia, aquellos de resistencia a la colonia española. 

“En la Guerra Federal, en el año 1899, cuando Pablo Zárate Vilca convoca a aymaras y quechuas también se tiene como herencia cultural a la wiphala guerrera. Si bien lo ajedrezado se manejaba en un concepto de 11 por tres (cuadros), todavía no se manejaba el siete por siete; posteriormente, ya se fue adecuando a lo que conocemos hoy”, resalta.

Hoy, la wiphala es enarbolada no solamente en Bolivia, sino en Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, y también en otras partes del mundo porque representa a los procesos de cambio que emergen desde los pueblos.

 “Los nuevos procesos de cambio, revolucionarios que están llevando adelante Ecuador, Perú, Argentina, Chile están siguiendo los pasos de Bolivia, los pasos del Estado Plurinacional”, añade Huanacuni.

Agravio a la wiphala vulnera tres normas jurídicas y mella a las naciones indígena originarias       

El agravio a la wiphala por parte de seguidores de Luis Fernando Camacho, ocurrido el 24 de septiembre de 2021, vulneró al menos tres normas jurídicas en vigencia y se convirtió en un delito tipificado en el Código Penal que establece una sanción de hasta dos años de reclusión.

No solo eso, la ofensa a la wiphala mostró un pensamiento colonial que niega la existencia misma de los pueblos indígenas ancestrales y se constituye en un delito contra la naturaleza plurinacional del Estado y contra su seguridad, indicaron, por separado, el excanciller Huanacuni y Coronel.

El 24 de septiembre, durante la celebración oficial por los 211 años de gesta libertaria de Santa Cruz, el gobernador Camacho impidió que David Choquehuanca, quien ese día se desempeñaba como Presidente en Ejercicio de Bolivia, pueda hablar durante ese acto oficial.

Luego, los seguidores de Camacho arrancaron la wiphala que minutos antes había sido izada por Choquehuanca y expulsaron a chicotazos de la plaza principal a un dirigente campesino del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) que asistía al evento.

Ese acto de arrancar por la fuerza la wiphala, arriarla, retirarla a jalones de un mástil durante un acto oficial y luego deshacerse de ella, se constituye en un “delito”, ya que se trata de un símbolo nacional que está reconocido por la Constitución Política del Estado, señaló Huanacuni.

El artículo 6, inciso II de la Ley de Leyes, indica con claridad que “Los símbolos del Estado son la bandera tricolor rojo, amarillo y verde; el himno boliviano; el escudo de armas; la wiphala; la escarapela; la flor de la kantuta y la flor del patujú”.

Las características y el uso de los símbolos patrios, como la wiphala, están normados en el Decreto Supremo N° 0241, aprobado el 5 de agosto de 2009.

Ese decreto indica que los símbolos patrios “representan los valores supremos de Integración Nacional y Social, que está referida al proceso de formación de una identidad común en la que todos los bolivianos se sientan parte de la misma comunidad y tendente a superar sus divergencias”.

Esa disposición legal define a la wiphala, la describe, explica su simbología y su uso. El artículo 38 referido al uso en instituciones públicas, indica con claridad: “La Wiphala podrá ser izada en todas las instituciones públicas en el frontis de sus respectivos inmuebles, al lado izquierdo. II. Las dimensiones oficiales de la Wiphala serán las siguientes:

- “Para flamear: 245 centímetros de alto por 245 centímetros de ancho, siendo cada cuadro de 35 centímetros cuadrados”.

- “Para vehículos y escritorios: 24,5 centímetros de alto por 24,5 centímetros de ancho, siendo cada cuadro de 3,5 centímetros cuadrados”, añade.

El artículo 40 explica que “I. En las fiestas públicas y conmemoraciones patrióticas, la población civil podrá izar la Wiphala en sus casas y edificios, al lado izquierdo; siendo extensivo este derecho a los extranjeros que quieran hacerlo. II. La Wiphala podrá ser colocada sobre el féretro de ciudadanos eméritos y distinguidos o que hubieran perdido la vida en servicio al Estado, pero no deberá tocar tierra”.

Ese Decreto prohíbe, en su artículo 44, “a) Estampar, escribir, pintar o colocar letreros, retratos, u objeto de cualquier clase, encima de la Bandera Tricolor, Escudo de Armas o Wiphala, o sus representaciones, o su utilización en propagandas políticas o de carácter particular. b) Usar los símbolos patrios como un accesorio, tapete, vestido o parte de un uniforme, a excepción de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y representantes deportivos nacionales”.

La disposición, en su artículo 45 referido al “Ultraje a los Símbolos Patrios”, advierte que “quien o quienes injurien, ofendan, desprecien o ultrajen públicamente los símbolos patrios serán pasibles a las sanciones previstas por el Artículo 129 del Código Penal”.

El artículo 129 del Código Penal, referido al “Ultraje a los Símbolos Nacionales”, establece: “El que ultrajare públicamente la bandera, el escudo o el himno de la Nación, será sancionado con reclusión de seis (6) meses a dos (2) años”.

Por todo ello, “desconocer o pretender desconocer lo que dicta la Constitución Política del Estado constituye también un desconocimiento de las leyes que la están rigiendo y el no permitir izar tiene dos dimensiones: primero, no permitir izar, luego bajar, arriar a la fuerza o pisotearla o arrancarla, están mellando el símbolo. Entonces, esto bajo el artículo 129 del Código Penal, constituye un delito que está enmarcado en nuestra estructura jurídica”, explicó Huanacuni.

Con el agravio ocurrido en Santa Cruz el 24 de septiembre, “no solo se mella a los símbolos como tal, sino a las naciones indígena originarias”, agregó el excanciller.

Por su lado, Minerva Coronel explicó que “constitucionalmente, desde el 2009, la wiphala se ha constituido en uno de los siete símbolos del Estado Plurinacional de Bolivia” a petición de los “movimientos indígenas y populares que hasta esa fecha la habían adoptado como un símbolo de lucha contra las políticas antipopulares de los gobiernos neoliberales de turno. Se constituyó en el símbolo de la plurinacionalidad del nuevo Estado boliviano en el que, a diferencia del Estado republicano, se tomó en cuenta la participación de los indígenas, descendientes de los pueblos precoloniales”.

Según la funcionaria de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, el agravio a la wiphala por parte de los seguidores de Camacho “se subsume al tipo penal de ‘Ultraje a los símbolos nacionales’ y forma parte de los ‘delitos contra la seguridad interior del Estado’, establecidos por el Código Penal boliviano. Cualquier ultraje hacia ella o contra otro de los símbolos contemplados en la Constitución Política del Estado se constituye en un delito contra la naturaleza plurinacional del Estado y contra su seguridad, por lo que deben ser condenados por la sociedad en su conjunto”.

A su turno, la organización “Wiphalas por el mundo” rechazó las actitudes racistas de Camacho y advirtió que “por cada wiphala arriada, levantaremos miles de wiphalas por el mundo”.

Fuente: ABI

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