Pepsi quiere poner anuncios de sus refrescos en el espacio

Los Ángeles, 15 abr 2019 (ATB Digital).- La Tierra se nos está quedando pequeña, la siguiente frontera a conquistar es el espacio exterior, y allá donde llegue un ser humano tendrá que llegar la publicidad. Una startup rusa ha decidido ofrecer sus servicios para llevar publicidad al espacio gracias a unos satélites en miniatura. 

Mires a donde mires puedes encontrar publicidad: por la calle, Internet, la televisión... pero como en el mundo del marketing una de las reglas más básicas es la de sorprender al espectador, la gente de Pepsi ha decidido convertirse en la primera compañía en anunciar sus refrescos en el cielo nocturno. 

Pese a que es probable que a los aficionados a la observación de estrellas no les haga ninguna gracia esta noticia, la idea de esta compañía consiste en crear constelaciones falsas con el mensaje y el logo del anuncio, para que cualquiera pueda verlo desde la Tierra en el cielo nocturno. 

La compañía responsable de esta idea es la startup rusa, StartRocket, que pretende poner en órbita su satélite-anuncio en 2021. Gracias al sistema CubeSats, podrá iluminar el cielo con diferentes mensajes que se puedan ver desde el suelo a una altura de 250 y 310 millas, es decir, unos 500 kilómetros. 

Los CubeSats son pequeños satélites que se colocarán formando la imagen deseada para después desplegar unas velas cuadradas que reflejen la luz del sol y puedan verse desde la Tierra durante el crepúsculo. 

Pepsi será su primer cliente que, aunque el precio del contrato no se ha hecho público, podría costarle 20.000 dólares, unos 17.600 euros, por ocho horas de publicidad en el cielo nocturno, para publicitar su refresco energético Adrenaline Rush que promoverá una campaña contra los estereotipos y prejuicios contra los jugadores. 

"Las vallas orbitales son la revolución en el mercado de las comunicaciones" ha explicado una portavoz de Pepsi a la revista Futurism. Aunque, estas palabras seguramente no calmen a todos los que tachan de peligroso e irresponsable el proyecto.

Además de impedir el estudio de las estrellas, aumentando la contaminación lumínica, también podrían suponer un mayor riesgo de colisiones en la órbita terrestre que ya está bastante plagada de basura espacial lanzada por los humanos. 

El debate viene de lejos, en 1993 la Sociedad Astronómica de los Estados Unidos ya condenaron esta práctica que gracias a la innovación tecnológica hoy es más factible y económica de realizar. (Agencias)

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