Mundo, 28 de agosto 2025 (ATB Digital).- El ciclo biológico indica que hay cuatro etapas en la vida: nacer, crecer, reproducirse y morir. Para la mayoría de los seres vivos puede sonar sencillo, pero todos sabemos que es mucho más complejo en los humanos. Como seres conscientes, cada momento tiene sus propios desafíos. ¿Pero a qué edad son más felices las personas?
Profesionales de diferentes áreas lo han investigado durante muchos años: psicólogos, científicos y sociólogos, entre otros. Hasta hace unos años, el consenso de numerosos estudios de rigor científico era que la felicidad a lo largo de la vida tenía una forma de curva en U. Es decir, comenzaba siendo alta en la juventud, tenía un descenso hacia la mitad de la vida (estimado en los 40-50 años) y volvía a crecer en la vejez.
La felicidad ya no es lo que era
La primera vez que se habló del término fue hace más de 15 años y se ha replicado en más de 600 estudios de todo el mundo que hallaron los mismos resultados.
Sin embargo, una reciente investigación publicada en la revista Plos One con datos de 44 países, entre los que está España, lo desmiente. En los últimos meses ya se habían encontrado pistas de que podríamos estar ante un cambio de tendencia.
Uno de los principales problemas para medir la felicidad es qué variables tener en cuenta. En este estudio, como se aplica también en muchos otros, han considerado el bienestar subjetivo. Es decir, una encuesta donde se registra la autopercepción de los individuos.
La “destrucción” de la curva de la felicidad se explica en que la juventud, una etapa históricamente vinculada al bienestar, ahora significa lo contrario. Los jóvenes han reportado un mayor nivel de angustia, al nivel de la que registraban los hombres y mujeres de mediana edad hasta 2018. El deterioro es en términos absolutos y con relación a las personas mayores.
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A partir de los 60 años, se mantiene la tendencia en la que desciende el malestar. Por lo tanto, la curva de la felicidad ahora se ha transformado en una pendiente recta: a medida que las personas crecen, son más felices (o menos infelices). Los autores de la investigación creen que el COVID-19 fue uno de los factores que provocó un aumento del malestar en todos los grupos etarios, pero especialmente en los jóvenes.
Las consecuencias son múltiples: en primer lugar, que la salud mental autopercibida afecta a la salud física. Diferentes estudios registraron que quienes no son felices, viven menos años. En segundo lugar, el deterioro de la salud mental es una de las principales causas de los ingresos hospitalarios en jóvenes. Y, en tercer lugar, que lleva a un aumento en el uso de antidepresivos.
El estudio coincide con el World Happiness Report de los últimos dos años, donde el bienestar tuvo un desplome a nivel general, impulsado principalmente por los menores de 30 años.
Cómo pueden los jóvenes combatir el malestar
Arthur Brooks, profesor en la Universidad de Harvard y uno de los intelectuales más influyentes en el estudio de la felicidad, propuso en mayo de este año tres pasos urgentes para que las nuevas generaciones hagan frente a esta crisis.
- Priorizar las relaciones profundas y cara a cara en detrimento de las virtuales
- Cultivar la vida interior, en un sentido espiritual o filosófica
- Comprender que las comodidades materiales no sustituyen lo que tu interior necesita
Eduardo Vieta, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona, realiza una aclaración en Science Media Center respecto al estudio:
“Falta mencionar también, de forma más global, el contraste entre las expectativas y la realidad. Las generaciones jóvenes de la mayor parte de países incluidos en el trabajo han recibido una educación muy sobreprotectora y han desarrollado una baja tolerancia a la frustración. Creo que este aspecto es también relevante para explicar su malestar emocional”.
Fuente: National Geographic