Mundo, 15 de dic 2025 (ATB Digital) .- La búsqueda de vida fuera de la Tierra ha dado un paso que muchos consideran histórico. Un equipo de astrónomos de la Universidad de Cambridge ha anunciado la detección de las señales químicas más prometedoras hasta ahora de posible actividad biológica en la atmósfera de un exoplaneta llamado K2-18 b, a unos 124 años luz de distancia.
K2-18 b no es un planeta como la Tierra. Es un sub-Neptuno, unas 2,6 veces más grande y 8,6 veces más masivo que nuestro planeta, que orbita una estrella enana roja en lo que se conoce como la zona habitable, la región alrededor de una estrella donde las condiciones podrían permitir agua líquida.
Los modelos actuales sugieren que K2-18 b podría ser un “mundo Hycean”: un planeta cubierto por vastos océanos bajo una atmósfera rica en hidrógeno. Las observaciones anteriores con el Telescopio Espacial James Webb (JWST) detectaron moléculas clave como metano y dióxido de carbono en su atmósfera, elementos que ya apuntaban a condiciones compatibles con una química interesante para la vida.
Pero ¿qué se ha detectado exactamente? Lo realmente sorprendente de este nuevo estudio, publicado en The Astrophysical Journal Letters, es la presencia de dos moléculas en la atmósfera de K2-18 b: dimetil sulfuro (DMS) y disulfuro de dimetilo (DMDS).
En la Tierra, estas moléculas se producen casi exclusivamente por procesos biológicos, como el metabolismo de microorganismos marinos —por ejemplo, el fitoplancton oceánico. Por eso, los astrónomos las consideran potenciales biofirmas químicas: señales que podrían estar asociadas con la actividad de vida.
Los autores del estudio, liderados por Nikku Madhusudhan, señalan que los resultados han alcanzado un nivel estadístico de tres sigma en la detección de estas sustancias, lo que indica que hay solo un 0,3 % de probabilidad de que la señal fuera producto de ruido aleatorio. Este nivel aporta confianza, pero no es suficiente para hablar de confirmación científica absoluta. En física y astronomía, el umbral requerido para declarar un descubrimiento definitivo suele ser un nivel de cinco sigma.
El equipo de Madhusudhan, estima que, con 16 a 24 horas adicionales de observación con el JWST, podrían acercarse a esos estándares más exigentes de certeza. ¿Significa esto que ya hemos encontrado vida extraterrestre? La respuesta sigue siendo no, pero el hallazgo significa que por primera vez tenemos señales químicas en la atmósfera de un mundo lejano que, tal como las entendemos en la Tierra, podrían haber sido generadas por vida.
Los propios autores insisten en la cautela: es posible que existan procesos químicos no biológicos desconocidos aún capaces de producir estos compuestos, especialmente en atmósferas tan diferentes a la terrestre como la de un mundo Hycean.
Aunque no es una confirmación de vida, hay varias razones por las que este hallazgo es relevante. Hasta la fecha representa el indicio más fuerte de actividad biológica fuera del sistema solar. También marca un avance metodológico en la búsqueda de biofirmas con telescopios como el JWST, que pueden analizar la composición atmosférica de exoplanetas distantes. Y, finalmente, abre la puerta a futuros estudios que puedan confirmar o descartar la presencia de vida microbiana en planetas que no podemos visitar directamente.
Este hallazgo no responde de forma definitiva a la pregunta, pero acerca el debate sobre la posibilidad de vida extraterrestre a un terreno científico más firme y cuantificable que nunca antes.
Fuente: La Razón
