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La primera Luna llena del año será una superluna

Mundo, 2 de enero 2026 (ATB Digital).- El primer plenilunio del año, el sábado 3 de enero, tiene lugar la primera luna llena del año: una superluna. Les presentamos el calendario lunar del año: superluna, eclipses, conjunciones y otras curiosidades sobre la Luna. En los 12 meses de 2026 disfrutaremos de 13 lunas llenas.

En línea recta

El plenilunio sucede cuando la Tierra se sitúa en línea recta entre el Sol y la Luna. En este momento, el disco lunar aparece completamente iluminado y con un brillo muy intenso. Esta iluminación prácticamente vertical apenas produce sombras, hace que se pierdan los detalles del relieve lunar, pero también hace posible localizar con facilidad los rasgos principales de la cara visible de la luna, como sus mares y los mayores cráteres.

La luna llena sucede en un instante preciso, pero podemos ver el disco lunar casi completamente redondo durante un par de horas en torno a ese momento. Además, nuestro satélite permanece observable completamente iluminado durante toda esa noche: el orto se produce en el momento de la puesta de sol y el ocaso lunar al amanecer.

Los meses del año tienen su origen remoto en el movimiento de la Luna, pero nuestro calendario gregoriano se rige principalmente por el Sol y por eso no hay coincidencia entre la duración de un mes y el tiempo medio transcurrido entre dos plenilunios, una “lunación”, que dura 29,53 días.

Como el año tiene 12 meses (un total de 365 o 366 días), contiene unas 12,4 lunaciones. Dependiendo del encaje de los ciclos lunares en el calendario, se pueden dar años en los que sucedan no 12, sino 13 lunas llenas. Este es el caso de 2026. Cada mes del año tendrá una luna llena, excepto mayo que tendrá dos: una el día 1 y otra el 31. Contando por estaciones, durante 2026 tendremos cuatro plenilunios en invierno y tres en primavera, verano y otoño. Estas son las fechas de las lunas llenas de cada estación:

Invierno: 3 de enero, 1 de febrero, 3 de marzo y 24 de diciembre.

Primavera: 2 de abril, 1 y 31 de mayo.

Verano: 30 de junio, 29 de julio, 28 de agosto,

Otoño: 26 de septiembre, 26 de octubre y 24 de noviembre

Tres superlunas, dos minilunas y dos eclipses

En su órbita elíptica en torno a la Tierra, la distancia de nuestro satélite va cambiando, llegando a alcanzar casi los 407.000 kilómetros en los momentos en que se encuentra más lejos (el apogeo). En sus posiciones más cercanas, su distancia puede descender hasta menos de 357.000 kilómetros (el perigeo) y, por tanto, en estas ocasiones la Luna se nos ofrece con un tamaño aparente mayor. Es lo que algunos han popularizado con el término de superluna, aunque no se trata de una denominación oficial en astronomía, ni es del agrado de la mayoría de los astrónomos. Hay tan sólo un 14% de diferencia en el diámetro de una superluna con respecto al tamaño aparente de la Luna en el apogeo. No es una diferencia enorme, no hay que esperar a ver la Luna llenando la mitad del cielo.

Sin embargo, el mayor tamaño y más alto brillo de las superlunas son ciertamente apreciables, y estas nos proporcionan un magnífico pretexto para llamar la atención sobre nuestro bello satélite. Se suele hablar de superluna cuando la Luna está en torno o por debajo de los 360.000 kilómetros de distancia a la Tierra. Así, podemos calificar de superlunas a los tres plenilunios siguientes del año 2026: 3 de enero (distancia 362.313 km), 24 de noviembre (360.765 km) y, el más grande de todos, 24 de diciembre (356.738 km).

De manera análoga, podríamos calificar de “minilunas” a los plenilunios que suceden cerca del apogeo, es decir, a unos 405 000 kilómetros o más. Con este criterio, serán minilunas las del 31 de mayo (distancia 406.135 km) y la del 30 de junio (405.254 km).

Además, es en la fase de luna llena cuando pueden producirse eclipses lunares. En 2026, tendremos dos de estos eclipses: el primero, que será total, se producirá durante el plenilunio del 3 de marzo y no será visible desde Europa. Sin embargo, el segundo eclipse lunar del año, que será prácticamente total y sucederá el 28 de agosto, sí que será visible desde Europa (incluyendo España) según se acuesta la Luna, al amanecer.

Conjunciones

2026 también nos ofrecerá numerosas conjunciones entre Selene y los planetas. Las más bellas conjunciones suceden cuando la Luna se presenta como un delgado filo brillante, ya sea creciente (tras la puesta de sol) o menguante (poco antes de la salida del astro rey). Por supuesto, desde estas Citas con el Cielo, les seguiremos anunciaremos puntualmente de las más interesantes conjunciones que tengan lugar a lo largo del año.

Si nos referimos a las conjunciones que serán visibles tras el atardecer, podemos mencionar las que tendrán lugar entre el 18 y el 20 de febrero con Luna creciente junto a Mercurio, Venus y Saturno. En el 20 de marzo será imprescindible mirar hacia el oeste tras el crepúsculo vespertino para ver el fino filo creciente junto a Venus. A una composición similar se sumarán las Pléyades el 19 de abril formando una de las mejores escenas celestes del año.

En cuanto a los amaneceres, podemos destacar la conjunción de la Luna menguante los días 13 y 14 de mayo con Saturno, y las del 6 y 7 de octubre con un brillantísimo Júpiter; a una escena similar a esta última vendrá a unirse Marte el 2 de noviembre.

Cuaresma y Pascua

La primera luna llena de primavera fija las fechas de la Cuaresma y de la Pascua cristianas. Este año, el primer plenilunio tras el equinoccio de la primavera boreal tendrá lugar el jueves 2 de abril. Por tanto, el domingo de Pascua será el día 5 del mismo mes y el 3 de abril, viernes Santo, será festivo a nivel nacional.

El inicio de la Cuaresma, el miércoles de Ceniza, se celebra seis semana y media antes del domingo de Pascua: este año es el 18 de febrero. Al miércoles de Ceniza, siguen los seis domingos de Cuaresma que preceden al domingo de Pascua.

Ortos, ocasos y armonía

Debido a una ilusión óptica, conocida como ‘ilusión lunar’, la luna llena parece particularmente grande cuando la observamos al levantarse. Esto es debido a que, cerca del horizonte, solemos tener objetos concretos (árboles, edificios, etc.) que nos sirven de referencia y la comparación de la Luna con estos engaña a nuestro cerebro. La verdad es que el disco lunar tiene el mismo tamaño angular en el horizonte que el cénit: medio grado. Es decir, harían falta 720 lunas llenas, colocadas una al lado de la otra, para cubrir enteramente el círculo del horizonte.

En todo caso, los ortos y los ocasos de la Luna llena, son momentos verdaderamente privilegiados para disfrutar tranquilamente de las maravillas celestes. Al levantarse o al acostarse el plenilunio, la atmósfera terrestre dota al disco lunar de tintes rojizos. Se crea entonces un ambiente particularmente mágico que va evolucionando según Selene se eleva sobre el horizonte o se esconde tras él. Y, ya sea en el campo, en el mar o en la montaña, las noches de luna llena están bañadas de una luz un tanto fantasmal que dota al paisaje de cierto misterio. Son, todos estas, ocasiones estupendas para dejar de lado las preocupaciones cotidianas, levantar la vista al cielo y disfrutar de la armonía del universo.

Fuente: El Mundo

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