Mundo, 08 de ene 2026 (ATB Digital).- En CES 2026, Hyundai Motor Group puso sobre la mesa un plan muy concreto: construir un sistema escalable capaz de integrar hasta 30.000 robots humanoides al año para 2028. La idea no es llenar la fábrica de máquinas por estética futurista, sino automatizar tareas repetitivas y físicamente duras sin perder el foco en un modelo de trabajo compartido. La compañía presentó en Las Vegas la versión de producción de Atlas, el humanoide de Boston Dynamics, como pieza central de esa estrategia, según lo contado en su keynote y en comunicaciones oficiales de la propia Hyundai.
En la práctica, Hyundai está dibujando una transición: pasar de una robótica “de hardware”, donde cada robot se programa como si fuera un electrodoméstico con funciones fijas, hacia sistemas guiados por IA capaces de aprender, adaptarse y mejorar con el tiempo. La etiqueta que usan para ese enfoque es “Physical AI”, un concepto que sugiere algo sencillo de imaginar: la inteligencia artificial saliendo de la pantalla para tener cuerpo, manos y reflejos en un entorno industrial real.
De herramienta a compañero: lo que Hyundai entiende por automatización centrada en personas
Cuando una empresa habla de automatización, mucha gente piensa en una sustitución directa: una persona sale, una máquina entra. Hyundai está intentando contar otra historia, más parecida a cómo se reorganiza una cocina profesional cuando llega un lavavajillas industrial. El lavavajillas no “cocina”, pero libera tiempo, reduce lesiones y estandariza una tarea pesada. En su visión, los robots humanoides asumirían los trabajos con más riesgo o desgaste, mientras los humanos se quedarían con lo que exige criterio, supervisión, adaptación y formación.
La compañía lo describe como una automatización centrada en humanos, en la que los robots ejecutan tareas de carga, repetición o riesgo, y las personas entrenan, monitorizan y dirigen. El matiz es importante: el valor no está solo en “hacer más rápido”, sino en reducir fatiga y accidentes, y en permitir que el trabajo tenga menos momentos de “martillo neumático” y más momentos de “orquesta”, donde alguien coordina procesos y calidad.
Atlas entra en escena: qué puede hacer un humanoide pensado para fábrica
El protagonista de este plan es Atlas, un robot con forma humana diseñado para moverse y manipular objetos en espacios concebidos para personas. Hyundai destaca que cuenta con 56 grados de libertad, un dato técnico que, traducido a lenguaje cotidiano, significa que tiene muchas “articulaciones” y rangos de movimiento para agacharse, girar, agarrar y recolocarse sin parecer un muñeco rígido. También indica que puede levantar hasta 50 kilos (110 libras) y operar en un rango de temperaturas aproximado de -20 °C a 40 °C.
Es fácil quedarse con el titular del peso o las articulaciones, pero el punto clave está en la convivencia. Las fábricas no se rediseñan de cero cada vez que aparece un robot nuevo: hay pasillos, estaciones, herramientas, piezas apiladas, cambios de turno. Un humanoide tiene ventaja cuando el entorno está hecho para cuerpos humanos, del mismo modo que una persona se maneja mejor que un carrito en una casa con escaleras y puertas estrechas. Hyundai apuesta por esa compatibilidad para que la adopción sea más rápida y más flexible.
Calendario: de ordenar piezas en 2028 a ensamblar en 2030
Hyundai no promete magia inmediata. Según su comunicación, el despliegue de Atlas empezaría en 2028 con tareas de secuenciación de piezas, un tipo de trabajo donde el objetivo es colocar componentes en el orden correcto para que la línea no se detenga y los operarios no pierdan tiempo buscando o corrigiendo. Es un terreno ideal para validar seguridad y calidad: si el robot falla, el impacto se mide y se corrige sin poner en juego operaciones de ensamblaje críticas desde el primer día.
El paso siguiente, ya con beneficios verificados, sería ampliar funciones hacia tareas más complejas. Hyundai sitúa para 2030 el objetivo de que Atlas participe en ensamblaje de componentes. La compañía menciona a futuro usos vinculados a cargas pesadas, movimientos repetitivos y operaciones complejas en distintos centros de producción. Es el tipo de evolución que recuerda a aprender a conducir: primero un aparcamiento vacío, luego tráfico real, luego autopista con lluvia.
El “equipo” de Boston Dynamics: Spot, Stretch y el papel de los robots que no parecen humanos
Aunque Atlas se lleve los focos, Hyundai habla de una familia de robots con roles distintos. Spot, el cuadrúpedo de Boston Dynamics, ya se usa en muchos países para inspección, recogida de datos y monitorización de seguridad. Es el “perro” que entra donde no conviene que entre una persona a la primera, revisa una zona, detecta incidencias y vuelve con información.
Luego está Stretch, más orientado a logística de almacén, con experiencia en descarga y manejo de cajas. Hyundai destaca su uso para mover grandes volúmenes en entornos de almacén desde 2023. Esta combinación tiene sentido: si piensas en una fábrica como en un hospital, Atlas sería un auxiliar que ayuda en quirófano, Spot sería el celador que recorre pasillos y Stretch el responsable de la trastienda que mantiene el flujo de suministros. No todos necesitan cara y manos; cada forma resuelve un problema.
Fábricas definidas por software: datos como combustible para que el robot aprenda
Para que un robot humanoide sea algo más que una coreografía, necesita aprender y actualizarse. Hyundai plantea crear Software-Defined Factories (SDF), fábricas definidas por software donde se recopilan grandes cantidades de datos para entrenar y mejorar las capacidades de los robots. Es una idea parecida a lo que ocurre con un GPS: no es solo el dispositivo, es la actualización constante de información para que cada trayecto sea mejor.
En una SDF, el comportamiento del robot no queda congelado en el momento de la instalación. Si cambia una pieza, si se reorganiza una estación, si aparece una nueva variante de producto, el sistema puede reentrenarse y ajustar movimientos. La promesa es una producción más rápida, flexible y eficiente, con robots que evolucionan como evoluciona una app, sin exigir parar la planta cada vez que hay un cambio pequeño.
Centros de entrenamiento y simulación: enseñar a un robot como se enseña a un aprendiz
Hyundai también menciona la construcción de Robot Metaplant Application Centers (RMACs), centros para entrenar robots en tareas como levantar, girar, ensamblar y resolver problemas. La comparación más clara es la de un taller escuela: antes de tocar un coche de un cliente, el aprendiz practica en un entorno controlado, repite, se equivoca sin consecuencias y mejora.
Aquí entra el acuerdo con NVIDIA, orientado a aprovechar potencia de cálculo y tecnología de simulación para acelerar aprendizaje y desarrollo. Simular no es “jugar a los videojuegos”; es ensayar miles de variaciones sin gastar piezas, sin detener líneas y sin exponer a nadie a riesgos. Si el robot tiene que aprender a sujetar una pieza ligeramente deformada, o a reaccionar cuando una caja llega mal colocada, la simulación permite entrenar esas rarezas que en el mundo real ocurren cuando menos conviene.
La gran pregunta: ¿qué pasa con el empleo?
Los anuncios de robots siempre abren la misma inquietud, y Hyundai la tiene sobre la mesa. En la filial Kia, el sindicato pidió en 2025 la creación de un organismo específico para abordar retos de derechos laborales ante la era de la IA y la creciente automatización, según lo recogido en el contexto del debate interno. Hyundai, por su parte, sostiene que los humanos seguirán siendo esenciales para mantener y entrenar robots, y que aparecerán nuevos roles vinculados a esa convivencia.
Hay un ángulo que suele olvidarse: cuando una fábrica introduce sistemas complejos, crece la necesidad de perfiles que entiendan procesos, seguridad, calidad, mantenimiento predictivo y formación continua. El riesgo de desplazamiento existe, y negarlo sería ingenuo. La cuestión práctica es cómo se gestiona: si se invierte en recualificación, si hay transparencia en los cambios, si se crean trayectorias para que la gente pase de “hacer fuerza” a “hacer criterio”. La tecnología no decide sola; la forma de implementarla sí.
Fuente: Whatsnew.com
