ATB RADIO

EN VIVO

ATB Digital
Tecnología

Un láser UV-C ultrarrápido que transmite datos en femtosegundos apunta a la próxima ola de fotónica en aire libre

Mundo, 09 de ene 2026 (ATB Digital).- Cuando se habla de luz ultravioleta, suele pensarse en desinfección o en protección solar. La franja UV-C —entre 100 y 280 nanómetros— juega en otra liga: es una región del espectro con un comportamiento muy particular en la atmósfera. A diferencia de la luz visible o del infrarrojo, el UV-C se dispersa con fuerza en el aire. Esa “tendencia a rebotar” puede ser una ventaja: permite imaginar comunicación sin línea de visión, es decir, enviar información aunque no exista un pasillo despejado entre emisor y receptor.

La comparación cotidiana sería la diferencia entre apuntar con un puntero láser a una pared (necesitas línea directa) y encender una lámpara en una habitación con obstáculos (la luz llega por múltiples caminos). En comunicación óptica, ese efecto puede ser oro en entornos desordenados: calles con edificios, interiores con mobiliario, zonas con humo, polvo o vegetación densa. Por eso el UV-C lleva tiempo apareciendo en conversaciones sobre sensores avanzados, microscopía de superresolución y enlaces ópticos en espacio libre.

El problema ha sido práctico: hacer tecnología con UV-C no es como hacerlo con longitudes de onda más “cómodas”. Faltaban piezas confiables y accesibles para generar y detectar esta luz con prestaciones modernas, sobre todo cuando se intenta ir a velocidades extremas.

El salto: pulsos femtosegundo en UV-C y detección rápida a temperatura ambiente

Un trabajo publicado en Light: Science & Applications describe un sistema que junta dos capacidades que, hasta ahora, rara vez convivían en la misma plataforma: generación de pulsos femtosegundo en UV-C y detección rápida con sensores basados en semiconductores 2D. La investigación está liderada por la profesora Amalia Patané (University of Nottingham) y el profesor John W. G. Tisch (Imperial College London), con un equipo que combina experiencia en fuentes láser ultrarrápidas y en materiales de espesor atómico.

La idea central es sencilla de explicar y difícil de ejecutar: crear “destellos” de UV-C que duran menos de una billonésima de segundo (femtosegundos) y, acto seguido, capturarlos con un detector que responda con rapidez y sensibilidad sin exigir condiciones de laboratorio extremas. Si se piensa en comunicación, esos destellos son como golpes de tambor tan breves que permitirían codificar información a ritmos vertiginosos, siempre que el receptor pueda seguir el tempo.

Cómo se genera un láser UV-C tan corto: el papel de la óptica no lineal

La generación de UV-C eficiente suele depender de procesos no lineales: en lugar de “fabricar” directamente esa luz con un láser convencional, se toma una fuente en otra longitud de onda y se convierte mediante cristales no lineales. En este caso, el equipo se apoya en procesos de segundo orden, con un ingrediente clave: el ajuste de fase (phase matching). Sin ese ajuste, parte de la energía se pierde porque las ondas no “cooperan” dentro del cristal.

El sistema emplea generación de segundo armónico en cascada dentro de cristales no lineales para ir doblando la frecuencia de la luz y empujarla hacia el UV-C, manteniendo pulsos ultracortos. Si lo llevamos a una metáfora doméstica, es como transformar una melodía tocada en un registro grave a otro más agudo usando una cadena de pedales, procurando que cada pedal esté afinado para no introducir ruido ni romper el ritmo. El resultado que reportan es una conversión con alta eficiencia, un punto importante porque la eficiencia marca la diferencia entre un montaje de laboratorio y una tecnología que pueda compactarse y escalar.

Tisch subraya precisamente ese aspecto: aprovechar procesos de segundo orden ajustados en fase para lograr generación eficiente de UV-C abre la puerta a optimización y a una fuente más compacta, algo esencial si la meta es que no sea una curiosidad científica sino un componente utilizable.

Sensores de semiconductores 2D: del “papel atómico” a un receptor funcional

La otra mitad del sistema es el receptor: detectores basados en semiconductores 2D. Aquí el material protagonista es el seleniuro de galio (GaSe), acompañado por su capa de óxido de banda prohibida amplia (Ga₂O₃). Se trata de materiales extremadamente delgados, con propiedades electrónicas y ópticas que pueden ser muy atractivas para detectar ciertos rangos del espectro.

Un detalle relevante es el método de crecimiento: el trabajo describe materiales producidos por epitaxia por haces moleculares sobre una oblea de zafiro de 2 pulgadas. Traducido al lenguaje de fabricación, esto sugiere una ruta compatible con procesos escalables, en contraste con técnicas que funcionan bien en muestras pequeñas pero se vuelven imprácticas al industrializar.

El equipo también destaca que la detección opera a temperatura ambiente, un punto crítico. Muchas demostraciones espectaculares en fotónica exigen enfriamiento o condiciones complejas; cuando se quiere salir del laboratorio, cada requisito extra se convierte en coste, volumen y fragilidad.

La sorpresa: respuesta fotoeléctrica de lineal a superlineal

Uno de los resultados que más llama la atención es la respuesta del sensor: de lineal a superlineal con respecto a la energía de los pulsos. Dicho de manera simple, el detector no solo “suma” corriente proporcional a la luz recibida; en ciertos rangos, la señal crece más rápido de lo esperado. Eso puede ser muy útil en escenarios reales: permite mantener sensibilidad en un rango amplio de energías, algo parecido a un micrófono que no se queda corto cuando se habla bajito ni se satura al subir la voz, sino que adapta su respuesta para captar matices.

Patané señala que esta propiedad es especialmente deseable para construir fotónica ultrarrápida basada en UV-C con flexibilidad en energía por pulso y tasas de repetición. En un entorno de comunicación o de instrumentación científica, esa tolerancia puede reducir la necesidad de ajustes finos constantes.

Demostración en espacio libre: codificar y decodificar mensajes con UV-C

Para no quedarse en una prueba de materiales, el equipo montó un esquema de comunicación en espacio libre. La información se codifica en la fuente UV-C y el receptor basado en GaSe/Ga₂O₃ la decodifica. La demostración es importante por lo que implica: generación y detección no son piezas aisladas, sino un sistema que ya “habla” y “escucha” en la misma banda espectral y en escalas de tiempo ultrarrápidas.

Aquí conviene poner los pies en el suelo: un experimento de laboratorio no equivale a un producto listo. Aun así, es una señal clara de integración funcional. Ben Dewes, doctorando en Nottingham, lo resume con una idea útil para calibrar expectativas: la detección UV-C con materiales 2D todavía está en una fase temprana. Mostrar que esos sensores pueden seguir pulsos ultracortos y funcionar en un enlace de espacio libre establece un punto de partida más sólido para el desarrollo de componentes.

Qué podría habilitar: de robots que “se hablan” a instrumentación científica más rápida

Si el UV-C es especialmente interesante para comunicación sin línea de visión, el conjunto fuente + detector sugiere  aplicaciones donde el entorno es impredecible. Piensa en sistemas autónomos —robots móviles, drones o vehículos en entornos industriales— que necesiten intercambiar datos aunque haya objetos interpuestos o geometrías cambiantes. No se trata solo de “ir rápido”, sino de mantener un canal cuando el camino directo no es fiable.

En paralelo, la compatibilidad con integración monolítica en circuitos fotónicos integrados abre una vía hacia sistemas compactos donde emisor y receptor se acerquen al formato chip. Esa miniaturización es el equivalente a pasar de un estudio de grabación lleno de racks a una interfaz de audio de bolsillo: cambia quién puede usar la tecnología y dónde puede desplegarse. En ciencia, el impacto potencial toca áreas como espectroscopía ultrarrápida y imagen de banda ancha, donde cada reducción de tamaño y cada mejora en velocidad permite medir fenómenos más fugaces o capturar más información en menos tiempo.

La clave, en el fondo, es que el trabajo no vende una única aplicación, sino una plataforma: pulsos femtosegundo en UV-C con detección sensible y rápida, apoyada en materiales y procesos con vocación de escalado.

Lo que queda por resolver para que salga del laboratorio

La propia narrativa del estudio sugiere los próximos pasos: optimización de eficiencia, compactación del sistema y refinamiento de los detectores para robustez y repetibilidad. En fotónica, detalles como estabilidad térmica, alineación óptica y tolerancias mecánicas deciden si una idea vive en una mesa antivibración o llega a un dispositivo desplegable.

Aun con esas incógnitas, el trabajo publicado en Light: Science & Applications (Dewes, Klee y colaboradores, DOI: 10.1038/s41377-025-02042-2) coloca una bandera clara en el mapa: UV-C ya no es solo una promesa por sus propiedades atmosféricas; empieza a tener un conjunto de componentes ultrarrápidos que podrían convertir esa promesa en ingeniería.

Fuente: Whatsnew.com

Noticias relacionadas

15 DE JULIO

ATB Usuario

Reflexiones políticas en Bolivia a 200 años de su independencia

Marco Huanca

Ganador de Código Estrella de ATB viajó a México para grabar su disco

Cristal Vergara Capo