La Paz, 26 de ene 2026 (ATB Digital) .- El primer fósil fue encontrado en Canadá en el año 1850. Desde entonces, ha habido muchas hipótesis, pero este estudio las ha desmontado todas
En marzo de 2025, un artículo de investigación publicado en el servidor de preimpresión bioRxiv dio mucho que hablar al afirmar que Prototaxites, un organismo de hasta 8 metros de altura descubierto hace 175 años, no encajaban en ninguna categoría biológica conocida. De hecho, sus autores, pertenecientes a la Universidad de Edimburgo, sostenían que estos gigantes pertenecían a un linaje biológico extinto que no tiene equivalente en el mundo actual. Pues bien, el estudio ya ha sido revisado por pares y se encuentra disponible en la revista Science.
Durante el periodo Silúrico, que transcurrió entre hace 443 y 419 millones de años, estos organismos destacaban como torres verticales en paisajes dominados por la vegetación primitiva, entre la cual ya se podían encontrar helechos. En un primer momento, el geólogo John William Dawson identificó estos restos en la bahía de Gaspé, en Canadá, como antiguos ejemplares de coníferas en descomposición durante la década de 1850. Sin embargo, la morfología de aquellos cuerpos, anchos y carentes de ramas, impidió su clasificación taxonómica.
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Esta incertidumbre se mantuvo más de 150 años. En concreto, hasta que el paleontólogo Francis Hueber, del Museo Nacional de Historia Natural, propuso en 2001 que Prototaxites era realmente un tipo de hongo gigante. Una hipótesis que ganó peso en 2017 después del análisis de fragmentos de P. taiti, en el cual se creyó observar una estructura reproductiva parecida a la de los hongos modernos. Las nuevas tecnologías basadas en barrido láser pusieron en duda aquella teoría, hasta hace poco considerada válida.
Una anatomía biológica única
“En los libros de anatomía sobre hongos vivos nunca encontramos estructuras como estas”, contó a Science Magazine el paleobotánico Alexander Hetherington, autor principal del estudio y responsable del análisis de tres muestras distintas de P. taiti enfocados en verificar su auténtica naturaleza. Este es el motivo por el que el artículo concluye que las conexiones anatómicas de Prototaxites son incompatibles con los hongos actuales, obligando a replantear su origen biológico.
Posteriormente, los investigadores analizaron químicamente sus tejidos tubulares, lo cual les sirvió para descartar que Prototaxites pudiese estar emparentado con las plantas o las algas. De hecho, su estructura molecular tampoco coincide con la de los líquenes, que se consideran una simbiosis entre organismos fotosintéticos y hongos. Hasta desecharon cualquier posible afinidad con el reino animal a través de la presencia de paredes celulares. Por si acaso.
Tras todo este trabajo, los científicos se muestran tajantes en el documento publicado: “Basándonos en nuestra investigación, no podemos asignar a Prototaxites un linaje existente debido a su singularidad”. Además, subrayan que su morfología y huella molecular son diferentes a las de los organismos que se conservaron junto a ellos en los depósitos del Devónico, periodo ocurrido hace entre 419 y 359 millones de años y denominada también como la Edad de los Peces.
Evolución y forma
Por todo ello, los investigadores proponen que Prototaxites sea considerado miembro de un grupo de eucariotas ya desaparecido. Es más, sugieren que estos gigantes misteriosos formaron parte de una rama evolutiva independiente que no dejó descendientes tras su extinción definitiva. Eso sí, esto es algo que todavía no tiene claro por qué se produjo.
Llegados a este punto, parece claro que Prototaxites fue un ensayo evolutivo que terminó en fracaso, dejando tras de sí únicamente fósiles que, hoy en día, resultan imposibles de catalogar. Eso sí, siempre queda la esperanza de que aparezcan nuevos ejemplares en otros yacimientos que permitan comprender mejor cómo funcionaba este tipo de vida desconocido.
Fuente: The National Geographic España
