Mundo, 5 de feb 2026 (ATB Digital) .- Un nuevo estudio sugiere que el asteroide 2024 YR4, de hasta 90 metros de ancho, tiene una probabilidad del 4% de chocar contra la Luna. Si ocurre, el destello sería visible desde la Tierra y marcaría un hito para la ciencia planetaria.
En un momento todavía incierto de diciembre de 2032, una roca espacial de más de 60 metros de diámetro podría impactar en la Luna con una potencia jamás registrada por el ojo humano. Se trata del asteroide 2024 YR4, y los científicos advierten que, aunque la probabilidad de un choque lunar es baja (un 4 % según las últimas estimaciones), el espectáculo podría ser inolvidable.
La roca fue descubierta en enero de 2025 por el sistema ATLAS, un programa de detección temprana de asteroides financiado por la NASA. En un primer momento, causó revuelo internacional al considerarse que podía representar un riesgo para la Tierra.
Thank you for watching
Sin embargo, a medida que se afinaron los cálculos de su trayectoria, la atención se desplazó hacia nuestro satélite natural: la Luna, que ahora se presenta como su posible destino de impacto. Y si eso sucede, podríamos ser testigos de una colisión colosal desde la comodidad de nuestro planeta. Será “el impacto lunar más enérgico jamás registrado en la historia humana”, señala el documento.
El más energético jamás registrado
Los autores del estudio, aún pendiente de revisión por pares, calculan que si 2024 YR4 colisiona con la Luna, generará un destello óptico visible desde la Tierra. Pero eso no será todo: le seguirán varias horas de resplandor infrarrojo, una especie de eco térmico que permitirá a los científicos estudiar el evento como nunca antes.
La explosión podría liberar hasta 100 millones de toneladas métricas de material lunar, y parte de ese polvo podría incluso escapar hacia el espacio, y quizás tocar la atmósfera terrestre.
A pesar de lo que sugiere el dramatismo del evento, no hay peligro para la Tierra. Lo que sí hay es una oportunidad sin precedentes para la ciencia. Yixuan Wu, investigador de la Universidad de Tsinghua y coautor del estudio, lo expresa así: “Si este escenario se concreta, será un hito para la ciencia planetaria, transformando el sistema Tierra-Luna en un escenario monumental para validar nuestra comprensión sobre los impactos de asteroides”.
Radiografía del asteroide
El 27 de enero de 2025, ATLAS notificó por primera vez sobre 2024 YR4 al Centro de Planetas Menores. A nivel técnico, el tamaño del asteroide se estima entre 40 y 90 metros de ancho. Este rango implica que, de haber colisionado con la Tierra, el daño habría sido considerablemente diferente según el punto de impacto.
Si hubiera explotado en la atmósfera sobre el océano, como lo haría la mayoría de los objetos de este tamaño, no se habría generado un tsunami relevante. Sin embargo, si hubiese entrado sobre una región urbana, incluso una explosión en el aire podría haber roto ventanas y dañado estructuras más frágiles.
La NASA, a través del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra, utiliza datos orbitales recogidos por múltiples observatorios para calcular la probabilidad de impacto de estos cuerpos. Estos modelos se actualizan constantemente a medida que se recogen más observaciones, lo cual explica por qué las probabilidades cambian con frecuencia: la ciencia vive en constante revisión.
La página de Sentry ofrece el monitoreo más actualizado sobre estos objetos y sus riesgos potenciales. En el caso de 2024 YR4, aunque su riesgo para la Tierra se ha desvanecido casi por completo, sigue siendo observado con atención.
El debate sobre cómo desviar un asteroide como 2024 YR4 está presente, aunque en este caso, prematuro. Misiones como la sonda DART han demostrado que es posible alterar la trayectoria de un cuerpo celeste mediante colisión cinética, pero esta técnica depende del tamaño, la composición y el tiempo disponible antes del impacto.
De momento, parece, no debemos estar preocupados y podremos ver el impacto del asteroide desde la comodidad de una silla, a diferencia de otros impactos en la Luna.
Fuente: The National Geographic España
