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El cambio climático trae consecuencias en Europa: la enfermedad tropical que acecha a miles de habitantes

El cambio climático trae consecuencias en Europa: la enfermedad tropical que acecha a miles de habitantes

Mundo, 19 de feb 2026 (ATB Digital) .- Hace 20 años, ni siquiera era posible imaginar que esta enfermedad llegase a Europa.

Chikungunya es el nombre de un virus endémico presente en regiones tropicales y subtropicales de Asia, África y América. De hecho, países como Brasil Paraguay, Argentina, China o Tailandia han sufrido brotes importantes en los últimos años. Su transmisión está ligada a los mosquitos Aedes aegypti albopictus y se caracteriza por presentar síntomas extremadamente dolorosos. Entre ellos, dolores articulares incapacitantes en manos, pies, muñecas y tobillos. También puede provocar fiebre alta repentina (a menudo, por encima de los 39 ºC), náuseas, fatiga y sarpullidos.

Las condiciones de calor y humedad de las citadas regiones tropicales y subtropicales son indispensables para la supervivencia de los mosquitos que transmiten la enfermedad y del virus en sí mismo. Por ello, creíamos que en Europa estábamos a salvo. Hasta ahora. Y es que un reciente estudio publicado en la revista Journal of the Royal Society Interface ha demostrado que esta enfermedad ya puede transmitirse en gran parte de Europa debido a la presencia del mosquito tigre y al aumento global de las temperaturas.

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La investigación, liderada por Sandeep Tegar en el UK Centre for Ecology and Hydrology, destaca que la capacitación para la infección de este insecto invasor ocurre a temperaturas inferiores a las estimadas previamente. Los científicos han determinado que el umbral térmico mínimo para la propagación se sitúa entre los 13 y 14 ºC, lo que supone un descenso de 2,5 ºC respecto a los modelos anteriores que situaban el límite en los 16 ºC.

Esta variación térmica implica que la ventana de riesgo se expande temporalmente de forma drástica en el sur del territorio continental, alcanzando incluso los seis meses de actividad anual en países como España o Grecia. “La tasa de calentamiento global en Europa es aproximadamente el doble de la tasa de calentamiento global a escala mundial y el límite inferior de temperatura para la propagación del virus importa mucho, por lo que nuestras nuevas estimaciones son bastante chocantes. La expansión de la enfermedad hacia el norte es solo cuestión de tiempo”, afirmó Sandeep Tegar en The Guardian.

Impacto del cambio climático

El cambio climático ha permitido que el mosquito tigre (Aedes albopictus), colonice latitudes septentrionales donde antes el frío impedía su supervivencia. En regiones como el sureste de Inglaterra, el riesgo de transmisión ya es efectivo durante dos meses al año. Esta especie invasora no solo transporta el chikungunya, sino que también es vector de otras patologías graves como el dengue o el Zika.

Hasta hace poco, los expertos consideraban improbable la presencia de estas enfermedades tropicales en suelo europeo, pero la realidad actual ha transformado esa percepción científica. “Hace 20 años, si hubiésemos dicho que íbamos a tener chikungunya y dengue en Europa, todo el mundo habría asegurado que estabas loco, pues son enfermedades tropicales. Ahora todo ha cambiado. Esto se debe a este mosquito invasor y al cambio climático; es así de simple”, explicó Steven White, integrante del organismo de investigación británico.

La situación epidemiológica se agravó durante el año 2025, cuando Francia e Italia sufrieron brotes que superaron los 800 casos registrados. Estas cifras contrastan con la media de la última década, donde los contagios locales eran testimoniales. El origen de estos focos suele estar en viajeros infectados que regresan de territorios de ultramar y son picados por ejemplares locales de mosquito tigre, iniciando así la cadena de transmisión interna.

Un riesgo para la salud pública

La Organización Mundial de la Salud advierte sobre la gravedad de las secuelas, ya que el 40% de los afectados desarrolla artritis crónica persistente durante más de cinco años. “Este estudio es importante porque indica que la transmisión podría volverse aún más evidente con el tiempo”, señala Diana Rojas Alvarez, quien encabeza el equipo de la organización dedicado a virus transmitidos por picaduras. La experta recalca que, aunque existen vacunas, la prevención mediante la eliminación de agua estancada es la herramienta más eficaz.

Por su parte, la reducción de los inviernos fríos ha eliminado el cortafuegos naturalque protegía al continente, permitiendo que el insecto mantenga su actividad durante todo el año en zonas del sur. Sin esta interrupción térmica, los brotes futuros podrían alcanzar dimensiones mucho mayores de las observadas hasta la fecha. Y eso sería un grave problema.

Fuente: The National Geographic España

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