ATB RADIO

EN VIVO

ATB Digital
Ciencia

Spinosaurus mirabilis: una nueva especie de dinosaurio sería un girante acuático del Cretácico

Spinosaurus mirabilis: una nueva especie de dinosaurio sería un girante acuático del Cretácico

Mundo, 23 de feb 2026 (ATB Digital) .- Spinosaurus mirabilis, la segunda especie del linaje en más de un siglo.

En la inmensidad dorada del desierto del Sáhara, ha emergido un vestigio de un mundo remoto: un coloso de 13 metros de largo, coronado por una cresta majestuosa que pudo brillar con colores vivos bajo el sol cretácico. Su nombre es Spinosaurus mirabilis, y no es casual: “mirabilis”, en latín, significa maravilloso.

El hallazgo, realizado en 2022 en la región de Jenguebi, en Níger, y publicado ahora en la revista Science, marca un hito en la paleontología. Es apenas la segunda especie de espinosaurio descrita formalmente desde que, en 1915, se descubriera en Egipto el holotipo de Spinosaurus aegyptiacus, el ejemplar que dio nombre a todo el grupo. Más de un siglo después, 29 científicos de cinco países firman este nuevo capítulo que reescribe la historia de uno de los depredadores más enigmáticos del Cretácico.

Spinosaurus aegyptiacus

Este carnívoro vivió hace unos 95 millones de años, durante el Cenomaniense, cuando el norte de África era un mosaico de ríos, llanuras húmedas y ecosistemas ribereños vinculados al antiguo mar de Tetis

Con un peso estimado entre seis y siete toneladas, S. mirabilis no solo impresionaba por su tamaño, sino por su singular anatomía: un hocico bajo y alargado, dientes entrelazados que funcionaban como una trampa perfecta para peces y, sobre todo, una cresta craneal hipertrofiada con forma de cimitarra (el tradicional sable persa) que probablemente exhibía colores llamativos.

S. mirabilis sp. nov. desarrolló la cresta craneal más alta de cualquier dinosaurio terópodo, lo que llama la atención sobre la ornamentación de la línea media que caracteriza el cráneo y el esqueleto axial de todos los espinosáuridos.

A diferencia de la clásica “vela” dorsal del género, cuya función ha sido objeto de múltiples hipótesis, esta cresta parece haber tenido un papel eminentemente visual. Los investigadores sostienen que se trataba de un ornamento para la exhibición, quizás en rituales de cortejo o como señal de dominancia, más que de un instrumento funcional para la caza.

El hallazgo fósil

El estudio detalla que los fósiles fueron hallados en sedimentos fluviales del interior continental, lejos de ambientes marinos costeros. Este dato resulta crucial, pues durante años la comunidad científica ha debatido si los espinosaurios eran depredadores semiacuáticos o si, por el contrario, llevaban un estilo de vida plenamente acuático, buceando tras sus presas como modernos cocodrilos.

Para resolver esta cuestión, el equipo comparó las proporciones corporales del nuevo espécimen con las de 43 depredadores actuales y extintos. El análisis de componentes principales situó a los espinosáuridos en una posición intermedia entre aves zancudas, como las garzas, y aves buceadoras, como los cormoranes, pero claramente alejados de los grandes terópodos terrestres. 

(A) Tibia izquierda subadulta de Spinosaurus mirabilis. (B) Huesos craneales pertenecientes a un crocodiliforme de gran tamaño.

Según el estudio publicado en Science, sus características anatómicas apuntan a un depredador que vadeaba en aguas poco profundas, capturando peces con rápidos movimientos laterales del hocico.

Entre los rasgos distintivos de Spinosaurus mirabilis destacan la separación más amplia de los dientes posteriores del maxilar y una cresta nasal-prefrontal extraordinariamente desarrollada. Además, su dentición superior e inferior encajaba de manera interdigitada, creando una auténtica trampa biológica para presas resbaladizas. Estas adaptaciones subrayan la especialización piscívora del linaje.

El trabajo también propone que los espinosáuridos atravesaron tres grandes fases evolutivas: una radiación inicial en el Jurásico con la aparición de cráneos alargados para capturar peces; una diversificación circun-Tetis en el Cretácico temprano; y una fase final, ya en el Cretácico superior, en la que alcanzaron su máximo tamaño, restringidos geográficamente al norte de África y Sudamérica. La abrupta subida del nivel del mar al final del Cenomaniense, acompañada de cambios climáticos drásticos, habría sellado su destino.

Así, en medio del silencio abrasador del Sáhara actual, la ciencia rescata la memoria de un titán que caminaba entre ríos y llanuras hace 95 millones de años. No era un monstruo marino ni un simple cazador terrestre. Era un señor de las aguas someras, un coloso de cresta luminosa cuya silueta, recortada contra los atardeceres cretácicos, debió de ser tan sobrecogedora como ahora lo es su redescubrimiento.

Fuente: The National Geographic

Noticias relacionadas

‎Abren investigación por caída de graderías durante el convite de Ch’utillos

Marco Huanca

Del Castillo presenta informe sobre los operativos de la FELCN

ATB Usuario

La siguiente generación de soldados estarán aumentados con IA

ATB Usuario