La Paz, 24 de feb 2026 (ATB Digital).- La seguridad informática se ha convertido en uno de los mayores desafíos de la era digital, especialmente en países donde la adopción tecnológica avanza más rápido que la cultura de protección de datos. En Bolivia, este fenómeno se refleja en un incremento sostenido de fraudes digitales, ataques informáticos y vulneraciones de información personal y empresarial.
De acuerdo con Gabriel Coronel, docente de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, el país enfrenta un nivel preocupante de exposición a ciberataques. “Bolivia está expuesta en un 85 por ciento, principalmente por la falta de cultura en seguridad informática”, señala.
Uno de los factores más críticos que incide en esta vulnerabilidad es el desconocimiento generalizado sobre prácticas básicas de protección digital. Muchas personas no configuran adecuadamente sus dispositivos ni toman precauciones mínimas al compartir información en redes sociales, lo que abre múltiples puertas a los ciberdelincuentes.
En este contexto, las amenazas más frecuentes en el país son el phishing, la ingeniería social y la suplantación de identidad. Estas modalidades se apoyan en la manipulación del usuario para obtener datos sensibles, como direcciones, números de teléfono o incluso acceso a cuentas personales.
“Capturan la información y pueden llegar hasta a obtener nuestra dirección, ubicación, número de teléfono. También pueden obtener fotografías a través de las redes sociales, con lo que pueden hacer la suplantación de identidad en cualquier momento”, añade el académico.
El problema se agrava debido a que Bolivia aún carece de una cultura preventiva en materia de ciberseguridad. Según Coronel, la mayoría de las personas reacciona solo después de haber sido víctima de un ataque, lo que evidencia una actitud reactiva en lugar de preventiva.
A nivel empresarial, la situación no es más alentadora. Muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) no consideran la ciberseguridad como una inversión prioritaria, relegándola a un segundo o tercer plano dentro de sus estrategias, lo que incrementa significativamente el riesgo de sufrir ataques que comprometan su información y operaciones.
Otro aspecto relevante es la dependencia de talento extranjero para implementar soluciones de seguridad informática. Esto refleja no solo una limitada inversión en el área, sino también una brecha en la formación de especialistas a nivel nacional.
Las consecuencias de esta debilidad estructural pueden ser graves. Un ciberataque no solo afecta a usuarios individuales o empresas, sino que también puede comprometer infraestructura crítica del país, incluyendo servicios financieros, plataformas digitales y sistemas institucionales.
De hecho, ya se han registrado incidentes en Bolivia que involucran ataques a páginas web y servicios transaccionales, evidenciando la fragilidad de los sistemas actuales y la falta de mecanismos de respuesta efectivos ante estos eventos.
En este escenario, el factor humano se posiciona como el eslabón más débil de la cadena de seguridad digital. La curiosidad, la falta de verificación de fuentes y la descarga de archivos sospechosos son algunos de los errores más comunes que facilitan los ataques.
Los ciberdelincuentes aprovechan estrategias atractivas o engañosas para inducir a los usuarios a ingresar a enlaces maliciosos o descargar programas infectados, lo que permite el acceso no autorizado a información personal y corporativa.
“Muchas veces nos metemos a páginas web cuando nos están ofreciendo algo atractivo, algo que llame la atención al público y no verificamos específicamente de dónde está viniendo esta dirección. Normalmente siempre nos piden descargar una imagen, descargar un archivo, pero tenemos la duda de dónde está viniendo o qué es lo que está haciendo ese programa”, sostiene Coronel.
Frente a esta realidad, el académico de Unifranz recomiendan adoptar medidas básicas de protección, como el uso de contraseñas seguras, la verificación en dos pasos, la activación de antivirus y firewalls, así como la validación de enlaces sospechosos mediante herramientas especializadas.
Además, acciones simples como proteger la tarjeta SIM con contraseña o evitar compartir información sensible en redes sociales pueden marcar una diferencia significativa en la prevención de ataques.
Demanda de especialistas
Pese al panorama desafiante, la ciberseguridad también representa una oportunidad emergente en el ámbito laboral. La creciente demanda de especialistas en esta área está transformando los perfiles profesionales requeridos por las empresas y el conocimiento en seguridad informática se ha convertido en una competencia clave.
En este contexto, la formación académica adquiere un rol estratégico. En Unifranz La Paz, la carrera de Ingeniería de Sistemas incorpora la ciberseguridad como un eje fundamental, permitiendo a los estudiantes trabajar en laboratorios especializados y enfrentarse a casos reales que simulan escenarios del entorno profesional.
“Eso es lo bonito de Unifranz, porque nosotros podemos practicar. Tenemos laboratorios completos donde agarramos las herramientas y aplicamos la práctica no con casos ficticios, sino con casos reales. Todos los estudiantes van viendo los riesgos que podrían tener al momento de estar frente a estas situaciones, cómo proteger la información, estructurar muy bien sus equipos y también pueden ver el lado oscuro de todo esto”, añade Coronel.
De esta manera, a través de un enfoque práctico, los futuros profesionales desarrollan habilidades para identificar riesgos, proteger sistemas y responder ante incidentes, fortaleciendo su preparación para un mercado laboral cada vez más exigente.
El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz es una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales, que conecta a los estudiantes con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras. Esto les permite desarrollar habilidades clave y aumentar su empleabilidad.
“Aprender haciendo permite que los estudiantes desarrollen competencias reales y rasgos de nuestro modelo de persona desde el inicio de su formación. En Unifranz, no solo transferimos conocimientos, sino que desafiamos a nuestros estudiantes a aplicar lo aprendido en contextos prácticos, con proyectos, simulaciones, desafíos empresariales y experiencias colaborativas, sin perder el enfoque de una formación integral que trasciende lo técnico”, destaca Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz.
Asimismo, los convenios internacionales y oportunidades de certificación permiten que los estudiantes amplíen su campo de acción más allá del país, accediendo a un mercado global donde la ciberseguridad es una de las áreas con mayor proyección.
Mientras Bolivia enfrenta importantes desafíos en materia de seguridad informática, la formación de nuevos talentos especializados se posiciona como una de las claves para reducir la brecha digital y fortalecer la protección de datos en el país.
Fuente: Unifranz
