Mundo, 28 de feb 2026 (ATB Digital).- La expansión más decisiva llegó con la serie animada, estrenada en 1997, que se transformó en la principal ventana internacional del universo de entrenadores y criaturas. A lo largo de estas tres décadas, la marca atravesó transformaciones estéticas, controversias mediáticas y procesos de censura que marcaron su historia.
En 2026, la franquicia Pokémon cumple 30 años desde el lanzamiento de los primeros videojuegos en Japón, punto de partida de un proyecto que pronto se expandió hacia múltiples formatos.
Entre ellos, la televisión ocupó un lugar central. La serie animada, estrenada en 1997, se convirtió en el principal vehículo de difusión internacional del universo de entrenadores y criaturas de bolsillo.
A lo largo de estas tres décadas, Pokémon atravesó cambios de animación, polémicas y procesos de censura. A continuación, repasaremos algunos de los momentos que marcaron la serie.
La franquicia Pokémon comenzó con los videojuegos Pokémon Rojo y Verde (1996) para la consola Game Boy en Japón, creados por Satoshi Tajiri. Tajiri se inspiró en su infancia coleccionando insectos y en su deseo de que los niños experimentaran la emoción de capturar, intercambiar y entrenar criaturas.
El éxito inmediato de los juegos hizo evidente que la marca tenía potencial para expandirse a otros medios.
El 1 de abril de 1997 se emitió en Japón el primer episodio del anime. Ese primer episodio, titulado originalmente “¡Te elijo a ti!” (I Choose You!), presentó al joven entrenador Ash Ketchum y su primer compañero Pokémon, Pikachu, iniciando su viaje con el objetivo de convertirse en maestro Pokémon.
La premisa combinaba aventura y amistad, siguiendo a Ash por la región inicial de Kanto mientras capturaba y entrenaba criaturas Pokémon junto a otros personajes y enfrentaba desafíos.
El objetivo de la serie de televisión era promover los videojuegos y las cartas coleccionables, pero también crear una narrativa que pudiera enganchar a una audiencia más amplia.
La idea era transmitir los valores de aventura, amistad y superación personal a través de un protagonista reconocible: Ash Ketchum (Satoshi en Japón) y su compañero Pikachu.
La serie expandió el universo planteado en los videojuegos Rojo y Verde, dotándolo de emociones, rivalidades y un sentido de viaje continuo que conectó con la audiencia.
El 16 de diciembre de 1997 ocurrió uno de los episodios más recordados —y polémicos— en la historia de la televisión japonesa.
El capítulo 38, titulado “Dennō Senshi Porygon” (“Soldado eléctrico Porygon”), presentó una secuencia de luces intermitentes rojas y azules que provocaron síntomas de epilepsia fotosensible en cientos de niños.
El incidente fue tan grave que más de 600 menores fueron hospitalizados en Japón. La serie fue retirada temporalmente del aire, y el escándalo dio la vuelta al mundo.
Luego de que la caricatura regresó a la televisión en abril de 1998, el episodio nunca volvió a emitirse oficialmente ni en Japón ni en otros países.
Las autoridades sanitarias revisaron los estándares de animación televisiva, y el suceso se convirtió en un caso de estudio sobre los efectos de estímulos visuales intensos en la audiencia infantil.
Paralelamente, el Pokémon responsable dentro de la ficción de tal efecto, Porygon, no volvió a aparecer de forma relevante en la serie, como si la franquicia hubiera decidido borrar el recuerdo del episodio.
A partir de entonces, los protocolos de animación cambiaron en toda la industria japonesa. Las cadenas comenzaron a aplicar advertencias sobre posibles efectos de luces intermitentes, una práctica que luego se extendió internacionalmente.
Con su llegada a Estados Unidos y América Latina a finales de los noventa, Pokémon sufrió diversas adaptaciones culturales. Escenas consideradas inapropiadas fueron modificadas o eliminadas.
En algunos episodios tempranos, personajes secundarios aparecían apuntando con armas de fuego.
En la versión estadounidense distribuida por 4Kids Entertainment, varias de esas escenas fueron recortadas o editadas digitalmente para eliminar o suavizar la presencia de armas, conforme a estándares de programación infantil.
Uno de los casos más citados fue la alteración de alimentos tradicionales japoneses, como los onigiri, que en el doblaje estadounidense eran descritos simplemente como “donas” o “sandwiches” para evitar explicaciones culturales.
También se redujo el contenido visual que pudiera interpretarse como violento o incómodo para la audiencia occidental.
De hecho, en el episodio “Beauty and the Beach”, James, integrante del Team Rocket, aparece utilizando un traje inflable con pechos exageradamente grandes como parte de una broma visual. El diseño formaba parte de un gag cómico típico del anime japonés de la época.
Cuando la serie fue adaptada en Estados Unidos por 4Kids Entertainment, la escena fue considerada inapropiada para el público infantil. Como consecuencia, el episodio no se emitió inicialmente en Estados Unidos durante la primera transmisión de la temporada.
Años después fue doblado al inglés, pero con recortes significativos, incluyendo la eliminación o reducción de la escena de James.
En pleno auge de popularidad, Pokémon también fue objeto de críticas por parte de grupos religiosos en distintos países. Algunos líderes afirmaban que la serie promovía el ocultismo, la evolución “contraria a la doctrina religiosa” o prácticas esotéricas.
En Estados Unidos y América Latina circularon panfletos y sermones que alertaban sobre supuestos mensajes subliminales. Se señalaba que las criaturas tenían poderes “místicos” y que el concepto de evolución atentaba contra creencias creacionistas.
Aunque estas acusaciones carecían de sustento científico o teológico sólido, contribuyeron a aumentar la notoriedad del programa.
Si algo consolidó el éxito de Pokémon en América Latina fue su doblaje. Realizado en México, el trabajo de actores de voz se convirtió en parte esencial de la experiencia para millones de espectadores.
La adaptación partía del guion en inglés distribuido por 4Kids Entertainment, no directamente del japonés. Esto significó que muchos cambios realizados en la versión estadounidense —nombres, diálogos adaptados y música— también pasaron a la versión latina.
Uno de los momentos más recordados ocurrió cuando el equipo Rocket, en su tradicional lema, incluyó la frase “y extender nuestro reino hasta Ecatepec”, en referencia al municipio mexicano Ecatepec.
La línea, improvisada por Pepe Toño Macías, se volvió icónica. Reflejaba una práctica común en el doblaje latinoamericano: adaptar chistes o referencias para conectar con la audiencia local.
Incluso, en otros episodios James lanzó frases como: “Ya nos cayó el chahuistle” (usada para indicar que algo o alguien ha arruinado sus planes) y “¡Aguanta vara!” (expresión para pedir paciencia).
Ese tipo de decisiones ayudaron a que la serie no se sintiera como un producto lejano, sino como parte de la cultura popular regional.
El doblaje mexicano de Pokémon es, hasta hoy, considerado uno de los más entrañables y mejor logrados dentro del anime en español.
Fuente: Infobae
