Mundo, 5 de abril 2026 (ATB Digital).- Un hecho insólito ocurrido en Concepción, Antioquia en 2011 sigue sorprendiendo: un abogado inició una demanda contra Dios y las ánimas del purgatorio, y un juez incluso les otorgó un plazo para presentarse en el proceso.
Todo comenzó cuando el párroco Humberto Hincapié intentó impulsar la restauración de la iglesia local, que se encontraba en mal estado. Sin embargo, al revisar la documentación del terreno, surgió un problema legal que bloqueó el trámite ante el Ministerio de Cultura.
El abogado Ramón Alcides Valencia explicó que, al analizar los papeles, descubrieron que la propiedad figuraba a nombre de la cofradía de las ánimas y de “nuestro amo”, lo que impedía cualquier intervención formal.
Ante esta situación, el predio no podía ser modificado, ya que legalmente pertenecía a entidades que no podían comparecer ante la justicia. Fue entonces cuando el sacerdote recurrió al abogado, quien planteó una alternativa poco convencional, pero viable dentro del marco legal.
Valencia sostuvo que la única opción era iniciar un proceso de pertenencia, demandando a quienes aparecían como propietarios para que un juez declarara la prescripción adquisitiva del terreno.
De esta manera, el sacerdote tomó una decisión inusual: presentar una demanda contra Dios y las ánimas del purgatorio. Para sorpresa general, el caso fue admitido por un juez, quien ordenó realizar un emplazamiento público a través de los medios.
El periodista Daniel Santa relató que el juez otorgó un plazo de 15 días para que los “demandados” se presentaran ante el juzgado y así resolver la titularidad del terreno de la parroquia de la Inmaculada Concepción.
Finalmente, el proceso concluyó a favor de la parroquia. Aunque el sacerdote declaró no conocer el paradero de los demandados, el juez pudo avanzar y otorgar la propiedad, lo que permitió iniciar la restauración del templo en 2012.
El caso dejó una frase que resume lo ocurrido: “Lo mundano superó a lo divino”, expresó Valencia sobre esta historia que aún hoy genera asombro por su carácter extraordinario.
Fuente: Pulzo
