La Paz, 6 abr 2026 (ATB Digital).- Hoy, la tecnología atraviesa cada aspecto de la vida cotidiana, los delitos digitales se han convertido en una de las amenazas más silenciosas y crecientes en Bolivia. Desde el phishing hasta la vulneración de cuentas personales y bancarias, estas prácticas evolucionan constantemente y aprovechan no solo fallas técnicas, sino también errores humanos que pueden agravar aún más la situación.
Uno de los aspectos más críticos es que muchas víctimas, en su intento por solucionar el problema rápidamente, terminan tomando decisiones que complican aún más el escenario. Eliminar mensajes, bloquear cuentas o intentar negociar con los atacantes son algunas de las acciones más comunes que, lejos de ayudar, reducen las posibilidades de respuesta legal.
Frente a estos desafíos, la formación de profesionales capaces de comprender y actuar ante los ciberdelitos se vuelve cada vez más relevante. En Unifranz, la carrera de Derecho incorpora estos temas desde una perspectiva práctica, preparando a los estudiantes para enfrentar problemáticas reales del entorno digital.
De acuerdo con el abogado y docente de la carrera de Derecho de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, Yerko Paz, uno de los principales errores es la eliminación de evidencia. “Muchas personas, por miedo o desconocimiento, borran conversaciones, correos o accesos. Sin embargo, esa información es clave para iniciar cualquier proceso legal o intentar recuperar lo perdido”, explica.
Este tipo de reacciones inmediatas responde, en gran medida, a la falta de conocimiento sobre cómo actuar frente a un ciberdelito. En lugar de preservar pruebas, muchas personas optan por cerrar todo rastro del incidente, lo que dificulta no solo la investigación, sino también cualquier intento de sanción a los responsables.
Otro error frecuente es intentar resolver la situación de manera individual. En algunos casos, las víctimas llegan incluso a negociar con quienes han vulnerado sus cuentas o robado información. Este tipo de acciones puede incrementar el riesgo y generar nuevas formas de extorsión.
El crecimiento de estos delitos no es casual. Está directamente relacionado con el aumento del uso de plataformas digitales y, al mismo tiempo, con una limitada cultura de ciberseguridad. Muchas personas utilizan redes sociales, aplicaciones bancarias o correos electrónicos sin dimensionar el valor de la información que manejan ni los riesgos a los que están expuestas.
La vulnerabilidad frente a este tipo de delitos no se limita a quienes tienen menor conocimiento tecnológico. Por un lado, los adultos mayores enfrentan dificultades por la falta de familiaridad con herramientas digitales; pero, por otro, los usuarios altamente conectados también están en riesgo debido a su constante exposición.
“Existe la idea de que todo en internet es rastreable, pero no siempre es así”, señala Paz. En muchos casos, los delitos digitales se originan fuera del país o se utilizan mecanismos que dificultan su identificación, lo que complica las investigaciones y limita la capacidad de respuesta de las autoridades.
En criterio del académico, a esta problemática se suma la falta de especialistas en el área. La escasez de peritos informáticos y expertos en ciberseguridad representa una de las principales debilidades del sistema, ya que dificulta el análisis técnico de los casos y la generación de pruebas sólidas en procesos judiciales.
Además, el marco legal, aunque contempla ciertos delitos relacionados, no siempre logra seguir el ritmo de la tecnología. “El derecho es producto de la cultura y debe evolucionar junto con la sociedad, pero muchas veces las normas llegan tarde frente a nuevas formas de delito”, explica el docente.
Ante este panorama, la prevención se convierte en una herramienta clave. Conservar evidencia, actuar con rapidez, evitar interactuar con los atacantes y acudir a las autoridades son pasos fundamentales para enfrentar este tipo de situaciones de manera adecuada.
A través del modelo “Aprender Haciendo” de Unifraz, los futuros abogados no solo estudian la normativa vigente, sino que trabajan con casos reales y simulados, desarrollando habilidades para analizar, interpretar y proponer soluciones en contextos complejos. Materias como Telecomunicaciones y el abordaje de ciberdelitos permiten una formación integral que conecta el conocimiento jurídico con los desafíos tecnológicos actuales.
El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz, una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales, conecta a los estudiantes directamente con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras para desarrollar habilidades clave y aumentar su empleabilidad, mediante proyectos, simulaciones y vinculación con empresas, preparando así profesionales más seguros y capaces de generar un impacto en la sociedad.
“En Unifranz, no solo transferimos conocimientos, sino que desafiamos a nuestros estudiantes a aplicar lo aprendido en contextos prácticos, con proyectos, simulaciones, desafíos empresariales y experiencias colaborativas, sin perder el enfoque de una formación integral que trasciende lo técnico”, destaca Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz.
Fuente: UNIFRANZ
