Mundo, 19 de ene 2026 (ATB Digital) .- Un estudio que todavía no se ha revisado por pares muestra que el gen APOE está involucrado en la pérdida cognitiva en edades avanzadas.
Llegar a una edad avanzada con plenas capacidades físicas y mentales es una rareza cada vez más común. A la hora de cuidar el cuerpo cada vez hay más estudios que indican cuáles son las formas más eficientes de mantenerse ágiles y fuertes. Pero cuando se trata del rendimiento cognitivo, los investigadores todavía no tienen claro del todo por qué hay personas que mantienen una mente fresca a edades avanzadas, mientras que otras ven mermadas sus capacidades.
Para tratar de desentrañar los secretos de la mente incorrupta, cada vez hay más estudios en los que ya se define como ‘superancianos’, es decir, personas mayores de 80 años cuya capacidad de memoria está por encima de la media de personas entre 50 y 64 años. Por lo general, los ‘superancianos’ provienen de diferentes grupos raciales y étnicos, así que parten de orígenes y contextos distintos, pero aun así, todos comparten la misma característica: su memoria extraordinaria.
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Y tras esta peculiar facultad podría estar un gen denominado APOE, que se encarga de crear la apolipoproteína E, crucial a la hora de eliminar el exceso de colesterol LDL (o ‘malo’) de la sangre. Según se ha podido observar en varios estudios, existen tres variantes principales de este gen, APOE-ε2, APOE-ε3 y APOE-ε4, y la que nadie querría tener es APOE-ε4, ya que está muy relacionada con el desarrollo temprano de distintos tipos de demencia, como el alzhéimer. En cambio, APOE-ε3 es una variante neutra, y APOE-ε2 parece proteger a sus portadores.
Un estudio para ver qué sucede en el cerebro anciano
Cada uno de nosotros contiene dos copias de cada gen, una que proviene de la madre y otra del padre. Debido a esto, las copias de APOE pueden no ser idénticas, lo que quiere decir que en nuestro interior puede haber un gen APOE-ε2 y uno APOE-ε4 al mismo tiempo. Esto dificulta saber si al final, el fruto de la combinación de ambas variantes tiende a proteger o, por el contrario, predomina el efecto de la variante ‘mala’.
Con estas ideas en mente, un estudio realizado por investigadores de distintas ramas de la neurociencia ha tratado de averiguar hasta qué punto cada una de las variantes del gen tiene una función más o menos protectora. En la investigación, la mayor hasta la fecha, han estudiado la genética de 18.080 voluntarios divididos en 8 grupos: 1412 superancianos caucásicos no hispanos, 211 superancianos afroamericanos no hispanos, 8829 participantes con demencia y 7628 controles cognitivamente normales. Con ello, han tratado de evitar cualquier tipo de factor de confusión derivado de las etnias o condiciones sociales.
El gen que nadie quiere
Tras analizar las conclusiones del estudio, se ha podido observar que los superancianos tienen un 68 % menos de probabilidades de portar la variante APOE-ε4 del gen que aquellas personas con alzhéimer de la misma edad y un 19 % menor que las personas con cognición normal. Es decir, que las personas que no tienen una copia de esta variante es más probable que se conviertan en superancianos.
Además, dándole la vuelta a la estadística, pudieron observar por primera vez que los superancianos tenían una mayor frecuencia de la variante deseada, APOE-ε2. Concretamente, eran un 28 % más propensos a ser portadores de APOE-ε2 que los controles cognitivamente normales de más de 80 años, y un 103 % más propensos a ser portadores de la variante que los participantes con demencia de Alzheimer de 80 años o más.
“Este fue nuestro hallazgo más sorprendente” afirma Leslie Gaynor, doctora en la División de Medicina Geriátrica, que dirigió el estudio junto con Alaina Durant, estadista y genetista del Centro de Memoria y Alzheimer de Vanderbilt, “aunque todos los adultos que alcanzan los 80 años sin recibir un diagnóstico de demencia clínica muestran un envejecimiento excepcional, nuestro estudio sugiere que el fenotipo de los superancianos puede utilizarse para identificar un grupo particularmente excepcional de adultos de edad muy avanzada con un riesgo genético reducido de padecer la enfermedad de Alzheimer”. Es decir, que estos datos podrían ayudar a detectar las personas más propensas a padecer alzhéimer y así comenzar con tratamientos preventivos que puedan evitar la aparición de los síntomas de la enfermedad.
Esta investigación se encuentra en el repositorio de artículos MedRxiv, ya que todavía no ha pasado un proceso de revisión por pares. Es decir, que otros colegas de profesión todavía no han leído con ojo crítico que la metodología de la investigación haya sido la correcta y su ejecución haya sido la adecuada. Hasta que esto no suceda, no se puede asegurar que los resultados son robustos. De serlo, podrían ayudar a comprender los mecanismos subyacentes al alzhéimer, una enfermedad que erosiona los recuerdos de la vida de las personas que la padecen.
Fuente: The National Geographic España
