Mundo, 23 de ene 2026 (ATB Digital).- La evidencia científica sobre la relación entre la dieta y el cáncer continúa acumulándose. Uno de los aportes más influyentes en este campo proviene de Harald zur Hausen, premio Nobel de Medicina en 2008, quien advirtió de manera reiterada sobre los riesgos asociados al consumo de carne vacuna y de leche. Sus investigaciones vinculan estos alimentos con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, lo que ha abierto un nuevo frente de debate en torno a la prevención de enfermedades crónicas.
La relación entre el consumo de carne vacuna y el cáncer de colon ha sido analizada en diversos ámbitos científicos. Zur Hausen fue particularmente claro al respecto durante su participación en el Día Mundial de la Investigación en Cáncer, celebrado en Madrid. En 2017, declaró al medio español Cinco Días: «El consumo de carne vacuna es un factor de riesgo elevado para el cáncer del colon». Con el paso de los años, el científico alemán mantuvo esta postura, respaldado por la acumulación de evidencia científica.
Sus advertencias se apoyan, entre otros elementos, en estudios epidemiológicos que muestran tasas significativamente más altas de cáncer colorrectal en países como Japón o Corea del Sur, donde la carne vacuna forma parte habitual de la dieta, en comparación con India, donde su consumo es mínimo por razones culturales y religiosas.
Investigaciones recientes señalan que la carne roja contiene compuestos como el hierro hemo, así como sustancias que se forman durante la cocción a altas temperaturas, ambos asociados a un mayor riesgo de tumores malignos. En esta misma línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) han clasificado las carnes procesadas como carcinógenas y la carne roja como probablemente carcinógena, reforzando los planteamientos de zur Hausen.
No obstante, el Nobel alemán —fallecido en 2023— fue más allá de los factores químicos. También planteó la hipótesis de que un virus bovino termorresistente podría desempeñar un papel en el desarrollo del cáncer colorrectal. «Los datos disponibles son compatibles con la interpretación de que un factor específico de la carne, sospechoso de ser uno o más virus bovinos termorresistentes potencialmente oncogénicos», sostuvo.
Aunque esta hipótesis aún se encuentra en fase de investigación, ha reavivado el interés de la comunidad científica por las posibles causas infecciosas del cáncer. El propio zur Hausen alentó a las nuevas generaciones de investigadores a profundizar en este campo: «Solo puedo animar a los jóvenes investigadores a que estudien este tema con más atención», afirmó.
Además de la carne, la leche de vaca fue señalada por el científico como un posible factor de riesgo. «Nuestro ganado es un factor de riesgo claro, y hay que ser más cuidadosos durante la lactancia», advirtió. Estudios observacionales han detectado que las personas con intolerancia a la lactosa presentan hasta un 45 % menos de riesgo de desarrollar determinados tumores, aunque todavía falta evidencia concluyente para establecer una relación causal directa. Zur Hausen también asoció el consumo de leche con una posible mayor incidencia de enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple y el párkinson.
El mensaje de Harald zur Hausen no apuntaba a la prohibición, sino a la prevención y a la necesidad de profundizar en la investigación. El Nobel subrayó la importancia de identificar los hábitos que pueden incrementar el riesgo de cáncer y de promover cambios informados en la dieta.
En consonancia con estas advertencias, las recomendaciones internacionales coinciden en moderar el consumo de carnes rojas y procesadas, mantener un peso corporal saludable y priorizar una alimentación basada en productos de origen vegetal.
Fuente: Infobae
