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Hay algo en Brasil que podría explicar la longevidad extrema

Mundo, 24 de ene 2026 (ATB Digital).- La creciente fascinación por la longevidad no da señales de agotarse, tampoco en la ciencia. Ahora, el último capítulo de esta búsqueda tiene como protagonistas a los supercentenarios brasileños. Y no es casualidad: en el país sudamericano vive un número sorprendente de personas que ha alcanzado –y superado– los 110 años, pese a que Brasil rara vez aparece en los mapas clásicos de la longevidad.

Así, lejos de las célebres zonas azules y de los países que encabezan los rankings de esperanza de vida, Brasil emerge como un caso inesperado. Este gigante alberga a algunas de las personas más longevas y resistentes del planeta. Y no se trata solo de años vividos: muchos conservan una notable lucidez, independencia y resiliencia inmunológica.

Este fenómeno empieza ahora a perfilar hipótesis más concretas y a reunir evidencia biológica que antes era difícil de captar. Un artículo reciente publicado en Genomic Psychiatry, liderado por la genetista Mayana Zatz y su equipo del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo, sitúa a Brasil en una posición singular dentro de la investigación sobre el envejecimiento extremo: no como una anomalía estadística, sino como un escenario privilegiado para comprender cómo algunos seres humanos alcanzan edades extremas sin perder funcionalidad.

Brasil: diversidad genética excepcional y longevidad extrema
La clave, según el estudio, está en un rasgo que distingue al país de cualquier otro: Brasil posee una de las diversidades genéticas más ricas del mundo. Esta riqueza es el resultado de una historia demográfica compleja que comenzó con la colonización portuguesa en 1500, continuó con la llegada forzada de cerca de cuatro millones de africanos esclavizados y se amplió con posteriores oleadas de inmigración europea y japonesa, dando lugar a una población extraordinariamente mezclada.

Y las cifras lo demuestran. Un estudio genómico de más de 1.000 brasileños mayores de 60 años reveló 2 millones de nuevas variantes genéticas. Más recientemente, se identificaron más de 8 millones de variantes genómicas no descritas en la población brasileña, de las cuales más de 36.000 son posiblemente perjudiciales.

Esta diversidad importa porque gran parte de la investigación sobre longevidad se ha basado en poblaciones genéticamente homogéneas, sobre todo en Europa y Asia oriental. Al dejar fuera combinaciones genéticas menos habituales, estos estudios pueden pasar por alto factores protectores relevantes para explicar el envejecimiento extremo.

“Esta laguna es especialmente limitante en la investigación sobre la longevidad, donde los supercentenarios mestizos pueden albergar variantes protectoras únicas invisibles en poblaciones más homogéneas genéticamente”, explica Mateus Vidigal de Castro, primer autor del artículo.

El equipo brasileño ha reunido algo excepcional: un estudio longitudinal en curso con más de 160 centenarios, incluidos 20 supercentenarios validados de múltiples regiones con antecedentes diversos.

Entre ellos, estaba la hermana Inah Canabarro Lucas, reconocida como la persona más anciana del mundo hasta su fallecimiento en abril de 2025 a los 116 años. La cohorte también ha incluido a dos de los hombres más ancianos del planeta: uno falleció con 112 años, y otro tenía 113 en el momento descrito por los investigadores.

No obstante, lo notable va más allá de los números. Y es que en el momento del contacto con los investigadores, algunos supercentenarios brasileños seguían lúcidos e independientes en actividades básicas cotidianas.

Muchos provenían de regiones desfavorecidas con acceso limitado a atención sanitaria moderna, ofreciendo una oportunidad única para investigar mecanismos de resiliencia más allá de la intervención médica.

Un caso familiar destaca especialmente: una mujer de alrededor de 110 años (109–110, según las fuentes) tiene sobrinas de 100, 104 y 106 años, representando una de las familias más longevas documentadas en Brasil. La mayor, actualmente de 106 años, fue campeona de natación a los 100. Esta agrupación familiar concuerda con evidencia previa de que los hermanos de centenarios tienen entre 5 y 17 veces más probabilidades de alcanzar ellos mismos esa condición.

¿Qué hace biológicamente distintos a los supercentenarios?
Según los expertos, los supercentenarios no envejecen como el resto. Sus linfocitos conservan una actividad proteasómica comparable a la de personas mucho más jóvenes, y los mecanismos de autofagia permanecen activos y regulados al alza, lo que permite eliminar con eficacia proteínas dañadas.

A nivel inmunitario, presentan una expansión inusual de células T CD4+ con funciones citotóxicas, un comportamiento normalmente propio de los linfocitos CD8+ y prácticamente ausente en adultos jóvenes. Estas células, habitualmente coordinadoras, adquieren capacidad para destruir directamente células infectadas o deterioradas.

Los análisis multiómicos refuerzan esta idea. En un supercentenario de 116 años se identificaron variantes raras en genes clave del sistema inmunitario (como HLA-DQB1, HLA-DRB5 e IL7R), junto con variantes en genes implicados en la proteostasis y la estabilidad genómica. En conjunto, estos hallazgos sugieren que el envejecimiento inmunitario extremo no implica un colapso generalizado, sino una adaptación funcional.

La pandemia ofreció un episodio especialmente llamativo de esta resiliencia. Tres supercentenarios brasileños sobrevivieron a la COVID-19 en 2020, antes de la llegada de las vacunas, desarrollando altos niveles de anticuerpos neutralizantes y marcadores de una respuesta inmunitaria innata eficaz. La combinación de un sistema inmunitario robusto, mecanismos celulares de mantenimiento preservados y una integridad fisiológica excepcional convierte a los supercentenarios en un modelo único de resiliencia biológica.

Brasil y la longevidad extrema masculina
Las estadísticas son notables. Tres de los diez supercentenarios masculinos más longevos del mundo son brasileños, incluido el hombre más viejo del mundo, nacido el 5 de octubre de 1912. Este logro cobra importancia considerando que la longevidad extrema en hombres es mucho menos común que en mujeres. Entre las mujeres, las supercentenarias brasileñas, entre las 15 más longevas del mundo, superan en número a las de países más poblados y desarrollados como Estados Unidos.

Los investigadores brasileños lanzan así un llamamiento claro a los consorcios internacionales de longevidad y genómica: ampliar el reclutamiento para incluir poblaciones ancestralmente diversas y mestizas, o bien reforzar la financiación de estudios genómicos, inmunológicos y longitudinales que permitan avanzar en el conocimiento científico y corregir desigualdades históricas en la investigación en salud.

Y el objetivo va más allá de confirmar hallazgos obtenidos en cohortes genéticamente homogéneas. El equipo busca identificar nuevas variantes y mecanismos protectores propios de la población brasileña, con el potencial de impulsar enfoques de medicina de precisión aplicables a escala global, pero sensibles a la diversidad real de las poblaciones humanas.

Como resume la genetista Mayana Zatz, los supercentenarios no son solo ejemplos extremos de longevidad: “Encarnan la resistencia, la adaptabilidad y la resiliencia, precisamente las cualidades que la investigación biomédica debe desentrañar si el objetivo no es solo prolongar la esperanza de vida, sino mejorar la calidad de vida de las poblaciones que envejecen”.

Fuente: DW

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