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Científicos descubren un planeta errante similar a Saturno

Científicos descubren un planeta errante similar a Saturno

Mundo, 29 de ene 2026 (ATB Digital) .- Se espera que las detecciones de planetas errantes aumenten en los próximos años gracias al Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para 2027

No orbitan ninguna estrella. Sus trayectorias son impredecibles. Vagan solos por la galaxia como fantasmas, a un ritmo de entre 10 y 50 kilómetros por segundo. Apenas se conocen unas decenas, aunque se cree que en nuestra galaxia existen miles de millones. El motivo es que son prácticamente imperceptibles y, cuando somos capaces de detectarlos, no podíamos determinar su masa ni su distancia a la Tierra. Hasta ahora.

Un nuevo estudio acaba de descubrir que puede medir la masa y la distancia a la Tierra de un planeta errante con observaciones simultáneas desde la Tierra y el espacio. Un hallazgo que además ofrece información sobre cómo estos planetas acaban siendo lanzados al espacio interestelar. Se espera que las detecciones de planetas errantes aumenten en los próximos años gracias al Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para 2027.

Dado que los planetas errantes no emiten mucha luz, se revelan solo a través de sutiles efectos gravitacionales, un fenómeno llamado microlente, que impedía determinar la distancia a la que se encontraban o su masa, haciéndolos extraordinariamente esquivos.

Un estudio de las universidades de Pekín, Varsovia, Queen Mary de Londres, y del Instituto de Astronomía y Ciencias Espaciales de Corea acaba de publicar en Science el descubrimiento de un nuevo planeta flotante detectado mediante microlente del que han podido determinar su masa y distancia a la tierra.

A diferencia de detecciones anteriores, el equipo del profesor de la Universidad de Pekín, Subo Dong, observó este evento de microlente simultáneamente desde la Tierra y el espacio, utilizando varios sondeos terrestres y el telescopio espacial Gaia.

Pequeñas diferencias en la sincronización de la luz que llega a estos puntos estratégicos distantes permitieron medir la paralaje de microlente, y así determinar la masa y ubicación exacta del planeta. En concreto, el nuevo errante tiene el tamaño del Saturno, es decir, casi diez veces más que el diámetro de la Tierra y 760 veces su volumen. También saben que se encuentra a 9.780 años del centro de la Vía Láctea. Nosotros estamos a 26.000.

Debido a su tamaño, el equipo de Dong cree que este planeta probablemente se formó dentro de un sistema planetario, y no de forma aislada como una pequeña estrella o una enana marrón. La mayoría de estos planetas rebeldes de baja masa nacen alrededor de estrellas y luego son expulsados de sus confines orbitales a través de trastornos gravitacionales, como interacciones con planetas vecinos o compañeros estelares inestables.

«Las observaciones simultáneas desde la Tierra y el espacio de eventos de microlente podrían aplicarse en la planificación de futuras misiones exploratorias y conducir a una mejor comprensión de cómo se forman los planetas en la galaxia», apunta Gavin AL Coleman, de la Universidad Queen Mary de Londres.

Los expertos confían en que el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA acabe encontrando miles de planetas errantes. El motivo es que los sistemas jóvenes son caóticos, y muchos acaban siendo expulsados por interacciones gravitatorias. Además, las campañas de microlente detectan más eventos cortos de los esperados, que solo se explicarían con planetas errantes pequeños.

Aunque no reciba luz de una estrella, se cree que un planeta errante podría albergar vida, ya que puede tener calor interno por radiactividad y compresión gravitatoria, o una gruesa capa de hielo que actúe como aislante, u océanos subterráneos como Europa o Encélado. Hay modelos que indican que un planeta tipo Tierra con una atmósfera espesa de hidrógeno o una super-Tierra con hielo podría mantener agua líquida durante miles de millones de años. Si hay vida, eso sí, sería microbiana, basada en quimiosíntesis y totalmente independiente de un Sol. Una ironía cósmica es que un planeta errante podría incluso ser más estable que uno cerca de una estrella.

En cuanto a visitas por nuestro sistema solar, se estima que objetos del tamaño de un planeta nos visitan cada pocos millones de años. Sin embargo, que pasen cerca de nuestros planetas es prácticamente imposible. Si ocurriera notaríamos pequeñas perturbaciones en cometas lejanos, muy lejos de ficciones cinematográficas en las que roban la Tierra, opacan el Sol o causan un caos planetario.

Fuente: El Mundo

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