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Un hallazgo histórico puede dar información sobre el resurgir de la vida tras la primera extinción

Un hallazgo histórico puede dar información sobre el resurgir de la vida tras la primera extinción

Mundo, 29 de ene 2026 (ATB Digital) .- Hace unos 513 millones de años, cuando los animales empezaban a ocupar los océanos, la Tierra atravesó una crisis biológica de primer orden. El planeta sufrió entonces la primera gran extinción del Fanerozoico, conocida como evento Sinsk. Fue una crisis profunda, comparable —por la proporción de géneros que desaparecieron— a las grandes catástrofes biológicas que llegarían mucho después. Un nuevo yacimiento fósil descubierto en el sur de China permite ahora asomarse a lo que ocurrió después, cuando los ecosistemas marinos intentaban recomponerse lejos de la costa.

El hallazgo, publicado en Nature, describe la biota de Huayuan, un conjunto extraordinariamente diverso de fósiles de cuerpo blando del Cámbrico temprano, conservados en sedimentos marinos profundos. El estudio aporta un elevado número de especies nuevas identificadas y una imagen inédita de cómo se reorganizó la vida marina tras aquella extinción inicial.

Una ventana al Cámbrico profundo

La mayor parte de lo que se sabe sobre la explosión cámbrica —el periodo, entre hace 540 y 500 millones de años, en el que surgieron la mayoría de los grandes grupos animales actuales— procede de yacimientos muy concretos. Sitios como Chengjiang y Qingjiang, en China, o el célebre esquisto de Burgess, en Canadá, han permitido reconstruir ecosistemas completos gracias a la conservación de organismos de cuerpo blando. Pero todos ellos se formaron en mares poco profundos, cerca de la costa.

Huayuan es un yacimiento situado en la provincia china de Hunan, cuyo entorno era una plataforma marina externa, ya lejos de la costa, que descendía hacia el talud continental, a mayor profundidad. Conserva un ecosistema marino de hace unos 512 millones de años, inmediatamente posterior al evento Sinsk, cuyas causas exactas siguen en debate, pero incluyen episodios de falta de oxígeno en aguas someras, cambios del nivel del mar y alteraciones químicas globales. Los depósitos de este tipo son extremadamente raros, y por eso el hallazgo llena un vacío importante en el registro fósil.

Fuxianhuiid, un nuevo artrópodo con intestino preservado 
 Han Zeng

Según el estudio, el yacimiento ha proporcionado 153 especies animales, pertenecientes a 16 grandes linajes —como artrópodos, esponjas o cnidarios—, y el 59% son nuevas para la ciencia. La mayoría carecía de partes duras, pero se han conservado tejidos blandos e incluso estructuras celulares, algo excepcional en el registro fósil.

Los fósiles proceden de la cantera de Renkupo, en la Formación Balang, donde quedaron enterrados en unos 12 metros de rocas muy finas formadas por barro rico en carbonato cálcico que se deposita lentamente en el fondo del mar. Sus capas milimétricas indican una sedimentación tranquila que aisló los restos del oxígeno y de los carroñeros.

El impacto desigual de una extinción global

Los resultados revelan que el evento Sinsk afectó con mucha mayor dureza a los ecosistemas de aguas poco profundas que a los de mayor profundidad. “El evento Sinsk provocó una anoxia generalizada en los entornos marinos someros, lo que destruyó las biotas que necesitaban condiciones de alto oxígeno para sobrevivir”, explica Han Zeng, paleontólogo y autor principal del estudio, para La Vanguardia. En cambio, los animales de Huayuan vivían “en un ambiente de aguas profundas, en el borde de la plataforma continental”, donde las condiciones eran más estables.

Lejos de ser un sistema empobrecido, Huayuan revela una comunidad compleja. Incluye depredadores móviles, como los radiodontos —parientes primitivos de los artrópodos—, organismos filtradores de fondo y una diversidad de especies que vivían nadando en la columna de agua. Entre estas destacan los tunicados, cuya alimentación convierte carbono orgánico disuelto en partículas que se hunden rápidamente, un proceso clave del océano moderno ya activo hace más de 500 millones de años.

Conexiones a escala intercontinental

El yacimiento también aporta pistas sobre el ritmo real de recuperación tras una gran extinción. “La biota de Huayuan se formó poco después del evento de extinción Sinsk, lo que indica que el ecosistema se recuperó rápidamente de la crisis”, afirma Zeng. No obstante, matiza que aún se desconoce cuánto duró esa recuperación. “Necesitamos encontrar capas de ceniza volcánica que nos permitan datar con mayor precisión la edad absoluta de los fósiles”.

El estudio también revela una afinidad sorprendente entre Huayuan y yacimientos pertenecientes a otros continentes separados por miles de kilómetros. “Nos sorprendió encontrar que la biota de Huayuan compartía tantos animales con el esquisto de Burgess”, reconoce Zeng. La explicación más plausible, añade, está en la dispersión larvaria. “Dado que las fases larvarias son comunes en los invertebrados marinos actuales, la mejor explicación es que las larvas de los primeros animales ya eran capaces de dispersarse mediante las corrientes oceánicas hace más de 500 millones de años”.

La biota de Huayuan matiza cómo se recupera la vida tras una gran crisis. El estudio sugiere que la biodiversidad no rebota de forma uniforme ni inmediata, sino que encuentra refugios ecológicos desde los que ensaya nuevas formas de vida.

Fuente: La Vanguardia

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