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Así es como tus bacterias intestinales pueden controlar lo que comes (y hasta cambiar tus antojos)

Así es como tus bacterias intestinales pueden controlar lo que comes (y hasta cambiar tus antojos)

Mundo, 30 abr 2026 (ATB Media).- Un creciente cuerpo de investigaciones revela que el microbioma intestinal no solo digiere alimentos, sino que podría modular tus deseos, alterar tu apetito e incluso influir en tus elecciones dietéticas.

Un equipo de científicos ha confirmado que los microbios intestinales pueden influir en los alimentos que deseas consumir, alterando señales químicas clave como la serotonina y afectando directamente al apetito. Este hallazgo, respaldado por experimentos en animales y estudios recientes en humanos, abre una nueva dimensión en la comprensión de nuestras decisiones alimentarias.

Pero hay un detalle que desconcierta a los investigadores: no se trata solo de lo que tú decides comer, sino de un diálogo constante (y a veces conflictivo) entre tu cuerpo y los billones de bacterias que habitan en él. En ese universo invisible, podrían gestarse muchos de tus antojos. ¿Hasta qué punto somos dueños de nuestros deseos… o simplemente sus intermediarios biológicos?

Microbios que susurran al cerebro: el lenguaje oculto del hambre

Durante años, se pensó que el intestino era un órgano pasivo en la toma de decisiones alimentarias. Hoy sabemos que no es así. El intestino produce cerca del 90% de la serotonina del cuerpo, un neurotransmisor clave en la regulación del apetito. Los microbios intestinales participan activamente en esta producción. Algunas bacterias generan compuestos como el triptófano (precursor de la serotonina) que pueden modular cómo y cuándo sentimos hambre. Esto significa que lo que ocurre en tu intestino puede cambiar lo que deseas comer.No es una metáfora: es bioquímica en acción.

Pero aquí surge un giro fascinante: ciertos niveles de serotonina están asociados con una menor necesidad de consumir carbohidratos, lo que sugiere que el microbioma podría inclinar la balanza hacia proteínas u otros nutrientes. En otras palabras, tu antojo de dulce podría no ser completamente tuyo.

ratones, bacterias y decisiones inesperadas

En un experimento fundamental de 2022, científicos trasplantaron microbiomas de distintos tipos de animales (carnívoros, herbívoros y omnívoros) a ratones sin bacterias intestinales. El resultado fue desconcertante. Los ratones no eligieron los alimentos esperados según el origen de sus microbios. Aquellos con microbiota de herbívoros optaron por dietas más ricas en proteínas, mientras que los que recibieron bacterias de carnívoros mostraron preferencia por carbohidratos.

Este hallazgo sugiere algo radical: el microbioma no solo influye, sino que puede reconfigurar las preferencias alimentarias. Pero no se trata de un control absoluto. Los científicos hablan de “tendencias moduladas”, no de imposiciones biológicas. Aun así, la evidencia apunta a un sistema de retroalimentación:

  • Comes cierto tipo de alimentos
  • Eso modifica tu microbioma
  • Tu microbioma influye en lo que vuelves a desear

¿Manipulación o colaboración? El delicado equilibrio entre libre albedrío y biología

Estudios teóricos proponen que algunas bacterias podrían “manipular” el comportamiento alimentario de sus huéspedes para beneficiarse. Según esta hipótesis, los microbios podrían:

  • Generar antojos de los nutrientes que necesitan
  • Alterar receptores del gusto
  • Interferir en señales nerviosas como el nervio vago
  • Incluso provocar malestar hasta que se consumen ciertos alimentos

Suena inquietante… pero aún no está completamente demostrado en humanos. Sin embargo, hay ejemplos reales en la naturaleza. La bacteria Salmonella Typhimurium, por ejemplo, puede interferir en las señales que normalmente reducen el apetito durante una infección, logrando que el huésped siga comiendo.

Pero un estudio de 2025 identificó que la bacteria Bacteroides vulgatus puede reducir el deseo por el azúcar en ratones, activando la producción de GLP-1, una hormona que también es objetivo de fármacos como Ozempic. Además, se observó que personas con diabetes tipo 2 presentan niveles más bajos de esta bacteria, lo que abre nuevas vías terapéuticas. Esto sugiere que modificar el microbioma podría cambiar nuestros hábitos alimentarios desde dentro.

El eco invisible que decide por ti (aunque no lo sepas)

A pesar de estos descubrimientos, los científicos insisten en una idea fundamental: no somos marionetas de nuestros microbios. Factores como la cultura, la educación, el entorno social o la economía siguen teniendo un peso enorme en lo que comemos. Pero ignorar el papel del microbioma sería un error.

Lo verdaderamente fascinante es que nuestras decisiones alimentarias podrían no comenzar en la mente… sino en el intestino. Cada comida que ingerimos no solo nos alimenta a nosotros, sino también a ese ecosistema interno que, inadvertidamente, aprende, se adapta y responde. Y en ese intercambio constante, casi poético, se dibuja una verdad inquietante: quizá nuestros deseos no nacen solo de la voluntad, sino de un diálogo entre lo humano y lo microscópico.

Fuente: The National Geographic España

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