Mundo, 15 may 2026 (ATB Media).- Un referente de la teoría de la información cuántica ha revelado cómo esto sería posible. Una visión que despoja a la física de cualquier interpretación espiritual.
Hay quienes dicen que el destino de los seres humanos está definido desde antes incluso de nacer. Otros, por el contrario, aseguran que este concepto no es real y que nuestro futuro depende exclusivamente de las decisiones que tomamos y de los eventos que suceden a nuestro alrededor. Luego está Vlatko Vedral, profesor de física de Oxford y uno de los grandes referentes mundiales de la teoría de la información cuántica, que se encuentra convencido que son las versiones alternativas de nosotros mismos las que definen nuestro sino.
Vedral ha hablado largo y tendido acerca de su hipótesis en una entrevista concedida al medio Popular Mechanics. En ella sugiere que el destino no es una construcción de la conciencia, sino el resultado de constantes interacciones cuánticas con universos paralelos. Esta nueva perspectiva científica analiza el fenómeno conocido como efecto del observador, una idea muy extendida en la física cuántica. Tradicionalmente, se cree que la mera observación humana colapsa las posibilidades de una partícula en una sola realidad, pero Vlatko Vedral sostiene que esta interpretación es antropocéntrica y errónea.
Interacciones cuánticas constantes
Según el experto, no es nuestra mente la que crea la realidad, sino que las interacciones físicas son las que nos transforman. Cada vez que un fotón golpea una superficie o una partícula choca con otra, se generan diferentes ramas de la realidad donde todas las opciones posibles ocurren de manera simultánea.
El estudio utiliza el ejemplo de un fotón impactando en unas gafas de sol para ilustrar este complejo concepto. En una rama de la realidad, la partícula atraviesa el cristal y estimula el cerebro del sujeto; en otra, el fotón rebota, dejando a la persona completamente inalterada en ese universo alternativo.
La influencia de nuestras versiones paralelas
Ambas realidades coexisten de forma paralela, aunque el individuo solo sea consciente de una trayectoria específica en su línea temporal. Vlatko Vedral argumenta que estas versiones alternativas de nosotros mismos podrían estar influyendo en nuestro camino actual bajo condiciones físicas extremadamente específicas y poco comunes.
La teoría sugiere que somos nosotros quienes cambiamos para adaptarnos a un resultado cuántico concreto, y no al revés. Este enfoque elimina la idea de que el ser humano tiene un control mágico sobre el entorno, situándonos como una parte más de un sistema de entrelazamiento cuántico global y continuo.
Realidad y destino compartido
Contemplar que infinitos “yo” toman decisiones distintas en otros planos dimensionales redefine el concepto de libre albedrío. Si cada interacción mínima crea una nueva bifurcación, el destino sería simplemente la suma de las colisiones de partículas que experimentamos cada segundo en internet o en cualquier entorno físico.
Esta visión despoja a la física de interpretaciones espirituales para devolverla al terreno de la mecánica pura y dura. Aunque resulte difícil de asimilar, la ciencia plantea que el universo nos moldea a través de versiones de nosotros mismos que nunca llegaremos a conocer, pero que comparten nuestro espacio cuántico.
Fuente: The National Geographic España
