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¿Las orugas lanudas pueden predecir cómo será el invierno?

¿Las orugas lanudas pueden predecir cómo será el invierno?

EEUU, 3 de dic 2023 (ATB Digital).- A medida que cambian las estaciones y el mundo se vuelve más frío, la mayoría de las orugas de España ya se habrán transformado en adultas. Pero no las orugas de oso lanudo o orugas lanudas (Pyrrharctia isabella): estas fascinantes criaturas, también llamadas orugas lanudas, son de las pocas que se atrincheran y afrontan el invierno en estado larvario.

Aunque probablemente mucha gente no sepa identificar las larvas de muchas otras especies de polillas, las orugas lanudas son relativamente conocidas. Y no sólo porque sean muy visibles en otoño, cuando pueden verse arrastrándose por aceras y carreteras de climas fríos (sobre todo Estados Unidos y Canadá) a una velocidad impresionante, al menos para una oruga.

Desde la época colonial, se dice que las orugas lanudas pueden predecir el tiempo: sus marcas sugieren un invierno más duro o más suave.

Hay todo tipo de variaciones sobre este tema principal, pero lo que realmente hay que saber es que todas son falsas.

“Odio ser aguafiestas, pero nunca ha habido una serie de datos realmente claros que digan: ‘Sí, esto es absolutamente cierto'”, afirma Katie Marshall, fisióloga comparativa de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que estudia cómo se adaptan los animales al frío.

Sin embargo, las orugas de oso lanudo tienen un superpoder invernal muy real: congelarse.

Por qué las orugas no predicen el invierno

Aunque hay cientos de especies de aspecto lanudo en la familia Erebidae, la oruga de oso lanudo más común y reconocida es la Pyrrharctia isabella, o la forma larvaria de la polilla tigre de Isabella, dice Marshall.

Según la leyenda, cuantas más setas negras (largos pelos espinosos) tenga una lanuda, más duro será el invierno que se avecina. Del mismo modo, las bandas más grandes de color rojo o marrón en la parte central de la oruga pronostican un invierno más cálido y suave.

Algunos científicos han estudiado todo esto y no han encontrado ninguna relación entre los patrones de las púas de la oruga lanuda y la severidad del tiempo que se avecina, aunque Marshall advierte que la mayoría de estos trabajos han sido más irónicos que serios.

Pero los colores de las orugas de oso lanudo pueden indicar otras cosas. Por ejemplo, estas orugas tienden a mudar su exoesqueleto seis veces antes de transformarse en polillas, un proceso conocido como muda. Y cada vez que lo hacen, adquieren un color más oxidado y menos negro. Esto significa que las orugas más jóvenes suelen ser negras, mientras que las más coloridas suelen ser las ancianas y marchitas de una población determinada.

Es más, existen algunas conexiones entre el aspecto de una oruga lanuda y el clima. Marshall dice que los patrones de color podrían indicar lo temprano o tarde que una oruga mudó por última vez, lo que podría reflejar tendencias en el tiempo y la temperatura. Del mismo modo, las orugas con una coloración más negra absorberían teóricamente más luz solar.

“Así que hay toda una serie de cuasimecanismos plausibles que podrían demostrar que hay algo de cierto en todo esto”, afirma.

Aunque los poderes de esta oruga para predecir el tiempo parecen exagerados, el folclore ha hecho que la gente se enamore de estas criaturas. Incluso hay varios lugares que celebran festivales en honor del oso lanudo.

Cómo sobreviven al invierno

La mayoría de los insectos no pueden mantenerse activos cuando llega el invierno, por lo que algunos emigran, como la mariposa monarca, mientras que otros se atrincheran en el suelo o en los árboles para evitar las bajas temperaturas. Estas últimas se conocen como especies que evitan las heladas.

Pero las orugas lanudas son algo totalmente distinto: se les conoce como especies tolerantes a las heladas, dice Marshall. Pueden sobrevivir a la congelación y descongelación varias veces durante el invierno.

“No hay muchas especies que lo consigan”, afirma Marshall; “los líquidos de su cuerpo se convierten en hielo”.

Curiosamente, las orugas no se congelan, lo que sería letal. En lugar de ello, sus cuerpos favorecen la formación de cristales de hielo entre sus células, mientras que una sustancia especial anticongelante conocida como glicerol mantiene a salvo el contenido celular.

Cuando el mundo vuelve a calentarse, las orugas tejen un capullo a su alrededor y se transforman en su forma adulta: polillas tigre Isabella, de color naranja calabaza con manchas negras en la parte superior del abdomen. Una vez emergida, la polilla tigre Isabella estará activa durante las noches de todo el verano.

Se cree que la especie es común y no está en peligro de extinción.

Sin embargo, como las polillas tigre suelen sentirse atraídas por las luces nocturnas, puedes ayudar a estos animales reduciendo la contaminación lumínica procedente de tu casa o vecindario. ¿Y quién no querría ayudar a proteger al que posiblemente sea el gusano favorito de todo el mundo?

“Tenemos la idea de que son insectos pequeños y diminutos, ¿cómo de complicados pueden ser?”, dice Marshall. “Y la verdad es que pueden ser enormemente complicados, ¿verdad? Tienen de todo. Pueden hacer cosas que los humanos no podemos hacer con nuestros cuerpos”.

“Siempre me ha parecido fascinante”, añade.

Fuente: NATIONAL GEGRAPHIC

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