Mundo, 29 de nov 2025 (ATB Digital) .- Una hazaña reconocida internacionalmente demuestra cómo la superación personal puede conectar la investigación científica fuera de la Tierra con la pasión por explorar los lugares más remotos
Scott Parazynski une la conquista del espacio con la cima del Everest y la exploración de volcanes y océanos. El exastronauta de la NASA hizo historia el 20 de mayo de 2009 al convertirse en la primera persona que viajó al espacio y alcanzó la cumbre del Monte Everest. Como gesto simbólico, llevó una piedra lunar recogida por la tripulación del Apolo 11 hasta el punto más alto del planeta, logro reconocido por Guinness World Records.
La carrera de Parazynski integra excelencia científica y afán de aventura. Este médico de urgencias, ingresó en la NASA en 1992, posponiendo su primer intento de escalar el Everest al ser convocado por el programa de astronautas. Durante 17 años, participó en misiones espaciales en las que recorrió más de 37 millones de kilómetros y realizó siete caminatas espaciales, según Guinness World Records.
En ese sentido, su pasión por el alpinismo, iniciada a los 15 años, lo llevó a demostrar una capacidad excepcional para enfrentar entornos extremos.
En 2008, un intenso dolor de espalda lo obligó a retirarse poco antes de alcanzar la cumbre del Everest durante su primer intento sólido. Al año siguiente, regresó como médico del equipo del Discovery Channel y, el 20 de mayo de 2009, consiguió coronar el techo del mundo y depositar la piedra lunar, símbolo de la unión entre la exploración espacial y la terrestre, como documenta Guinness World Records.
Parazynski ha comparado las similitudes y diferencias entre sus experiencias en el espacio y en grandes montañas. “Cuando salí del vestíbulo, sentí casi como si flotara fuera de la escotilla del transbordador espacial o de la Estación Espacial Internacional, porque realmente sales al vacío”, relató Parazynski en una entrevista con Alastair Humphreysy difundida por Guinness World Records.
En tanto, explicó que tanto la preparación física y mental como el entrenamiento y el equipamiento presentan paralelismos, pero cada entorno exige desafíos y otorga recompensas distintas. “En el espacio, especialmente durante el lanzamiento, sientes la amenaza de los siete millones de libras de empuje que te sacan del planeta”, describió.
Y agregó: “Pero una vez arriba, flotas y te sientes seguro, aunque al otro lado del casco solo haya vacío. En el Himalaya, el frío extremo, la hipoxia y la lejanía de cualquier rescate te mantienen en alerta constante”.
Tras su hazaña en el Everest, Parazynski continuó desafiando los límites de la experiencia humana. Fue piloto, estudió lagos volcánicos y fue el primero en dejar huellas en el cráter del volcán Masaya, en Nicaragua. Además, descendió a los restos del Titanic junto a OceanGate y tiene previsto explorar Dean’s Hole, una de las cavidades oceánicas más profundas del mundo.
Inspirado por sus vivencias, Parazynski sostiene que la búsqueda del rendimiento humano en condiciones extremas impulsa la innovación en salud y otros campos, convicción que, según Guinness World Records, orienta sus próximos desafíos. La conexión entre exploración y superación personal marca cada etapa de su vida.
Fuente: Infobae
