Mundo, 17 de ene 2026 (ATB Digital) .- La misión china Chang’e-6 aporta nuevas evidencias sobre el origen de la marcada dicotomía entre las dos caras de la Luna.
La dicotomía lunar
Pero, metáfora aparte, los científicos se han preguntado durante décadas por qué las dos caras de la Luna se ven tan diferentes.
A simple vista, en la cara visible desde la Tierra nos parece ver la silueta de un “conejo en la Luna”, pues está cubierta de llanuras volcánicas oscuras y planas, con tenues flujos de lava. La cara oculta, sin embargo, presenta una corteza mucho más gruesa y muy pocas de esas zonas lisas; es un paisaje montañoso y accidentado con escasa actividad volcánica.
Este misterio se conoce por los expertos como la dicotomía lunar.
La asimetría en el manto de las caras de la Luna
Descubrimientos recientes, principalmente de China, han revelado la existencia de una asimetría drástica entre el manto de la cara visible y la cara oculta de la Luna en cuanto al espesor de la corteza, la actividad magmática y la composición geoquímica.
El manto del lado oculto de la Luna es más frío y significativamente más seco (casi sin agua) que el del lado cercano, lo que explica las diferencias geológicas y térmicas entre ambas caras y ofrece nuevas perspectivas sobre la evolución interna del satélite.
En busca de la explicación de esa asimetría, un equipo de investigadores chinos pasó meses estudiando la composición isotópica del hierro y el potasio contenidos en cuatro muestras de basalto lunar recogidas en la cara oculta de la Luna por parte de la misión china Chang’e-6 de la Administración Espacial Nacional de China.
Concretamente, ese estudio, difundido este martes (13.01.2026) en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha revelado que un impacto gigantesco ocurrido hace más de 4.200 millones de años alteró la composición del manto lunar y pudo frenar la actividad volcánica en su hemisferio oculto.
La investigación, liderada por científicos del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de Ciencias, se basa en el análisis isotópico de alta precisión de basaltos recogidos por Chang’e-6 en la cuenca Aitken del Polo Sur, el mayor y más antiguo cráter de impacto del satélite.
El análisis ha revelado que las muestras del lado oculto eran isotópicamente más pesadas en hierro y potasio, en comparación con las muestras del lado visible que se habían recogido (y descrito) anteriormente por parte de las misiones Chang’e-5 de China y Apolo de la NASA, de Estados Unidos.
Impacto decisivo para la superficie y el interior de la Luna
Tras descartar otros factores como la irradiación por rayos cósmicos o procesos magmáticos posteriores, el equipo concluyó que un gran impacto primigenio provocó la pérdida de elementos moderadamente volátiles en el manto lunar.
Según el estudio, las condiciones extremas de temperatura y presión generadas durante ese evento favorecieron la evaporación de los isótopos más ligeros, alterando de forma duradera la química interna del satélite.
Esa pérdida de volátiles habría dificultado la generación de magma en la cara oculta, lo que contribuiría a explicar su menor actividad volcánica y su relieve más accidentado frente a las extensas llanuras basálticas del hemisferio visible desde la Tierra.
Los científicos subrayan que el hallazgo aporta nuevas claves para comprender cómo los grandes impactos influyeron no solo en la superficie, sino también en la evolución interna de la Luna durante sus primeras etapas.
El responsable: un meteorito
Los investigadores creen que los procesos magmáticos acaecidos en el hemisferio que conocemos como el lado oculto, como la fusión parcial y la cristalización, podrían explicar los valores de los isótopos de hierro analizados.
Sin embargo, los modelos científicos utilizados para resolver los valores de isótopos de potasio han indicado que el manto del lado oculto debía haber poseído inicialmente una firma isotópica de potasio más pesada que el manto del lado visible.
Según los autores, el impacto del meteorito gigante que formó la cuenca lunar de Aitken, el cráter más antiguo y profundo del satélite natural de la Tierra, habría provocado la evaporación del potasio del manto y, potencialmente, haber producido una convección del manto a escala hemisférica, lo que contribuyó a la asimetría de la Luna.
El impacto masivo de ese meteorito habría creado la inmensa cicatriz geológica conocida como Aitken, de aproximadamente 4.000 millones de años de antigüedad, y remodelado la cara oculta de la Luna, rompiendo la asimetría con la parte visible.
“Nuestros resultados proporcionan pruebas sólidas de una modificación significativa del manto lunar inducida por el impacto del meteorito y demuestran que los impactos a gran escala pueden haber desempeñado un papel clave en la creación de la asimetría lunar”, señalan los autores.
China obtuvo las primeras muestras de la cara oculta de la Luna
La misión Chang’e-6, lanzada en mayo de 2024, fue la primera en recoger muestras de la cara oculta de nuestro satélite.
El país asiático prepara nuevas misiones lunares no tripuladas como la Chang’e-7, programada para 2026 con destino al polo sur del satélite, y la Chang’e-8, prevista para 2029 con la participación de once países, que sentará las bases para futuras misiones humanas.
China ha invertido fuertemente en su programa espacial, con logros como el primer alunizaje en la cara oculta de la Luna, a cargo de la Chang’e-4, y el envío de la misión Tianwen-1 a Marte, que la convirtió en la tercera nación en alcanzar el planeta rojo, tras Estados Unidos y la extinta Unión Soviética.
Fuente: DW
