La Paz, 12 de abril de 2026 (ATB Digital). – En el marco del Día del Niño, en Bolivia aún hay niños que permanecen en centros de acogida a la espera de una familia, pese a la existencia de personas interesadas en adoptarlos. El proceso de adopción, que prioriza la restitución con la familia biológica antes de iniciar la vía legal, puede extenderse durante años, retrasando el acceso de los menores a un hogar definitivo.
Los hogares de acogida albergan a niños y adolescentes en situaciones de abandono, violencia o pérdida, en ese momento, el Estado asume su protección hasta la restitución de su familia o hasta que cumplan la mayoría de edad.
A través de las defensorías de cada municipio se inicia las respectivas investigaciones para la filiación del menor o la extinción de autoridad paterna, según corresponda el caso.
En entrevista con ATB Digital, el director de Atención Social Integral del Gobierno Municipal de La Paz, explica que, en los casos de pérdida, la Defensoría de la Niñez debe “conseguir” los documentos necesarios del menor para su filiación, o bien, agotar todas las instancias familiares para la “extinción de autoridad paterna” cuando los padres no quieren hacerse cargo del niño. Una vez completado este proceso, el juez verifica la información y procede con la incorporación del nombre del menor al Sistema de Registro Único de Adopción Nacional e Internacional (RUANI).
“Las defensorías cumplen un papel fundamental” indica la jefa de la Unidad Biopsicosocial de SEDEGES La Paz. Al ser esta una institución a nivel departamental, explica que cada defensoría es “responsable” de definir la situación legal de cada niño, niña y adolescente que llega a las casas de acogida.
Testimonios de familias adoptivas y declaraciones de expertos confirman este punto, señalan que, si bien el proceso de adopción es bastante simple, el trámite de la determinación de la situación legal de los niños es el retraso más influyente. Este paso es decisivo. Porque mientras no exista esa resolución, el niño no puede avanzar en el proceso y los niños van creciendo en los hogares.
Al concretarse la situación de “adoptabilidad”, inmediatamente son parte del sistema RUANI y pueden ser adoptados por padres postulantes. Sin embargo, indican los entrevistados, que la sociedad aún tiene el “paradigma de la edad”, prefieren a los neonatos, y los niños mayores permanecen más tiempo en los centros de acogida.
Señalan también, que hablar de “adopción” sigue siendo un tabú, testimonios cuentan que aún existe familias que guardan el secreto de la adopción, y hablan del “momento de la revelación”. La psicóloga Marynés Salazar, recalca la importancia de decir la verdad desde siempre, porque es la historia de los niños.
Porque la adopción no borra su historia. Cada niño que llega a una familia lo hace con un pasado, con preguntas y con emociones que necesitan ser comprendidas y acompañadas, sin importar la edad a la que lleguen a su nuevo hogar.
Por eso, la adopción no es un acto de caridad, más que un trámite, es un proceso que busca restituir un derecho: el de crecer en una familia. Pero para muchos niños, ese derecho aún sigue en espera.
Fuente: Sala de Redacción ATB Digital
