Mundo, 17 abr 2026 (ATB Media).- Analizamos los estudios actuales de este alimento que producen las abejas para formar a las nuevas abejas reinas.
La jalea real es un alimento ciertamente peculiar. Es uno de los productos que se obtiene de la apicultura, junto a la miel, el polen y el propóleo. Pero la jalea real ocupa un lugar especial en la colmena, ya que es el alimento que ingerirán las larvas durante los primeros 3 días tras la eclosión y las futuras reinas durante toda su vida. Este alimento es, por tanto, responsable de que las abejas reinas sean más grandes que las obreras, tengan una memoria prodigiosa, vivan hasta 10 veces más tiempo y puedan poner hasta 1500 huevos al día.
Por ello se ha especulado que, si este alimento por si solo es capaz de producir todos esos cambios en las abejas, quizá también pueda tener beneficios para los humanos. Así que ha sido sujeto de numerosos estudios de bromatología para averiguar exactamente de qué está compuesto este néctar tan especial, su valor nutricional y sus posibles aplicaciones terapéuticas.
El primer registro del que se tiene constancia en el que se utilizó jalea real como remedio fue en 1922 en Francia, aunque no empezó a darse a conocer hasta que el Premio Nobel Friedrich Bergius comenzó a investigarla en 1933. Según indican las crónicas de la época, Bergius se dio por vencido en los análisis, ya que la jalea real era demasiado compleja, pero ni corto ni perezoso, decidió probarla en sí mismo.
Bergius indicó a sus amistades la jalea real tuvo un efecto inesperado, ya que se sentía mucho más energético y, a sus 50 años, reportó lo que definió como una “revolución sexual”. Es decir, que actuó como un potente afrodisíaco. Posteriormente, en los años 50, el Papa Pío XII utilizó la jalea real como remedio para recuperar la energía con resultados favorables. En cuanto los medios dieron parte de la noticia, comenzó una fiebre por la jalea real que, lamentablemente, no duró mucho, ya que se trata de un alimento muy perecedero que ha de ser consumido fresco y, en la época, era muy difícil conservarlo con sus propiedades intactas. Por ello, la gente que compró la jalea no obtuvo los mismos resultados que el Papa o que Bergius.
Por qué es tan cara la jalea real
Las abejas nodrizas de 5 a 15 días de edad producen jalea real mezclando dos secreciones resultantes de la digestión del polen. Las secreciones provienen de las glándulas faríngeas y de las glándulas mandibulares, lo que da lugar a un producto de aspecto cremoso y de un color blanco lechoso. El sabor, al contrario que el dulce de la miel, es amargo y ácido, con un olor ligeramente picante.
Recoger la jalea real es un proceso largo y tedioso, de ahí su elevado precio. Tradicionalmente, se tenía que identificar en la colmena las zonas en las que se había puesto recientemente un huevo y, en el momento de la eclosión, llevar a las larvitas de no más de 24 horas a celdillas artificiales. Tres días tras la implantación se extraía la jalea real, obteniendo, por cada celda, alrededor de 150 a 250 mg de jalea. Todo esto ha de realizarse siguiendo unos altísimos estándares de higiene, puesto que cualquier objeto extraño podría afectar a la calidad. En la actualidad, los métodos han ido evolucionando, pero sigue siendo mucho más complejo extraer jalea real que miel o polen.

Una vez se obtiene, la pasta de jalea real está formada en un 60 % o 70 % por agua, alrededor de un 15 % de proteínas, otro 15 % de azúcares, hasta un 8 % de grasas, minerales, y otros componentes exclusivos como el ácido 10-hidroxi-2-decenoico. Este último componente ha sido objeto de estudios científicos en las últimas décadas, puesto que podría tener efectos neuroprotectores, antioxidantes y antiinflamatorios.
Qué dice la ciencia de la jalea real
La mayoría de estudios en jalea real se han realizado en células cultivadas o en modelos animales ratón, por lo que resulta complejo extrapolar los resultados a humanos. Eso sí, existen unos pocos estudios clínicos que muestran posibles efectos de la jalea real en el cuerpo. Uno de los más interesantes es un estudio clínico doble ciego en 56 personas sin patologías previas a las que se les suplementó con tres gramos de jalea real diarios durante seis meses seguidos.
Tras los seis meses, las 30 personas que recibieron la jalea real tenían una mayor cantidad de glóbulos rojos en sangre, tolerancia a la glucosa y cantidad de testosterona que el grupo control. Además, reportaron en encuestas una mejor salud mental. Por otro lado, un estudio realizado en 2011 en 120 mujeres postmenopáusicas, sugiere que la suplementación con jalea real mejora sustancialmente el bienestar general en esas edades.
También hay un estudio que indica que la jalea real podría ayudar a suavizar algunos efectos secundarios de la quimioterapia en pacientes con cáncer, aunque únicamente cuenta con 13 personas (7 voluntarios y 6 controles), por lo que las conclusiones no son muy robustas. Además, las revisiones más recientes ponen de manifiesto limitaciones muy importantes, ya que la composición de la jalea real varía significativamente entre países y años debido al tipo de polen que recogen las abejas.
Por ejemplo, se ha detectado que la cantidad de ácido 10-hidroxi-2-decenoico es mucho mayor en jalea real de las abejas de Brasil que en la de Japón o India, y esto podría afectar a su potencial terapéutico. Y la forma de administración también es un problema, ya que varios estudios que muestran posibles efectos anticancerígenos en ratón (aunque de momento no son concluyentes) inyectan soluciones con jalea real, mientras que en humanos se consume por vía oral.
Así pues, todavía quedan muchas dudas acerca del potencial terapéutico de la jalea real, tanto en su composición ideal como en su método de administración. Lo que sí que se ha podido asegurar es que su consumo en cantidades razonables (de 3 a 6 gramos al día) no tiene efectos perjudiciales para la salud. Eso sí, para que se mantenga con las propiedades intactas ha de conservarse refrigerada y consumirse rápidamente, o liofilizada hasta el momento del consumo.
Fuente: The National Geographic España
