La Paz, 11 may 2026 (ATB Media).- Los delfines suelen nadar a velocidades comprendidas entre los 5 y 11 kilómetros por hora, aunque pueden alcanzar los 60 kilómetros en ráfagas cortas.
Los delfines son unos de los animales más asombrosos del planeta. Está demostrado que pueden comunicarse entre sí, utilizando sonidos diferentes. Esto es gracias, en buena medida, a que tienen una audición muy desarrollada. De hecho, el sonido que emiten y que nosotros escuchamos, en realidad se compone de unos 700 sonidos distintos, lo que les permitiría transmitir cientos de mensajes. También se cree que cada delfín tiene un nombre único que lo diferencia del resto. Esta hipótesis se basa en que cuando nace uno nuevo, la madre vocaliza el mismo sonido varias veces.
Otra curiosidad que caracteriza a los delfines (puede que la más conocida) es que su cerebro está diseñado para que cada mitad pueda “dormirse” de forma independiente, lo que les permite dormir y continuar respirando. Y es que, a diferencia de los humanos, la respiración de los delfines no es un reflejo, sino que deben respirar a voluntad. Debido a que los hemisferios son independientes, uno de los ojos permanecerá abierto. Los delfines también viven en grupos en los cuales desarrollan comportamientos sociales, como el sentido del acompañamiento, el cuidado parental o los comportamientos sexuales.
Respecto a la velocidad a la que nadan, suelen hacerlo a entre 5 y 11 kilómetros por hora; una velocidad que les resulta cómoda. Sin embargo, son capaces de alcanzar velocidades mucho mayores: hasta 60 kilómetros por hora en ráfagas cortas. Algunas especies, como el delfín listado (Stenella coeruleoalba), puede llegar a los 65 kilómetros por hora. Un grupo de investigadores, mediante simulaciones, ha resuelto el misterio de cómo son capaces de alcanzar velocidades tan ágiles.
La investigación ayudaría a desarrollar robots submarinos más rápidos y eficientes
Investigadores de la Universidad de Osaka han utilizado superordenadores para averiguar de una vez por todas cómo los delfines alcanzan velocidades tan rápidas cuando nadan. El equipo identificó mecanismos de propulsión específicos mediante el análisis de los complejos patrones de turbulencia del agua generados por la cola del delfín.
Cuando un delfín nada, mueve la cola hacia arriba y hacia abajo, como si pataleara. Este movimiento empuja el agua hacia atrás, generando una corriente turbulenta con remolinos de diferentes tamaños. Hasta ahora, había resultado difícil determinar cómo estos complejos movimientos se combinan para impulsar al delfín.
Yutaro Motoori, autor principal del estudio, publicado en Physical Review Fluids, afirmó que su objetivo “es comprender qué partes del flujo turbulento ayudan a los delfines a nadar tan rápido. Mediante un superordenador, podemos simular y descomponer el flujo para determinar qué componentes desempeñan un papel fundamental”.
Gracias al estudio, los investigadores descubrieron una parte clave de la respuesta: grandes y potentes vórtices generados por el movimiento de la cola del delfín. Mediante simulaciones numéricas a gran escala para visualizar la dinámica de estos vórtices en un amplia gama de condiciones, cuantificaron su efecto en la propulsión.
Estas simulaciones revelaron que la cola oscilante del delfín produce fuertes vórtices a gran escala que empujan el agua hacia atrás y generan empuje. Estos vórtices, a su vez, crean otros más pequeños en un proceso conocido como cascada de energía. Si bien los vórtices pequeños son más numerosos, constribuyen poco al movimiento hacia adelante del delfín.
El método empleado por los investigadores les permitió observar el movimiento de los fluidos con un gran nivel de detalle que, de otro modo, sería prácticamente imposible de capturar con experimentos reales. Gracias al método de computación flexible, fue muy sencillo realizar múltiples ensayos en diferentes condiciones. “Hemos comprobado que nuestros resultados se mantienen inalterados en un amplio rango de velocidades de natación”, afirmó Motoori.
Gracias a la investigación, la comprensión de la mecánica de la propulsión podría ayudar en el diseño de robots submarinos más rápidos y eficientes energéticamente, además de desarrollar tecnologías para el control de la turbulencia. El estudio proporcionó una visión clara y controlada de la física compleja que los ensayos del mundo real simplemente no podían captar.
Fuente: The National Geographic España
