La Paz, 20 de mar 2026 (ATB Digital).- ¿Qué planta podría ayudar a aliviar los síntomas del resfrío?, esta pregunta se convirtió en el punto de partida de una investigación en un laboratorio universitario. Con el objetivo de contribuir a la salud de la sociedad a través de la bioquímica, un grupo de jóvenes de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, desarrolla un producto para el bienestar de las familias bolivianas.
Entre frascos, apuntes y pruebas, el grupo de estudiantes de la carrera de Bioquímica y Farmacia empezó a revisar opciones hasta que salió a la luz un insumo distinto, la hoja de coca. Esta planta es conocida por su uso tradicional en infusiones, o para combatir el cansancio, pero casi nadie la estudió como base para un bálsamo medicinal.
“Dentro del laboratorio teníamos que escoger una planta para aliviar los síntomas del resfrío. Investigamos varias opciones y encontramos la coca, que generalmente se usa para dar energía, pero no como un bálsamo”, explica Gabriela Caballero, una de las estudiantes que desarrolló el proyecto.
La coca contiene varios alcaloides que actúan como vasoconstrictores y reducen la inflamación y congestión nasal; además de los taninos, que reducen las secreciones y disminuyen irritación de mucosas, entre otras propiedades.
El resultado fue Kintu, un ungüento medicinal desarrollado por estudiantes de Bioquímica y Farmacia, pensado como una solución práctica, portátil y natural para combatir molestias comunes del resfrío. El producto viene en dos presentaciones: en barra y en ungüento.
En barra, el bálsamo puede ser aplicado directamente en los labios para aliviar la resequedad, mientras que el ungüento en tarro puede ser aplicado en diferentes zonas afectadas como la nariz, para evitar la congestión y el agrietamiento.
“Vimos que no había un bálsamo que pueda utilizarse para la deshidratación de labios, que es un síntoma común cuando uno se resfría. Y pensamos en algo que también ayude a la descongestión nasal”, complementa Yareth Fresco Ramírez.
Kintu combina ingredientes naturales como manteca de karité, cera de abeja y extractos de hoja de coca obtenidos mediante procesos de maceración. El producto se aplica en los labios y en la zona perinasal, donde ayuda tanto a la hidratación como a la respiración.
“El mentol permite que el efecto llegue a las vías respiratorias y alivie la congestión, mientras que los componentes hidratantes protegen zonas sensibles como los labios”, explica Rafael Cruz, también parte del equipo investigador.
El desarrollo del producto implicó un proceso riguroso de investigación científica. Los estudiantes analizaron los principios activos de la coca, especialmente sus alcaloides y metabolitos secundarios, para entender cómo podían aplicarlos de forma segura en un producto farmacéutico.
“Investigamos los principios activos de la planta y cómo podíamos llevarlos a un producto como nuestro bálsamo. Utilizamos sobre todo conocimientos de botánica y química orgánica”, señala a su turno Valeria Medina.
Uno de los mayores desafíos fue encontrar la forma adecuada de extraer estos compuestos. Inicialmente, realizaron una maceración alcohólica, pero descartaron este método por su potencial irritante en la piel. Luego optaron por una maceración oleosa en aceite de almendras, lo que permitió optimizar los resultados.
A esto se sumaron pruebas de calidad para garantizar la seguridad del producto. “Trabajamos en química inorgánica para hacer pruebas que aseguren que el producto sea compatible con la piel, que tenga buena resistencia y calidad”, añade Matías Martínez.

El proceso no estuvo exento de dificultades. Lograr un pH adecuado y reducir el olor característico de la hoja de coca fueron algunos de los principales retos. “Tuvimos que ajustar la fórmula para evitar irritaciones y también mejorar el aroma con mentol y aceites esenciales como el eucalipto”, explican.
Más allá del producto, el impacto va en dos direcciones. Por un lado, se busca ofrecer una alternativa natural para aliviar síntomas del resfrío y por otro, revalorizar el uso de una planta profundamente arraigada en la cultura boliviana.
“La coca tiene un significado importante en nuestro entorno. Queremos demostrar que se pueden extraer principios activos y desarrollar productos con beneficios reales a partir de nuestras plantas”, destaca Rafael.
Este proyecto es también un reflejo del modelo educativo de Unifranz, basado en el Aprender Haciendo. A lo largo del proceso, los estudiantes no solo aplicaron teoría, sino que desarrollaron un producto real desde cero.
“Aprendimos en los laboratorios, haciendo pruebas, investigando y ajustando el producto hasta llegar al resultado final. Es muy diferente a solo tener el conocimiento teórico”, afirma Valeria.
La experiencia dejó aprendizajes más allá del aula, como el trabajo en equipo, la investigación aplicada y una comprensión profunda de cómo la ciencia puede transformar ideas en soluciones concretas.
“Este proyecto nos permitió entender cómo lo que aprendemos en clase puede aplicarse en la vida real”, concluyen.
Para Leslie Vidaurre, docente en la carrera de Bioquímica y Farmacia, “este tipo de proyectos permite que los estudiantes conecten el conocimiento científico con la realidad y con saberes tradicionales”.
“Cuando los estudiantes investigan y experimentan por sí mismos, el aprendizaje se vuelve mucho más significativo”, añade la académica.
Así, Kintu no solo representa un bálsamo para el resfrío, sino una evidencia clara de cómo la innovación puede surgir cuando el conocimiento, la práctica y la identidad cultural se fusionan con un objetivo concreto.
Fuente: Unifranz
