Mundo, 20 abr 2026 (ATB Media).- El parásito, responsable de la enfermedad del sueño, ha desarrollado un mecanismo para burlar el sistema inmune. Por fin se ha conseguido desentrañar cómo funciona
Trypanosoma brucei es el parásito responsable de la tripanosomiasis humana africana, más conocida popularmente como enfermedad del sueño. Esta infección, endémica del África subsahariana y que se transmite por a picadura de la mosca tsé-tsé, provoca fiebre, dolores musculares intensos y somnolencia diurna, síntoma del que deriva su apodo. Sin tratamiento, causa la muerte en cuestión de semanas o pocos meses, ya que el citado microorganismo ha desarrollado un mecanismo que le permite burlar al sistema inmunitario humano. Es tan sofisticado que la ciencia lleva más de cuatro décadas intentando comprender cómo funciona.
Pues bien, un equipo de la Universidad de York, en Reino Unido, asegura haber encontrado la proteína que permite a Trypanosoma brucei no ser detectado por nuestro sistema inmunitario. Un descubrimiento que se puede consultar en Nature Microbiology y que podría salvar miles de vidas cada año.
Según cuentan los investigadores, esta patología tropical, que como ya hemos dicho se transmite mediante la picadura de la mosca tsé-tsé, utiliza un ingenioso mecanismo de camuflaje molecular para sobrevivir en el huésped. Al parecer, el patógeno se recubre con una capa de glicoproteína de superficie variante, conocida como VSG, que se regenera de forma constante. Este proceso impide que las defensas del organismo identifiquen y ataquen al invasor de manera efectiva.
Una trituradora genética
La incógnita principal para los expertos residía en cómo este organismo mantenía una producción tan elevada de su escudo protector sin comprometer el resto de sus funciones celulares. El descubrimiento de la proteína ESB2 ha revelado que el parásito no solo se enfoca en fabricar su defensa, sino en destruir selectivamente otras instrucciones genéticas para optimizar toda su energía vital.
Esta proteína actúa como una trituradora molecular situada en el centro de control genético, donde intercepta las moléculas de ARN que no son prioritarias. “Imagina una trituradora molecular instalada justo dentro de la imprenta genética, redactando selectivamente páginas específicas de un manual mientras se imprimen”, explicó la microbióloga Joana Correia Faria, responsable principal del estudio científico.
Por qué es importante
Mediante el empleo de la espectrometría de masas y técnicas avanzadas de edición genética, los investigadores consiguieron observar qué sucedía al eliminar la ESB2. Sin este componente, la producción de proteínas auxiliares aumentaba drásticamente, lo que provocaba que el parásito perdiera su equilibrio interno y quedara expuesto ante las células inmunitarias del paciente infectado.
Por su parte, la científica Lianne Lansink destacó también la relevancia del hallazgo al señalar que: “Cuando vimos por primera vez la trituradora molecular localizada bajo el microscopio, supimos que habíamos encontrado algo especial“.
La importancia de este hallazgo radica en la posibilidad de desarrollar fármacos innovadores que ataquen directamente a la proteína ESB2. Si se logra bloquear esta función, el parásito perdería su capacidad de ocultación, facilitando que el cuerpo humano lo elimine. “Esto sugiere un cambio fundamental en la forma en que vemos la infección”, añadió Joana Correia Faria sobre las implicaciones médicas futuras.
A pesar de que la incidencia de la enfermedad del sueño ha bajado en los últimos tiempos, todavía afecta a miles de personas cada año en zonas vulnerables. Los tratamientos actuales presentan a menudo efectos secundarios graves o resultan inaccesibles. Por ello, comprender la arquitectura íntima del Trypanosoma brucei resulta esencial para erradicar definitivamente una dolencia con consecuencias letales.
Fuente: The National Geographic España
