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Lo que es verdad y lo que no sobre la estrella negra: Así fue la mayor desclasificación OVNI de la historia

Imagen: The National Geographic España

Mundo, 13 may 2026 (ATB Media).-  El Pentágono acaba de publicar 162 archivos sobre fenómenos aéreos no identificados. Entre ellos, una imagen captada en 2013 que ha incendiado internet: un objeto con forma de estrella de ocho puntas suspendido sobre Oriente Medio. ¿Qué estamos viendo realmente?

El 8 de mayo de 2026, el Departamento de Guerra de Estados Unidos abrió las puertas de uno de sus secretos más persistentes. En el portal war.gov/UFO aparecieron 162 archivos desclasificados: videos infrarrojos, fotografías de misiones Apolo, cables del FBI, testimonios de pilotos militares. Décadas de encuentros inexplicables, catalogados, analizados y ahora, por primera vez, accesibles al público sin autorización previa.

Entre todo ese material, una imagen ha capturado la imaginación colectiva: un fotograma grabado en 2013 que muestra lo que el Pentágono describe como un «área de contraste» con ocho puntas, detectada por sensores infrarrojos militares sobre Oriente Medio. Parece una estrella oscura flotando en el cielo nocturno, con brazos de longitud irregular que se extienden desde un núcleo central. No se parece a un avión. No se parece a un dron. No se parece, de hecho, a nada fabricado por manos humanas.

Las imágenes muestran al objeto desplazándose con «movimientos llamativos» y dejando una estela, casi como si respirara. En redes sociales, algunos usuarios han relacionado la figura con los «Ophanim», entidades descritas en antiguos textos judíos y asociadas con ángeles bíblicos (ruedas celestiales llenas de ojos, rodeadas de fuego). La conexión es tentadora, poética incluso. Pero la realidad, como suele ocurrir, es más prosaica.

El efecto del motor caliente

Sean Kirkpatrick es físico y ex oficial de inteligencia. Dirigió la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) del Pentágono hasta 2023, la agencia creada específicamente para investigar estos fenómenos. Ha visto todos los archivos. Y cuando se le pregunta por la estrella negra, su respuesta es inequívoca: probablemente se trató de un efecto visual causado por un motor a reacción caliente.

Las cámaras infrarrojas modernas que utiliza el ejército estadounidense captan el calor, no la luz visible. Los motores a reacción y otros objetos calientes aparecen en un prolongado efecto térmico, creando formas que parecen imposibles. La «estrella» podría ser simplemente la firma térmica de un avión captada en el ángulo correcto, con las turbulencias del aire creando esas puntas irregulares. Es una explicación que decepciona a muchos, pero que tiene sentido.

«Nada me habría hecho más feliz en ese trabajo que haber descubierto tecnología alienígena», admite Kirkpatrick. Pero tras revisar décadas de material clasificado, considera «prácticamente nula» la probabilidad de encontrar evidencia de vida extraterrestre en estos archivos.

Por qué ahora

Esta desclasificación no surgió de la nada. En 2022, el Congreso estadounidense creó la AARO y ordenó transparencia tras años de presión pública y legislativa, después de que algunos miembros de las fuerzas armadas compartieran encuentros con aeronaves inexplicadas. La orden de Trump llegó en febrero de 2026, y el Pentágono ha cumplido con una rapidez inusual.

El contexto político importa. La desclasificación llega en un momento delicado para Trump, con su popularidad afectada por conflictos en Oriente Próximo y el aumento del precio del combustible. Sectores críticos interpretan la medida como una maniobra de distracción, aunque funcionarios de la Casa Blanca insisten en que responde a «un gran interés público». Sea cual sea la motivación, el resultado es histórico: por primera vez, ciudadanos de a pie pueden revisar material que durante décadas estuvo restringido a círculos de inteligencia militar.

Qué hay en los archivos

Los 162 documentos iniciales cuentan historias que oscilan entre lo inquietante y lo mundano. Está la fotografía de la misión Apolo 17 de 1972, tomada por la NASA, en la que aparecen tres puntos en formación triangular sobre la superficie lunar. El Pentágono señala que «no hay consenso sobre la naturaleza de la anomalía», aunque un análisis preliminar sugiere que podría tratarse de un objeto físico.

Hay testimonios de siete funcionarios federales que en 2023 reportaron «varios fenómenos anómalos no identificados» de forma independiente. En uno de los incidentes, tres equipos de agentes especiales describieron esferas naranjas que lanzaban esferas rojas más pequeñas. En otro caso, observaron una esfera naranja brillante estacionada cerca de una formación rocosa, comparándola con el Ojo de Sauron de El Señor de los Anillos. Y está el incidente reciente de casi colisión entre un avión comercial y un misterioso «objeto cilíndrico» cerca de Nueva York, aún bajo investigación. Es el único caso que menciona un posible problema de seguridad aérea para civiles.

El método científico contra la especulación

Mientras los archivos alimentan teorías en redes sociales, la comunidad científica mantiene un enfoque riguroso. Entre mayo de 2023 y junio de 2024, la AARO recibió 757 nuevos reportes de UAP. Resolvió 118 casos: el 70% eran globos, el 16% drones, el 4% satélites y el 2% pájaros. La NASA creó su propio equipo independiente de estudio UAP, colaborando con AARO usando el método científico y un enfoque basado en datos. El objetivo no es confirmar vida extraterrestre, sino identificar amenazas a la seguridad nacional y la seguridad aérea.

El informe oficial de 2024 del Pentágono es categórico: no encontró pruebas de que el gobierno estadounidense haya confirmado alguna vez el avistamiento de tecnología alienígena ni recuperado artefactos extraterrestres.

La paradoja de la transparencia

Pero aquí surge una contradicción reveladora. Aunque los archivos son públicos, las versiones disponibles contienen omisiones y fragmentos censurados para proteger capacidades militares, métodos de vigilancia e información sensible sobre operaciones de seguridad. Lo que vemos es transparencia filtrada, una ventana parcial hacia lo que el gobierno sabe, y lo que decide compartir.

Kirkpatrick advierte que quienes esperan evidencia de extraterrestres quedarán insatisfechos, y que parte de la sociedad seguirá sosteniendo teorías conspirativas pese a la apertura documental. La estrella negra seguirá siendo, para algunos, una nave alienígena. Para otros, un motor a reacción mal interpretado. La verdad probablemente esté en algún punto intermedio: no en la explicación, sino en nuestra necesidad de encontrar misterio donde quizá solo hay física. Los archivos del Pentágono no resuelven el enigma de los OVNI. Simplemente nos recuerdan que el universo (incluso el que captamos con nuestras propias cámaras) sigue siendo más extraño de lo que imaginamos, y también más prosaico de lo que esperamos.

Fuente: The National Geographic España

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