La Paz, 17 de mayo 2026 (ATB Media).- Viajar ya no significa únicamente conocer nuevos lugares, tomarse fotografías o recorrer los puntos turísticos más populares. En los últimos años, el turismo wellness —o turismo de bienestar— comenzó a ganar espacio como una forma de viajar orientada al descanso, la desconexión del estrés cotidiano y la recuperación del equilibrio físico, emocional y mental.
Esta tendencia responde a un contexto marcado por el ritmo acelerado de la vida moderna, las exigencias laborales, académicas y el uso constante de la tecnología. Hoy, muchas personas buscan espacios tranquilos, contacto con la naturaleza y experiencias que les permitan volver a sus actividades con mayor energía.
“Es un enfoque que tiene que ver con el bienestar mental, espiritual, físico y emocional. La gente hoy en día busca viajar a lugares tranquilos para descansar, relajarse y recuperarse del estrés”, explica Gianmarco Fiori, director de la carrera de Administración de Hotelería y Turismo de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) La Paz.
Para el académico, este crecimiento se debe a que las personas ya no viajan solamente para conocer un destino, sino también para reencontrarse consigo mismas. Caminatas largas, visitas a montañas, campamentos, spas, aguas termales o recorridos por áreas naturales son algunas de las alternativas que hoy cobran mayor relevancia.
“El tema tecnológico hace que estemos muy pendientes de la información y de la respuesta continua que tiene que haber. Esto no solamente se da en la gente que trabaja, sino también en estudiantes. Hoy en día, la gente anda muy estresada”, señala Fiori.
A diferencia de otros tipos de turismo, orientados principalmente a la recreación o al registro fotográfico de un destino, el turismo de bienestar prioriza la tranquilidad. En este tipo de experiencias, el visitante busca alejarse del ruido de las ciudades, escuchar los sonidos de la naturaleza, compartir con la familia o simplemente detenerse por un momento.
En ese contexto, Bolivia cuenta con un alto potencial para desarrollar propuestas turísticas orientadas al descanso y al bienestar integral. Su diversidad geográfica, sus áreas protegidas, sus paisajes naturales y la cercanía de muchos destinos permiten generar experiencias accesibles para distintos públicos.
El académico destaca que, en La Paz, existen rutas como El Choro o el Takesi, además de áreas protegidas como Cotapata, que permiten realizar caminatas, campamentos y actividades en contacto directo con la naturaleza. También menciona destinos como Samaipata, o el Parque Nacional Madidi y las Pampas del Yacuma, como espacios con gran potencial para combinar naturaleza, descanso y sostenibilidad.
Para Mónica Pacheco, coordinadora del Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR), parte de los centros de pensamiento estratégico de Unifranz, el crecimiento del turismo wellness responde directamente a los cambios en la forma de vida contemporánea.
“Después de la pandemia, muchas personas comenzaron a priorizar su salud física, mental y emocional, entendiendo que viajar ya no solo implica conocer un destino, sino también recuperar equilibrio, reducir estrés y reconectarse consigo mismas y con la naturaleza”, afirma Pacheco.
De forma coincidente, destaca que “Bolivia tiene un enorme potencial para consolidarse como un destino de turismo wellness y de bienestar integral, principalmente por su diversidad geográfica, cultural y natural”.
El CIINTUR nació como una plataforma académica orientada a fortalecer el turismo a nivel nacional mediante investigación científica, análisis estratégico y transferencia de conocimiento. Desde sus inicios, ha impulsado diagnósticos territoriales, estudios de competitividad y procesos de capacitación técnica vinculados a la gestión pública y privada.
“Destinos como el Salar de Uyuni, el Lago Titicaca, la Amazonía Boliviana o los valles de Cochabamba y Tarija, o históricos como Sucre y Potosí, ofrecen condiciones ideales para desarrollar experiencias asociadas al descanso, la contemplación, el turismo de naturaleza y la conexión cultural”, añade Pacheco.
Empresas y hoteles dedicados al eco-resort y spa ofertan este tipo de experiencias turísticas que incluyen servicios como masajes, terapias de desintoxicación, cosmetología, yoga, pilates, entre otros. Esta tendencia va en ascenso ante la creciente demanda de la población que busca un cambio en su rutina diaria.
Desde la carrera de Administración de Hotelería y Turismo de Unifranz, estas nuevas tendencias son abordadas desde la práctica y el contacto directo con los destinos. Actualmente, estudiantes de la carrera se preparan para realizar un viaje académico al Parque Nacional Madidi y a las Pampas del Yacuma, donde trabajarán dos enfoques: ecoturismo y turismo de bienestar.
De acuerdo con Fiori, alrededor de 47 estudiantes participarán de esta experiencia académica, que les permitirá investigar, reconocer el territorio, analizar su potencial turístico y comprender cómo se construyen propuestas sostenibles a partir de las características de cada destino. Este proceso responde al modelo educativo de Unifranz, basado en el Aprender Haciendo.
“Yendo a estos lugares, ellos van entendiendo cómo relacionarse con cada destino. En los últimos semestres proponen mejoras de los lugares visitados, analizan y plantean nuevas rutas innovadoras”, explica el director de carrera. Para Fiori, el turismo actual exige profesionales capaces de diseñar experiencias más humanas, significativas y conectadas con las comunidades, porque el visitante no solo quiere conocer un lugar, sino vivirlo.
El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz, una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales, conecta a los estudiantes directamente con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras para desarrollar habilidades clave y aumentar su empleabilidad, mediante proyectos, simulaciones y vinculación con empresas, preparando así profesionales más seguros y capaces de generar un impacto en la sociedad.
