Mentirosos seriales

Mentirosos seriales

*JAIME ITURRI SALMÓN ES PERIODISTA

Ya los lingüistas hace mucho que señalaron que las palabras son depósitos del inconsciente. Es decir, que no observamos la estructura de lo que modulamos y que más de una vez sacamos a la luz algo que conscientemente nos gustaría dejar en secreto. Y es eso lo que le ha pasado a Jair Bolsonaro cuando ha declarado: “Miren lo que pasó con Jeanine, yo estuve personalmente con ella, es una persona muy simpática”.

Carolina Rivera, la hija de la usurpadora, declaró, días después (ojo días después) que su madre habría hablado por teléfono con el presidente brasileño y que habían tenido algún que otro zoom.

Y Añez señaló que nunca se había encontrado con el excapitán hoy mandamás de Brasil. Es más le pide en una carta que aclare que lo suyo fue telefónico.

El periodista que descubrió todo este enjuague ha dicho que son “mentirosos seriales” Y parece que sí.

Pues las palabras así como ocultan también develan. Para eso basta un análisis estructural de la frase que desató el escándalo.

1) Bolsonaro habla de Jeanine sin precisar el apellido y en castellano, como en portugués cuando se refiere solamente al nombre es porque hay una relación de cercanía. Y esto es reforzado por el adjetivo “simpática”. O sea eran no más cuates, amiguis, pinkis. Ahora se entiende porque en las negociaciones extraparlamentarias que se establecieron en la Universidad Católica estaba presente el embajador del país más grande de Sudamérica.

2) El adverbio “personalmente” aclara todo, es imposible estar personalmente con alguien por teléfono.  Ya sabemos que el papel del adverbio es complementar al verbo (estuve) para expresar circunstancia, entre otras cosas. O sea se vieron no más las caritas y se cayeron simpáticamente.

3) Para que no quepe duda el diccionario Oxford dice de En persona: “Indica que algo lo hace uno mismo o estando presente uno mismo”.

Ya lo dijo el novelista húngaro Sandor Marai: “… todo depende de las palabras. De la palabra que uno dice a su debido tiempo, o de las que se calla, o de las que se escribe…”.

Ahora bien, ¿se utilizó el avión presidencial para estos encuentros? Eso todavía no se ha aclarado. Pero todo indica que se encontraron.

Ahora, ¿por qué ocultarlo? Claramente porque Si fue en Brasil, Jeanine está en problemas porque debía dejar a Eva Copa como su sucesora y a eso le temía más que a volver a tener el cabello negro como originalmente nació.

Y lo propio si Jair venía a Bolivia.

Como diría Federico Nietzche: “toda palabra huele” y lo dicho por los brothers Jair y Jeanine huele a engaño. (Jaime Iturri Salmón es periodista)

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