En Gaza, caminar para liberarse del "doble confinamiento"

En Gaza, caminar para liberarse del "doble confinamiento"

Palestina, 17 nov 2020 (ATB Digital).- Con las primeras luces del alba, la cornisa de Gaza empieza a llenarse de siluetas en movimiento. El coronavirus ha empujado a la gente a hacer deporte para "liberarse" de la pandemia y del bloqueo israelí.

En el paseo del malecón, grupos de mujeres vestidas con túnicas largas que dejan apenas entrever zapatillas deportivas y hombre con ropa deportiva de grandes marcas, verdaderas o falsas, caminan a buen ritmo.

Con dirección a ninguna parte. Entre las 05H00 y 07H00 es la hora punta de un trasiego que se repite cada mañana en este territorio que, tras tres guerras con Israel, ahora libra un combate contra el nuevo "enemigo", el covid-19.

"En Gaza, hay una fuerte presión (psicológica). Lo sufrimos. Muchas personas salen a caminar a la orilla del mar para desahogarse y escapar a la atmósfera pesada", dice Walid al Louh, 40 años, con una visera de los yankis de Nueva York mientras hace una pausa en la cornisa con adoquines polvorientos.

"Antes del corona, solía caminar. Había quizá decenas de personas pero ahora hay centenares que caminan", agrega

Hanadi al Akawy, de 32 años, rostro luminoso ceñido por un pañuelo, hace ahora 5 kms diarios con su marido para "liberar las presiones psicológicas".

Única apertura
Rodeado de una valla de alta seguridad, el territorio palestino de 362 km2, donde viven unos dos millones de personas, estaba confinado mucho antes de la pandemia, como dice la población local, con el bloqueo israelí impuesto hace más de una década.

Desde el inicio de la epidemia, los únicos puntos de entrada y salida de los gazatíes --Erez con Israel y Rafah con Egipto-- han estado prácticamente cerrados. Aislada del mundo, la Franja de Gaza registró al inicio algunos casos, circunscritos a centros de cuarentena para las personas autorizadas a entrar al enclave.

Pero en agosto, se registraron los primeros casos fuera de estos centros, en los campos de refugiados y el domingo ya se registraron 490 nuevos infectados.

Ante el aumento de casos, el gobierno islamista de Hamas, en el poder en Gaza, ha decretado toque de queda nocturno y los comercios cierran ahora a las 17H00.

"¡Doble confinamiento!", lamentan los habitantes, en alusión a las restricciones sanitarias y al bloqueo israelí.

Una desgracia "más" para una población que tiene la sensación de vivir en "la cárcel", con un desempleo endémico (+50%) y una economía devastada por la crisis, dice el psiquiatra gazatí Samir Zaqout.

"La gente hace lo que puede para manifestar sus emociones y la caminata forma parte de ello sobre todo al borde del mar que es nuestra única ventana a la libertad", dice este lector de Michel Foucault, el filósofo francés que consagró una parte de su obra a los orígenes de la prisión.

"La cárcel"
"Estos deportistas me hacen pensar en la cárcel", donde los detenidos pueden "manifestar sus sentimientos", antes de volver a su celda, agrega el psiquiatra que ha trabajado los problemas de depresión en los campos palestinos y reprocha a las autoridades locales que subestimen el impacto de la crisis en la salud mental de la población.

Según un estudio publicado en 2017 en la revista científica Plos One, los Territorios Palestinos registran la tasa de depresión más alta en una región que engloba a una veintena de países que va desde Afganistán a Marruecos. Y según un sondeo realizado recientemente por la ONG británica Islamic Relief, más del 80% de los 2.000 trabajadores de Gaza encuestados dicen sufrir "problemas mentales" relacionados con una crisis que reduce sus ingresos ya de por sí limitados.

En la cornisa de Gaza, Marwan Al Assar, silueta a lo Schwarzenegger, hace jogging mientras contempla al resto de la gente.

Desde hace años, este comerciante de 60 años caminaba y corría prácticamente solo cada mañana y ahora se considera como un "héroe" por haber animado a sus allegados a seguirle.

"Hoy la gente me imita, esta cultura crece. Es bueno para el ánimo caminar, es vida!", dice antes de echarse a correr.

(Adel Zaanoun y Guillaume Lavallee / AFP)

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