Mundo, 4 de abril 2026 (ATB Digital).- Los casos de miasis por gusano barrenador en México han ido en aumento en distintos estados, encendiendo alertas sanitarias. Esta afección, también conocida como “gusanera”, es una infestación causada por larvas de mosca que puede afectar tanto a animales como a personas, siendo los adultos mayores uno de los grupos más vulnerables.
La miasis humana ocurre cuando larvas de ciertas moscas invaden tejidos vivos del cuerpo. Según el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, estos parásitos se alimentan de carne viva, lo que provoca lesiones dolorosas. Aunque es más común en ganado, también puede presentarse en humanos en condiciones específicas.
Las principales especies responsables son la Cochliomyia hominivorax y la Chrysomya bezziana. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la primera es frecuente en América Latina y el Caribe y puede afectar directamente a las personas.
Señales de alerta de la miasis en humanosEsta infección suele ser muy dolorosa y aparece principalmente en heridas abiertas. Entre los síntomas más importantes están la sensación de movimiento en la piel, presencia visible de larvas, llagas que no cicatrizan, dolor intenso, sangrado y mal olor en la zona afectada.
En algunos casos, las larvas también pueden alojarse en la nariz, boca u ojos. Además, las heridas pueden infectarse con bacterias, provocando fiebre o escalofríos.
¿Cómo se contagia la miasis por gusano barrenador?
El contagio ocurre cuando las moscas depositan sus huevos en heridas abiertas, picaduras o zonas vulnerables del cuerpo. El riesgo aumenta al estar en áreas rurales, cerca de ganado o en regiones donde circula esta plaga.
Factores como un sistema inmunológico debilitado o dormir al aire libre también incrementan la probabilidad de infección. Estas moscas pueden poner cientos de huevos a la vez, lo que facilita la rápida infestación.
¿Cómo prevenir la infección?
La prevención es clave para evitar la miasis. Se recomienda mantener cualquier herida limpia y cubierta, usar ropa que proteja la piel como mangas largas y pantalones, y aplicar repelente de insectos.
También es importante evitar dormir al aire libre o hacerlo en espacios protegidos con mallas o mosquiteros. Ante cualquier herida que no cicatrice o presente síntomas inusuales, se debe acudir de inmediato a un profesional de la salud.
Fuente: Milenio
