Cuba, 15 may 2026 (ATB Media).- Cuba enfrenta una grave crisis energética caracterizada por un déficit estructural en la generación de electricidad, lo que provoca apagones masivos en todo el país. En los momentos de mayor demanda, entre el 50% y el 61% del sistema eléctrico llega a quedar fuera de servicio, debido a que la capacidad de generación es insuficiente frente al consumo nacional. Esta situación se agrava por la desconexión parcial del oriente del país y la inestabilidad general de la red eléctrica.
A este problema se suma el deterioro de la infraestructura energética y la falta de combustible. Las centrales termoeléctricas funcionan con equipos antiguos y con frecuentes averías, mientras que las plantas que dependen de diésel y fuel oil enfrentan una escasez crítica de suministro. La reducción de importaciones de petróleo ha dejado a la isla con reservas limitadas, lo que provoca apagones prolongados que pueden superar las 25 o incluso 50 horas en algunas regiones.
El impacto de esta crisis ha afectado profundamente la vida cotidiana de la población. Los cortes de electricidad interrumpen servicios esenciales como el acceso al agua, la conservación de alimentos, la cocción y el transporte, generando además inflación y dificultades económicas. Como consecuencia, el malestar social ha aumentado y se han registrado protestas vecinales en distintos barrios, especialmente en La Habana, donde los residentes expresan su frustración ante la falta de servicios básicos.
En el plano político e internacional, el gobierno cubano atribuye gran parte de la crisis a sanciones externas, especialmente de Estados Unidos, mientras que también depende parcialmente de suministros energéticos de aliados como Rusia, que no resultan suficientes para estabilizar el sistema. Este contexto ha contribuido a una creciente tensión social y a una situación de inestabilidad que combina factores energéticos, económicos y políticos en un mismo escenario.
Fuente: Sala de redacción ATB Media
